18.5.11

VIAJES. Postales desde el fin del mundo.


"Tengo la certeza de que viajando he llegado a poseer el mundo con mayor plenitud y satisfacción que si hubiese obtenido todo el planeta comprándolo o conquistándolo. El tipo de posesión al que me refiero no incluye ningún componente de egoísmo: aquel que posee el mundo viajando no roba nada a nadie; nadie es más pobre porque hayas hecho el mundo tuyo.

Lo has conseguido todo, pero no eres monopolista: la riqueza está ahí, al alcance de todos; no te pertenece de forma exclusiva. Puedes invitar a que todos viajen contigo usando la imaginación y es posible que también sientan, como tú, la riqueza aportada por las imágenes mentales, llenas de vida, de lugares que vale la pena visitar, de gente que vale la pena conocer.

(...)

Es bueno saber que, a mi manera, he poseído el mundo."


En más de una ocasión he pensado a que me dedicaría, si alejado de toda responsabilidad y obligación, dispusiese de todo el tiempo "del mundo". Y sin duda sería a viajar.

Como ello no es posible, y uno no viaja todo lo que le gustaría, una de las opciones que le quedan, además de los viajes imaginarios (los libros o el cine son un perfecto vehículo para ello), es el disfrutar de los viajes de tus amigos. Así que si alguna vez, antes de partir, me preguntan si quiero que me traigan algo de su destino, el mejor regalo que me pueden hacer es el de escribirme y enviarme una postal desde cualquier lugar de ese viaje.


Cuando semanas más tarde, muchas veces incluso días después de que los viajeros hayan regresado, la postal llega a mi buzón, siento que de algún modo también he estado allí, y que ese trozo de cartón, que ahora me pertenece, ha realizado el viaje por mí. Tal y como decía Burton Holmes en sus conferencias, la imaginación, ayudada en este caso por la imagen de la postal, los sellos y el texto de tus amigos lleno de la alegría y vitalidad que sólo te aportan los viajes, te hacen sentir por momentos el hombre más rico del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario