3.2.10

HISTORIAS. Veja


El comercio tradicional pocas veces defiende los criterios del comercio justo, acentuando casi siempre las diferencias entre los países ricos y pobres. Principios como el que a todo trabajador se le remunere con un salario que le permita llevar una vida digna, la igualdad entre hombres y mujeres o el respeto por el medio ambiente, no siempre son respetados. Millones de niños y niñas trabajan como adultos en muchos países, sin una escuela que les facilite un mejor futuro, y viviendo en condiciones insalubres y expuestos a enfermedades.

Además la sobreexplotación de los recursos naturales compromete no sólo el desarrollo de estos países, sino también el de todo el planeta.
 En los últimos años se ha intensificado el uso de pesticidas y fertilizantes en las plantaciones. Se estima que en los países del Tercer Mundo se utilizan sin control unas 400.000 toneladas anuales de pesticidas, muchos de ellos prohibidos en los países del Norte. Aunque a corto plazo eliminan las plagas, estos productos afectan a la piel y a las vías respiratorias, y provocan la degradación de los suelos y la contaminación del medio ambiente, con la consiguiente recesión de los cultivos.

En contra de lo establecido, afortunadamente son cada día más las compañias que plantean su actividad y desarrollo con otra vision. Una de estas compañías es Veja, el proyecto de dos jovenes franceses que se han lanzado, y con éxito, a la producción de zapatillas ecológicas desde Brasil, tomando como referencia los principios del comercio justo: establecer unas condiciones laborales y comerciales justas e igualitarias entre todos los agentes que intervienen en la actividad de la compañía, de modo que los suministradores y trabajadores dispongan de un medio de vida sostenible.

Veja trabaja en Brasil directamente con cooperativas de productores de algodón orgánico y en Amazonia con siringueros (sangradores de los árboles de caucho). El cuero utilizado es un cuero ecológico, sin cromo. Las zapatillas son producidas en una fábrica al sur de Brasil que ofrece buenas condiciones de trabajo a sus empleados. En Francia, trabaja con una asociación de integración por el trabajo, Atelier Sans Frontières, que se encarga del almacenaje y de los pedidos.

Muchos podrán decir que esta actitud no deja de ser otra práctica más de marketing. Yo digo que ojalá cundiese el ejemplo, y los millones de euros que las compañías destinan al año a imagen y publicidad se invirtiesen en proyectos con buenos principios. Además en Veja se aprecia hasta sinceridad en su mensaje, al reconocer que el cuero utilizado en sus zapatillas no puede ser un producto de comercio justo, ya que en Brasil, los productores de vacas no son pequeños productores marginados.

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