Y un día antes de la presentación de 'Libres en el mar' y Libros del Océano en The Pass, estaremos presentando ´Libres en el mar' dentro de la programación del mes de octubre de D'enak Ohana Surf Club, un club de surf de los de verdad con sede en el Okendo Kultur Etxea y la playa de Gros, en Donosti. Aunque su realidad administrativa sea la de un Club entre lo ficticio y lo figurado, su modelo es el de los antiguos clubes de surf, que pretendían unir al colectivo de surfistas mediante la cultura, el arte y la educación (precisamente lo que desde siempre venimos buscando en el Océano Surf Club). Ese es ahora también su objetivo.
La iniciativa D’enak Ohana Surf Club nace con el objetivo de rellenar un vacío cultural y educacional, y volver a asociar el surf con valores positivos, fomentando la transmisión de vivencias, información y conocimiento entre surfistas de diferentes playas y generaciones. Desde su creación, la pasada primavera, han desarrollado una programación más que interesante, con actividades trimestrales. Hasta la fecha han organizado programas con títulos como "Limón en la herida", "Diseño, surf y ovejas" o "Biblioplaya". Una de las actividades principales de D’enak Ohana Surf Club es la creación de una biblioteca con fondos específicos de surf, con una sección de libros y revistas, y a la que aportaremos algunos de nuestros libros.
Dentro de su programación otoñal, el próximo jueves día 17 de octubre , han organizado el evento LA MAR, EL MAR, en el que a partir de las 19 horas, presentaremos 'Libres en el mar' junto con Ainhoa Azurmendi (doctora en psicología y consultora deportiva) y Nadeth Agirre (patrona de la trainera de Orio) que conversarán sobre mar, deporte, libertad etc., y para terminar, representantes del colectivo @emakumeasurflari darán a conocer su proyecto, que pretende fomentar el surf entre el sector que, por la influencia de la sociedad, tiene más dificultades en cuanto al género se refiere: mujeres, trans e intersexuales*. 📸
Será algo parecido a un fin de gira: la última presentación que haremos de Libres en el mar. Porque con la presentación en The Pass daremos por terminada (y agotada) la primera de las aventuras que emprendimos con Libros del Océano. Será el día 18 de octubre, en Orio (Guipuzkoa), a las 18:30, con Íñigo Gaitón haciendo de maestro de ceremonias, en un formato de presentación/entrevista que a saber porqué derroteros nos lleva.
Muchas gracias a Joseba y Ane por acogernos, y por habernos esperado.
Surf & Nature Alliance (surfnaturealliance.org) es una organización intercultural sin ánimo de lucro dedicada a proteger el medio costero, que busca capacitar a las comunidades locales mediante la valoración, conservación, protección legal y gestión sostenible de sus recursos naturales y patrimonio cultural.
A principios de 2019, el Océano Surf Club firmó un convenio de colaboración con Surf&Nature Alliance con el objeto de alcanzar, a través de un programa de actividades comunes, la puesta en valor, conservación y gestión sostenible del patrimonio surf, tanto natural como cultural. Casi al mismo tiempo, nacía Libros del Océano.
Con motivo del “Día das Letras Galegas”, Libros del Océano y Surf & Nature Alliance se unen para editar el ‘Manifesto para a protección das ondas’ en su primera versión en papel y en gallego. Lo presentaremos mañana sábado día 11 de mayo dentro de la programación del Ferrolog, y estará a la venta a través de nuestra web a partir del día 17 de mayo.
¿Y de que trata el ‘Manifiesto para la protección de las olas’? Un Manifiesto es una declaración pública de principios e intenciones, a menudo de naturaleza política o artística, mediante la cual se dan a conocer ideas o problemas de un modo intenso y concluyente. El ‘Manifiesto para la protección de las olas’ es una declaración universal sobre el valor y necesidad de conservar las rompientes de surf como patrimonio natural y recurso deportivo, socioeconómico y cultural. Es también la voz de la alianza entre el surfing y la Naturaleza. Un mensaje global dirigido a políticos, gestores y ciudadanos, en el que se desarrollan los argumentos que justifican los valores naturales y culturales de las olas como componente de la Hidrodiversidad, a la vez que expone la necesidad de su protección legal y gestión para asegurar su conservación para las generaciones futuras.
Tras casi 5 meses sin editar un solo El Domingo, regresamos con una edición dedicada al Ferrolog Surfing Invitational. ¿Y que es el Ferrolog? La idea inicial, escuchada de los organizadores, sonaba hace meses un tanto idílica e incluso utópica: "juntar a la comunidad logger, aparcar nuestras furgonetas en un prado y compartir unos días con muchas horas de baños libres, charlas sobre tablas y alguna cerveza, a la vez que reunimos a varios de los mejores loggers del planeta, y lanzamos unas cuantas mangas donde puedan dar rienda suelta a toda su creatividad y estilo clásico". Hoy, no más de 150 días después de la exposición de aquella primera idea, resulta que se va a hacer realidad los próximos días 10, 11 y 12 de Mayo en el Camping de As Cabazas, Cobas.
Durante todo este tiempo he tenido el privilegio como espectador de ver el proceso de cómo se ha ido construyendo esta primera edición: sus primeros logros, los disgustos, los sustos, las oportunidades que fueron surgiendo, los preparativos, las confirmaciones, los descartes...
Con algo más de tiempo, puede que el Ferrolog no se hubiese llamado así y que esta invención humana, la máquina de escribir, pasase a ser la seña de identidad del evento (tal vez en próximas ediciones). Es la imagen con la que se inician los vídeos de presentación de cada uno de sus invitacionales. Se trata de una Olivetti Studio 46.
Trabajar con una máquina de escribir requiere precisión y agilidad. Lo mismo que surfear con una tabla de más de 9 pies. Con ella no hay vuelta atrás sin borrón. No cabe lugar al error y la coordinación y el ritmo han de ser perfectos. Y después está su sonido. De entre todos los emitidos por una máquina creada por el hombre, tal vez sea el más orgánico y agradable de escuchar. Su tecleo. El avance del carro. El timbre que nos anuncia la proximidad del final de línea, y cuando ya no queda espacio, la palanca que, con precisión, hace avanzar una línea el texto y arrastra el rodillo hasta la posición de inicio, en un gesto que incita al escritor a continuar con su tarea en cada salto. En el caso del Ferrolog a continuación comienza uno de sus vídeos.
Desde principios de la década de 1940 hasta finales de los años 60, las tablas de surf medían al menos 9 pies, eran muy pesadas y en todos los casos usaban una sola quilla. La mezcla de estos factores exigía a los surfistas desarrollar un estilo impecable para poder controlarlas. Los campeonatos, más bien reuniones en la playa dónde familias y amigos convivían en un ambiente festivo, eran exhibiciones en las que se valoraba el movimiento de los surfistas sobre la tabla, encadenando, de forma fluida, maniobras tradicionales del principio al fin de la ola, todo ello realizado con un estilo limpio y relajado.
Basándonos en este concepto, y tras acudir al Joel Tudor Duct Tape Invitational celebrado el año pasado en Zarautz, varios surfistas locales pensaron que eventos como ese, centrados en el surf en su variante más tradicional, deberían ser una cita fija en el calendario de festivales de nuestro país.
El formato del Duct Tape es perfecto: se trata de reunir a varios de los mejores loggers del planeta, y lanzar unas cuantas mangas donde puedan dar rienda suelta a toda su creatividad y estilo clásico. De este modo Pablo Solloso, Remi Berthet y Carlos Pita, lanzaron el proyecto del Ferrolog Surfing Invitational que tendrá lugar los días 10, 11 y 12 de Mayo de 2019 en el Camping de As Cabazas en Covas (Ferrol), frente a las playas de Esmelle, A Fragata y O Vilar.
En esta primera edición serán invitados 16 chicos y 8 chicas que competirán por separado bajo reglas basadas en las del Duct Tape Invitational: tablones clásicos, single fin y sin tapones, valorándose principalmente el estilo. No habrá preferencias ni interferencias, se podrán compartir olas siempre que haya sitio y los surfistas estén de acuerdo.
Además de la competición invitacional, mercadillo, música y tapería, habrá una serie de actividades paralelas como shape room, en donde shapers como José Barahona (Barahona Surfboards) desde California, o el gallego Toni Varela (Cormorán Surfboards), darán forma de manera artesanal a varios foams; competición amateur por equipos, en la que invitacionales, chicos, chicas, jóvenes y mayores formarán equipos creados al azar; y exhibición de Gliders, en donde prime la capacidad de deslizamiento de esas tablas de más de 10 pies.
En la web, www.ferrolog.org, se puede consultar toda la Info del evento y cómo inscribirse. Si preferís escuchar a los propios promotores explicando el porqué, el cómo y el cuándo, lo podéis hacer a través de la entrevista que Vicente Irisarri les realizó en su programa Música, Surf y Medioambiente esta semana:
Un día, hace poco más de un mes, Pablo me mandaba un mensaje por el móvil: se iba a celebrar un Duct Tape en Portugal el mismo fin de semana que el Ferrolog. El primer pensamiento fue que había ocurrido lo peor que le podía pasar a un evento como el que querían montar. Compartir las mismas fechas que el Duct Tape, a unas 6 horas en coche, nos hacía suponer que nadie iba a querer venir hasta aquí pudiendo ver a los mejores en Portugal. ¿Tenía sentido realmente hacer el Ferrolog? Que el Duct Tape se volviese a celebrar otra vez en Europa, y relativamente cerca, hacia que uno de los objetivos iniciales de la organización se cumpliese y con creces. Pero había ya gente inscrita, mucho trabajo hecho, y no era momento de echarse atrás. Y, ¿qué hacer?. Pues hablar directamente con Joel Tudor. Esa misma tarde Pablo le escribió un mensaje, y a la hora Tudor ya había contestado. Haría lo que estuviese en su mano para evitar la coincidencia de fechas. A las tres horas Tudor se rompía el brazo patinando. ¿Estaría pensando en el Ferrolog?, ¿en que el Duct Tape iba a fastidiar el festival que unos chavales de Galicia estaban organizando?.
Después del accidente, Tudor iba publicando entradas en instagram que no se sabía si eran mensajes ocultos. "Estaré al menos 8 semanas de baja y alejado del agua". Contábamos las semanas y las fechas del Ferrolog casi coincidían. ¿Sería aquello un mensaje a Vans?. Finalmente llegaba la noticia, y un nuevo mensaje de Tudor: lo sentía mucho pero no podían mover la fecha.
Entre cancelar o adelantar el festival una semana, se optó por la segunda opción. El cambio de fechas suponía un problema, pero también una oportunidad: con un poco de suerte se podría atraer a alguno de los surfistas que iban a ser convocados por Tudor para el Duct Tape. ¿Vendría, tal vez, hasta el mismo Tudor a Ferrol?
A los pocos días Pablo consiguió la lista de convocados al Duct Tape. Ahora sólo había que lograr que a alguno le picase la curiosidad por conocer Galicia (o volver a ella), y aceptase la invitación. De momento al menos dos de ellos ya lo han hecho.
Elliot Dudley fue el gran perjudicado del cambio de fechas. Fue de los primeros en confirmar, de sacar los billetes para viajar a Galicia, pero no le fue posible adelantar su viaje una semana. Se intentó con otros británicos, pero no habrá representación de las Islas en este Ferrolog. Esperamos verlo el próximo año.
En total van a ser 24, 16 chicos y 8 chicas. Entre los chicos están confirmados el australiano Ben Considine, los americanos Troy Mothershead y Christian Stutzman (ambos entre los 16 mejores en el Mexilog de este año). Desde Uruguay, Nacho Pignataro. También el italiano Matteo Fabri, los franceses Clovis Donizetti, Nathan Sadoun, Corentine Clech y Cornelius Accoh. Y de aquí Nicolás García, Jon Irigoyen, Jon Garmendia, Dani Alvite y un servidor. Es todo un honor verme incluido en semejante lista, en la que todavía faltan dos sorpresas que se anunciarán a lo largo de esta semana.
Entre las chicas, las invitadas son las francesas Anouk Corolleur, Ambre Victoire, Zoé Grospiron, la californiana Morgan Sliff, y las locales Marta Berenguer, Miriam Mir y Yumey González. Queda también una sorpresa por anunciar.
En la gestación de esta lista ha habido sorpresas y pequeñas desilusiones. Justin Quintal, por mucho que se insistió, incluso con la ayuda de Nathan, finalmente no vendrá (ha prometido hacerlo a finales de agosto y volver, tal vez, el próximo año). A Kassia o Chloé Clamon no les cuadraron las fechas. Troy Mothershead llegó a preguntar si podían venir con él Andy Nieblas y otros amigos americanos (al final parece que Andy no vendrá). A Ben Considine (en Australia conducen por la izquierda) le daba respeto venir conduciendo desde Lisboa a Ferrol (finalmente la gente de Hangfive Baleal lo arreglaron). A saber cuantas más anécdotas nos podría Pablo contar.
El objetivo inicial de traer a un grupo con surfistas de nivel ha sido superado con creces. Quien nos iba a hacer pensar que iban a lograr lo que han alcanzado.
En la web del Ferrolog tenéis vídeos de cada uno de los invitacionales. Como poner uno de cada uno de ellos sería demasiado he elegido algunos de los surfistas que más me apetece ver en directo.
Una de esas coincidencias de la vida hará que José Barahona esté shapeando en el Ferrolog. Juanjo González Trueba, del que hablaremos después, pasó unos días de este invierno en California, en donde coincidió entre otros con José Barahona, Morgan Sliff y Christian Stutzman. José iba a viajar esta primavera a Europa para promocionar su marca de tablas. Las fechas coincidían con las del Ferrolog, y gracias al contacto de Juanjo, José, Morgan y Christian estarán en el festival.
¿Y quién es José Barahona? Su trayectoría como shaper se remonta a hace más de 30 años, de la mano de Hap Jacobs, Phil Becker, Jeff Stoner y otras leyendas de la escena de California. Oscar Barahona, el hermano de José, fue el primero de los Barahonas en dedicar su vida a la construcción de tablas de surf. José comenzando humildemente barriendo y limpiando los talleres; después en el cuarto de lijado, y luego en la reparación. José shapeó su primera tabla guiado por Phil Becker e inmediatamente supo que aquello era lo que deseaba hacer el resto de su vida. Entre otros, Jose ha dado forma a tablas para Lance Carson, o Laird Hamilton. Algunos han descrito a José como "el secreto mejor guardado de SouthBay", un lugar que ha acogido a shapers legendarios como Rick Stoner, Dewey Weber, Greg Noll, Hap Jacob, Bing Copeland, Dale Velzy o Phil Becker.
Además de José, en el shape room se contará también con la presencia del italiano Matteo Fabbri, del vasco Joseba Bernardo de Self Surfboards, y de Toni Varela, de Cormorán Surfboards. Seguro que será todo un espectáculo verlos trabajar.
No aparecen entre la lista de invitacionales. Tal vez no sean tan conocidos. Pero personalmente su presencia me resulta tan interesante como la éstos. Entre ellos hay artistas, fotógrafos, músicos... Algunos acompañan a surfistas (como Nil Puissant); otras, como la ilustradora @lizzyartwork, hará de conductora de Ben Considine desde Lisboa. Será otra parte muy interesante del festival. También todas las pequeñas marcas y talleres que estarán presentes en el festival como los talleres de quillas Karma Fins o Macho fins, los de tablas Stinky Tofu, Camiño do Río, Colibrí...
A principios de 2019 el Océano Surf Club firmó un convenio de colaboración con la organización Surf&Nature Alliance con el objeto de alcanzar, a través de un programa de actividades comunes, la puesta en valor, conservación y gestión sostenible del patrimonio surf, tanto natural como cultural.
Casi al mismo tiempo, nacía LIBROS DEL OCÉANO, la rama editorial del Océano Surf Club. Una pequeña editorial inspirada en nuestra pasión por el mar, que busca sacar a la luz proyectos editoriales de autores, fotógrafos, dibujantes..., de nuestra comunidad que tienen una especial relación con el mar.
Fruto de ese convenio, y como parte del programa del Ferrolog, Libros del Océano y Surf&Nature Alliance presentarán el proyecto de la editorial y el “Manifesto para a protección das ondas” en su primera versión en papel y en gallego.
¿Y de que trata el Manifiesto para la protección de las olas? El Manifiesto es una declaración universal sobre el valor y necesidad de conservar las rompientes de surf como patrimonio natural y recurso deportivo, socioeconómico y cultural. Es también la voz de la alianza entre el surfing y la Naturaleza. Un mensaje global dirigido a políticos, gestores y ciudadanos, en el que se desarrollan los argumentos que justifican los valores naturales y culturales de las olas como componente de la Hidrodiversidad, a la vez que expone la necesidad de su protección legal y gestión para asegurar su conservación para las generaciones futuras.
Para la presentación se contará con Javier Cantera y Juanjo González Trueba, las dos principales impulsores de Surf&Nature Alliance, y con Vicente Irisarri, Carlos Lorenzo, diseñador de Libros del Océano, y conmigo mismo. No hablaremos sólo del Manifiesto, y de su proceso de diseño. También del acuerdo firmado entre el Océano Surf Club y Surf&Nature Alliance y sus objetivos. La presentación será el sábado, estando la hora aún por fijar.
Un año más, y para nosotros será ya el vigésimo (empezamos en el año 2000), el Océano Surf Club se une a la campaña Iniciativas Océano de Surfrider Foundation organizando una limpieza de playa en Doniños el sábado 30 de marzo, a partir de las 11:30 horas.
Este año, la limpieza se organizará conjuntamente con Surf&Nature Alliance, organización con la que en Febrero de 2019 el Océano Surf Club ha firmado un acuerdo de colaboración con objeto de llevar a cabo acciones en la búsqueda de la puesta en valor, conservación y gestión sostenible del patrimonio surf, tanto natural como cultural.
Iniciativas Océano es un programa de voluntariado en torno a las basuras marinas por medio de limpiezas de playas, lagos, ríos y fondos marinos, en la que los voluntarios organizan actividades de recogida valiéndose del apoyo de Surfrider Foundation. Participando en alguna de las limpiezas organizadas no sólo actúas protegiendo el medio ambiente, a la vez que disfrutas de un momento agradable en familia, entre amigos y con nuevas personas, sino que también ayudas a visualizar la contaminación de las basuras marinas y transmites a las autoridades la necesidad de avanzar en una legislación que permita reducir la basura marina en su origen.
Pulsando AQUÍ podrás ver todas las limpiezas que están programadas para las dos últimas semanas de marzo en Europa. Las Iniciativas Océano se llevan organizando desde hace 24 años. En todo este tiempo se han organizado 12372 limpiezas de playas, fondos marinos y márgenes de ríos y lagos, en 40 países.
Os invitamos a una nueva presentación de ‘Libres en el mar’. Viajaremos con el libro hasta A Coruña, a la librería Berbiriana (ver en Google Maps), el próximo sábado día 16 de Marzo.
Estaremos allí a partir de las 19:00 horas. Os hablaré, entre otras cosas, del proceso de toma de las fotografías que ilustran el libro y de la inspiración de los textos que la acompañan.
En el año 1998 sé de un tal Gonzalo Cueto a través de una fotografía publicada en la primera revista de surf gallega: Surfari. Era mi primera fotografía en una revista, por lo que me encontraba muy agradecido a ese tal Gonzalo. Diez años después nos conocimos. Estábamos trabajando en la edición del primer libro que editaba el Océano Surf Club, y que recogía los 20 primeros años de historia del Pantín Classic. Gonzalo era el autor de varias fotografías que indiscutiblemente tenían que ir en el libro, entre ellas las de los finalistas de la primera edición, o varias de Tom Curren surfeando en Pantín. Nos reunimos en su casa en el mes de Abril de 2008. Su archivo era impresionante, con miles de fotografías de surf, muchas de ellas tomadas en Galicia desde mediados de los ochenta hasta la actualidad. Porque de Gonzalo se puede decir, además de que es un viajero incansable, que fue el primer “fotógrafo de surf” que hubo en Galicia, antes de que esa profesión existiese en nuestro país.
Algunas de sus fotos se podrán ver a partir del próximo viernes día 29 de junio en la sala de exposiciones temporales del Océano Surf Museo de Valdoviño. La exposición se inaugurará a las 20 horas y estará abierta hasta el 2 de septiembre.
El surf invita a muchos de los que lo practican a ir más allá del trazado de líneas sobre las olas. Y aunque Gonzalo afirme que él se pasaba más tiempo debajo del agua que encima de la tabla, como otros fotógrafos, con sus imágenes de surf busca representar las sensaciones y movimientos que se tienen en el agua. Congelar esos instantes y plasmarlos en fotografías.
Para esta exposición, titulada "Surf y aves", Gonzalo ha preferido no tirar de nostalgia, y en lugar de optar por una selección de sus fotografías “históricas”, ha elegido una serie reciente que refleja algunas de sus aficiones y pensamientos. Por un lado el surf, con fotografías hechas en Doniños, Pantín, Punta Galea o Nazaré, y por otro parte de su colección de fotografías de aves, como representación de su preocupación por la conservación de la naturaleza y los ecosistemas autóctonos de Galicia.
En desdelacroa tenemos especial interés y curiosidad por la oceanografía, por lo que es una gran noticia que se haya editado en castellano el libro de Tony Butt "La ciencia del surf", ya que hasta ahora no existía en el mercado editorial un libro que nos ofreciese una información tan bien explicada y accesible sobre esta materia, y que estuviese además centrada en el surf.
Pero si hoy hablamos de este libro, no es sólo por su edición, sino porque este sábado, a partir de las 12 de la mañana, será presentado por el propio Tony en la tienda Drop-in de Ferrol.
Para los que no lo conozcáis, Tony Butt nació en 1961 en Bournemouth, Inglaterra, en donde empezó a surfear en 1972. Es Licenciado en Ciencias del Mar y Doctor en Oceanografía física por la Universidad de Plymouth. Ha escrito más de 100 artículos sobre ciencia y temas medioambientales que afectan al surf, y dos libros: "Surf Science: an introduction to waves for surfing" (ahora traducido al castellano) y "The Surfer’s Guide to Waves, Coasts and Climates". Ha sido invitado a diversos eventos internacionales de olas grandes, pero no quiere oír hablar de nada que tenga que ver con la competición. Vive entre Galicia (su primer viaje a nuestras costas fue en 1992), Asturias y Ciudad del Cabo, “buscando el invierno eterno”. “Las olas grandes dan miedo, y el miedo es nuestro sistema automático de defensa. Cuando ves una ola de cinco metros a punto de romper muy cerca de ti, el instinto es huir. Aunque, si rompe encima de ti, igual no te hace ningún daño. En las olas grandes el miedo es proporcional al riesgo. No me siento especial, sino que me siento afortunado por hacer algo que no hacen muchas personas. Una de las principales razones por las que me gusta coger olas grandes es que hay poca gente. Si hubiera mucha gente, no lo haría. En las olas grandes el ambiente en el agua es mucho mas agradable que en las olas pequeñas”.
“Antes del surf siempre me gustó la física, el mar y también la velocidad, las motos y los coches de carreras; después descubriría el surf y fue perfecto porque juntaba velocidad y mar. Era una manera de aprovechar y sentir las fuerzas de la naturaleza de una manera muy sencilla.”
Tal y como cuenta el escritor Willy Uribe, "es una aventura y un espectáculo ir a buscar olas con Tony cuando el mar está grande. Te pones a trotar por los acantilados, por los bosques de pinos, por las campas llenas de argomas, ... ; doblas una punta, puede que te espere una sorpresa, puede que aquello sea un pozo; puede que en otra marea o con otro mar ... Y después deshaces el camino o emprendes uno nuevo en busca de aquel bajo, aquella punta, esa lastra, de nuevo entre pinos, entre acantilados húmedos y veredas de pescadores”.
El próximo domingo, 25 de marzo, participaremos, por decimonovena vez, en la Campaña de Limpiezas de Primavera de Surfrider Foundation. Nuestra limpieza, organizada por el Océano Surf Club, será en la playa de Doniños, en la zona de Outeiro, a partir de las 11:30 de la mañana. Y para invitaros a todos a participar en ésta, o en otras limpiezas, y para que también en el día a día actuemos en consecuencia con el gran problema al que nos enfrentamos, este "El Domingo" lo dedicamos a la problemática de la presencia de plástico en los océanos.
Nos ha salido un "El Domingo" especialmente extenso y denso, así que os pedimos calma y tranquilidad en su lectura.
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LA FOTO
La foto de portada de esta edición de "El Domingo" no es una foto real, aunque sí busca mostrar una situación que lo es. Una bolsa de plástico toma forma de iceberg para representar la realidad sobre la presencia de plástico en los océanos. Como el iceberg, el plástico que nos es visible en el mar representa sólo una pequeña parte de un problema que ha tomado dimensiones descomunales.
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EL PROBLEMA
Han pasado ya 18 años desde la primera vez que organizamos una limpieza de playa. La verdad es que hace ya mucho tiempo, pero al igual que entonces, creo que este tipo de acciones siguen siendo totalmente necesarias. De hecho hoy lo creo si cabe aún con más convicción. ¿Y por qué? Porque la presencia de residuos en el mar, fundamentalmente plástico, no se ha reducido, sino más bien todo lo contrario. Hace 18 años, cuando organizamos aquella primera limpieza, mi impulso era simplemente el de ir a limpiar para lograr que la playa quedase limpia. Hoy sé que ese objetivo, independientemente de algunos cambios que se han logrado a nivel local, además de ser una utopía, era un objetivo equivocado. El real, que es el que hoy me mueve, es la necesidad de colaborar en el proceso global de toma de conciencia que muchas organizaciones han iniciado, con el objetivo de que se conozca la situación para así lograr que las cosas cambien.
Creo que en la actualidad existe una conciencia mucho más grande sobre el problema, no solo a nivel ciudadano, sino también a nivel político, como demuestra el que en los últimos años se hayan aprobado leyes encaminadas a reducir la presencia del plástico en el océano. Muestra de que ese trabajo de concienciación está siendo efectivo es que casi todo el mundo, sobre todos aquellos que vivimos cerca del mar, somos conocedores de la problemática, y el tema ya se trata en colegios, institutos..., incluso de ciudades del interior, lo que es fundamental para llegar a una solución, que sólo es posible a través de la educación.
En cambio, en otros aspectos, la tendencia ha sido negativa. La presencia de plástico en los océanos es cada vez mayor. No solo porque cada vez consumamos más y los gestionemos aún mal, sino porque, y debido a su persistencia, la cantidad de plástico en el mares no deja de aumentar. La producción de plástico se ha multiplicado por cien desde 1964, y de mantenerse el ritmo actual de producción, en el año 2050 se cuadruplicará con respecto a la cifra actual. De todo ese plástico, se estima que el 32% termina en los océanos, en total 15 millones de toneladas que se vierten al mar. De esa cantidad, 270.000 toneladas acaban flotando en el mar, en forma de 5 billones de trozos de plástico (el resto, el 98%, es decir la inmensa mayoría, acaba depositándose en el fondo). Esos billones de trozos, debido a la acción del sol, el oleaje, ..., se están convirtiendo en otros trozos cada vez más pequeños, tan diminutos que acaban incorporándose a nuestra cadena alimentaria a través de la pesca, con unos efectos, en forma de enfermedades, cuyo alcance se desconoce hoy en día. De no tomarse medidas, se habla de que en el año 2050 habrá en los océanos más cantidad de plástico que peces.
Las pruebas evidentes de esta situación la podemos encontrar cualquier día en cualquier tramo de nuestra costa. Hoy por la mañana, mientras esperaba a que bajase la marea, fui a dar una vuelta por la playa. Como es habitual, la línea hasta donde había llegado el agua estaba marcada por los residuos, como si alguien hubiese depositado allí aquellos objetos, perfectamente colocados sobre la arena. Como siempre predominaba el plástico, en forma de fragmentos. Partes de una botella, tal vez una caja, que con la acción del sol se había roto en varios pedazos. Casi ninguno de los objetos de plástico conservaba su forma original. Como suelo hacer, recogí algunos, los más grandes. Comprobé que muchos se había convertido en elementos frágiles, que se rompían con facilidad a poco que los torsionase. Pero los había también más pequeños. Algunos tan diminutos que casi costaba verlos, perfectamente integrados en la arena, como si fuesen un grano más.
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¿POR QUÉ LIMPIAMOS?
La imagen más común que tenemos de la basura marina es la de una gran variedad de residuos depositados en una playa o en el mar: botellas, restos de redes, cuerdas y objetos de plástico de todo tipo que crean una imagen que nos resulta desagradable, pero principalmente por una cuestión estética. Decimos que la playa "está sucia", cuando el verdadero problema no es que estos residuos hayan llegado a la playa, sino todo el daño que han podido provocar en su camino hasta al arenal, y lo que pueden causar si nadie los retira.
Porque los residuos en general, y los plásticos en particular, causan numerosos daños en el medio marino. De hecho para algunas especies la basura marina pueden suponer un factor importante de mortalidad. Los cetáceos, así como otros mamíferos marinos, pueden quedarse enganchados en los aparejos de pesca u otro tipo de residuos. Enredados, pueden morir a causa de las heridas sufridas, ahogados al no poder ascender a la superficie para coger el aire que necesitan para respirar, pero también de hambre, o a manos de sus depredadores, al convertirse en presas fáciles por la pérdida de movilidad. Puede ocurrir también que algunas especies marinas ingieran estos residuos plásticos al confundirlos con sus presas habituales, lo que les puede provocar problemas de asfixia u oclusión intestinal. Y si esto no fuera poco, los residuos que se sumergen y llegan al fondo del mar, que por cierto son la mayoría, asfixian a las especies que habitan en los fondos marinos, al impedir la llegada de luz a través de la columna de agua.
Todas estas afecciones, cada vez mayores, han hecho que el número de especies afectadas por las basuras marinas haya pasado de 247 a 663 en los últimos 15 años.
Pero el problema no termina aquí: los residuos flotantes también puede servir de medio de transporte para las especies invasoras, que recorren así largas distancias y pueden afectar gravemente a los ecosistemas que colonizan.
Si desde hace años Surfrider, y otras asociaciones, centran su atención en el plástico es por una particularidad especial de este material: el plástico, a diferencia de otros residuos, nunca se degrada completamente. Se puede llegar a fragmentar en trozos minúsculos por acción de la radiación UV, las corrientes, las olas o la sal, pero nunca deja de ser plástico. Pero además de no degradarse completamente, al descomponerse, aunque sea parcialmente, puede liberar sustancias tóxicas incluidas en su composición, como los ftalatos y los bifenilos, que son disruptores endocrinos. Además los residuos plásticos sirven también de soporte para la acumulación de productos químicos hidrófobos ya presentes en el medio, como los PCBs. Todo esto ha llevado a los científicos a estudiar las posibilidades de transmisión de los contaminantes químicos a las especies marinas y, en consecuencia, a los seres humanos.
Por todo esto, desde hace años intentamos centrar la atención en nuestras limpiezas en los plásticos. No sólo buscamos dejar la playa más limpia y concienciar a la sociedad, sino también evitar que todos esos residuos continúen causando más daños, rompiendo un ciclo, que sino fuese por nuestra intervención, no tendría fin. Sabemos que lo que recogemos es poco, pero ese poco ya no causará más daño.
Este problema no es exclusivo de un país, ni tan siquiera de las zonas costeras. El 80 % de la basura que hay en los océanos tiene su origen tierra adentro. Cada segundo se vierten al mar 412 kg de basura, todas de origen humano (hace unos años dicha cifra era de 206 kg). La gran mayoría tiene su origen en las ciudades y en las zonas industriales; escapan a los sistemas de recogida y depuración, y llegan a los océanos arrastrados por el viento, la lluvia o directamente a través de los ríos.
De entre todos estos residuos se cree que la gran mayoría acaba sumergiéndose y depositándose en el fondo marino. Otro porcentaje menor, aunque relevante, flota entre dos aguas antes de terminar en zonas de acumulación, las denominadas islas de basura. Sólo una muy pequeña parte de las basuras marinas llega a nuestros litorales. De esta manera los océanos se han convertido en el principal vertedero de la actividad humana, un vertedero que acumula cada vez más y más basura, de la cual la mayoría son residuos que se componen de plástico.
Limpiando la playa, puede parecer que nuestra acción sólo tiene repercusión sobre una muy pequeña parte del problema. Por eso focalizar la atención en simplemente recoger residuos es un error, y más cuando se sabe que el crecimiento exponencial de las basuras marinas está directamente relacionado con nuestros hábitos de consumo. Es necesario que abramos nuestro enfoque y que con nuestras acciones busquemos una transformación social que lleve a un cambio de esos hábitos. Sólo así se logrará el cambio.
Para ello es fundamental la información, dar a conocer la problemática existente y lo que cada uno podemos hacer para formar parte de la solución del problema. Pero estas acciones a pequeña escala, que son fundamentales, han de estar apoyadas por otras conjuntas, como las Iniciativas Océano que se organizan el primer fin de semana de la primavera en toda Europa, para mostrarnos ante las administraciones públicas como un colectivo y que nuestra voz, llegue a los lugares en los que se toman las decisiones a nivel legislativo, con el objeto de que se redacten nuevas normas y leyes que recojan lo que la sociedad demanda.
Algunos han definido a Boyan Slat como una especie de Quijote de los océanos. Con 16 años, y mientras buceaba en Grecia, descubrió que había más plástico en el fondo del mar que peces, y ante aquella visión, se preguntó por qué el hombre no se había planteado todavía limpiar el mar.
En febrero de 2013, abandonó sus estudios de Ingeniería Aeroespacial para dedicarse a tiempo completo a The Ocean Cleanup. En lugar de perseguir el plástico, Boyan pensó en aprovechar la acción de las corrientes marinas y el modo en cómo éstas acumulan el plástico, y otras basuras, en zonas concretas en el medio de los océanos. The Ocean Cleanup propone instalar en el agua una red de unas 50 barreras flotantes, de una longitud de entre 1 y 2 kilómetros, y que harán las veces de un litoral artificial al que llegue la basura. Desde allí, la canalizarán hacia un tanque central, que los barcos recogerán mensualmente. En el 2014, a través de una campaña de crowdfunding, y en sólo 100 días, Boyan Slat recaudó más de 2 millones de dólares para su proyecto. Participaron 38.000 donantes procedentes de 160 países. Posteriormente The Ocean Cleanup ha recaudado 31,5 millones de dólares en donaciones, entre ellas grandes aportaciones provenientes del inversionista de Silicon Valley Peter Thiel, la compañía química Royal DSM y otros donantes. El primer prototipo se instaló en junio de 2016, y esperan lanzar el primer sistema operativo a gran escala en la isla de plástico del Pacífico a mediados de 2018. Se dice, de funcionar, que el sistema podría liberar al Pacífico de la mitad del plástico que contiene en sólo 5 años.
Algunos científicos se muestran escépticos a que ésta sea la "solución", y más teniendo en cuenta que solo una pequeña parte del plástico que hay en los océanos se encuentra flotando o en aguas someras. Mi opinión es que de funcionar, sería una parte importante en la solución al problema. Los escépticos afirman que la idea no tiene mucho sentido, y que recoger la basura más cerca de la costa sería lo más práctico. Jan van Franeker, de la organización Wageningen Marine Research de los Países Bajos, es uno de ellos. Sus investigaciones, centradas en aves marinas, han comprobado una disminución del 75% en el plástico ingerido por las aves después de implantarse medidas que han reducido el vertido de plástico industrial en el Mar del Norte. A los críticos también les preocupa que un proyecto como éste, apoyado en buena parte por la propia industria química que produce plástico, pueda distraer la atención de la sociedad hacia los esfuerzos "menos glamurosos" de disminuir su uso y de buscar su correcta gestión (reciclado, reutilización, reducción), que son sin duda una de las claves, por no decir las principales además de la educación, para resolver el problema.
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NOSOTROS LOS SURFISTAS
“Sólo por el hecho de deslizarnos sobre las olas, somos unos de los principales responsables de la ecología y el futuro del planeta”.
- Bill Hamilton. 1971.
Pocas actividades tienen una relación tan estrecha como el surf con la naturaleza. Sabiendo que esta relación tiene un valor, la industria del surf ha tomado como una de sus máximas el vender esa imagen de deporte unido a la naturaleza. Sin embargo el impacto medioambiental de la industria del surf se aleja bastante de ser sostenible, y salvo excepciones, que afortunadamente cada vez son mayores, las grandes empresas poco se preocupan por el medioambiente más allá de pequeños gestos y grandes campañas de publicidad. Porque la realidad es que la gran mayoría de los objetos que se emplean para la práctica del surf están fabricados con materiales que son nocivos, o muy nocivos, para el medioambiente.
Comencemos con las tablas. En su mayoría se fabrican con espumas y resinas sintéticas, los mismos materiales que se empleaban hace 70 años. Mientras que las formas de las tablas sí han evolucionado, éstas no lo han hecho en la misma medida en cuanto a durabilidad e impacto ambiental. Se estima que al año se fabrican unas 400.000 tablas en todo el mundo. Diversos estudios han determinado que la huella de carbono de una tabla de surf, incluyendo las fases de fabricación, reparaciones y su posterior deshecho, representan unos 300 kg de CO2. Y ésto sin tener en cuenta el impacto que las espumas y las resinas tienen en el agua o el aire.
El neopreno, usado mayoritariamente en los trajes, es un material que procede de la industria petroquímica, y que contiene, entre otros productos, PVC, unos de los plásticos más nocivos para el medio ambiente. Como el neopreno, la parafina también proviene de la industria petroquímica, y contiene ácidos sintéticos, y no sintéticos, que dañan a los organismos marinos. Incluso la mayoría de las cremas solares, que empleamos para protegernos del sol, contienen productos químicos que se han relacionado con el blanqueamiento de los colares y con la aparición de alergias y daños celulares en algas y otros organismos; algunas incluso emplean químicos que se han llegado a relacionar con la aparición de procesos cancerígenos.
Estos datos colocan a la industria del surf al nivel de industrias como la de la telefonía móvil, o la informática, en términos de emisión de CO2 y uso de petroquímicos.
Irónicamente uno de los colectivos más directamente afectados por toda esta contaminación son los propios surfistas a través de su contacto con el mar. De hecho como surfistas nos encontramos expuestos, en mayor proporción que otros sectores de la población, a los efectos que la contaminación de los océanos y mares puede tener sobre nuestra salud, sobre todo en lugares en los que las rompientes se encuentran cerca de grandes núcleos de población o zonas industriales, con deficientes sistemas de gestión y depuración de las aguas.
A pesar de ello, y al igual que en la sociedad en general, la creación de una conciencia medioambiental entre los surfistas es relativamente reciente, y en pocas ocasiones, como colectivo, se ha estado en la vanguardia de la defensa de los océanos.
Se suele citar, como uno de los hitos principales de la conciencia medioambiental entre los surfistas, la publicación del libro “El mar que nos rodea”, de Rachel Carson. Publicado originalmente en 1951, en “El mar que nos rodea” Carson nos propone un viaje fascinante por todos los aspectos vinculados con el mar, desvelando a los lectores, de una manera sencilla, en ocasiones casi poética, las maravillas y la delicadeza que éstos encierran. Con esta obra ganó el National Book Award en 1952, lo que no sólo lo convirtió en un best-seller, sino que ayudó a difundir el mensaje sobre la necesidad de cuidar y preservar los océanos.
No fue hasta 1961 cuando se fundó la primera organización ecologista creada por surfistas centrada en la protección del océano. Su nombre fue Save Our Surf, y tras ella se encontraba John Kelly, uno de los creadores de la tablas “hot curl”. Se reconoce que la labor de Save Our Surf permitió preservar más de 140 olas entre Pearl Harbor y Koko Head en las costas de Hawaii, amenazadas por distintos proyectos que hubiesen destruido amplias áreas de arrecifes y otros recursos vinculados con el océano. Para ello se organizaron múltiples manifestaciones, limpiezas de playas, y se difundieron los riesgos y peligros que los proyectos que se querían desarrollar tendrían sobre el medio ambiente. Su labor fue fundamental también en la aprobación de la primera legislación destinada a proteger las costas. Tal y como George Downing dijo de John Kelly, "hoy no podríamos imaginar cómo sería Hawaii sin su trabajo". "Fue como un dolor de cabeza, pero he de reconocer que fue el líder de la protección y preservación del mayor recurso natural que tenemos en Hawaii", dijo sobre él Bill Paty, presidente del Departamento de Estado de Tierra y Natural Recursos en las islas entre 1987 y 1992. "Kelly nos mantuvo en el camino correcto".
Veintitrés años más tarde, en 1984, Glenn Hening, Tom Pratte y Lance Carson crearon Surfrider Foundation en San Clemente, California. Pronto abrirían delegaciones, o antenas locales, tal y como ellos las nombran, por todo el mundo. Inicialmente Surfrider nació con el objetivo de convertirse en una especie de Sociedad Cousteau para surfistas, que incluyese escuelas de surf, una productora de cine y un departamento de diseño para la construcción de arrecifes artificiales. Pero las realidades presupuestarias, y los problemas ambientales con los que se encontraron al poco tiempo de su fundación, convirtieron a Surfrider en un grupo ecologista cuya línea de acción se ha basado en el activismo y la educación. En 1986, Surfrider logró parar un proyecto que pretendía construir un dique de más de un kilómetro de largo en la playa de San Diego. En 1991, otra victoria legal puso freno a los vertidos de un área industrial, con dos plantas papeleras, en el condado de Humbolt, en California. Desde entonces Surfrider se ha extendido por todo el mundo y desarrollado programas como sus limpiezas de playa de primavera, las banderas negras, o los guardianes de la costa, dando paso a otras organizaciones como Surfers Against Savage en Reino Unido, Save The Waves o Surf & Nature Alliance, cada una con su propia identidad y línea de acción.
A pesar de la aparición de estos colectivos, en los últimos años se ha vivido la desaparición o alteración de algunas de las mejores rompientes del mundo por acción del hombre. De entre todos los casos, tal vez el más triste haya sido el de Jardim do Mar, en la isla de Madeira, consideraba como una de las mejores derechas del mundo, y que desapareció en los años 90 por la construcción de un paseo marítimo. Resulta complicado aceptar que una creación extraordinaria de la naturaleza puede desaparecer por una construcción que ha traído escasos beneficios a los habitantes de la isla. Otros casos, como la alteración de la ola de Mundaka, sirvieron para abrir el debate sobre el valor de las olas como bien económico y social. Esta reflexión ha llevado a que algunas rompientes, las primeras, dispongan de una protección legal que reconoce su valor.
Aunque sea de modo minoritario, han comenzado a surgir dentro de la industria propuestas que apuntan hacia un cambio del modelo de producción. Patagonia ha desarrollado los primeros trajes construidos en base a un caucho natural, el yulex, que puede suponer el fin del neopreno en la fabricación de los trajes de surf, y que reduce en un 70% las misiones de CO2 en el proceso de fabricación del polímero en comparación con el neopreno convencional. Las primeras parafinas orgánicas ya se comercializan. Existe cada vez una conciencia mayor en no emplear cremas solares que contengan parabenos y nanopartículas de plástico. Organizaciones como Sustainable Surf han creado sellos de calidad que tienen en cuenta los niveles de emisiones de CO2 en los procesos de fabricación de las tablas, creando el sello Ecoboard que reconoce la aplicación de principios que tienen en cuenta no sólo los procesos de fabricación, sino también el consumo energético asociado o la gestión de los residuos generados. Esto ha llevado a que se produzcan las primeras tablas que no emplean fibra de vidrio y resinas tóxicas, utilizando materiales como la madera de paulownia, el bambú, corcho y resinas naturales, en una evolución que muchos han visto como una vuelta a las raíces del surf, cuando las tablas se fabricaban de madera y los surfistas vivían en perfecta armonía con la naturaleza. La empresa española Flama ha sido la primera en lograr dicha certificación a nivel europeo.
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LAS PAPELERAS MARINAS
Un reciente estudio publicado por la revista Science alertaba de que algunas especies marinas estaban comenzando a incluir los plásticos en su dieta. Hasta no hace mucho, se pensaba que los animales que ingerían estos plásticos lo hacían de forma accidental. Pero nuevas investigaciones demuestran que no es así, sino que estos restos ejercen una atracción irresistible para algunos peces debido al olor que desprenden los residuos. Al parecer, al entrar en contacto con el agua salada, los plásticos comienzan a oler de forma similar al krill o el plácton, lo que lleva a las especies marinas a comérselos. Y, lo que es peor, como demostraba un estudio de la Universidad de Uppsala, a engancharse literalmente a su ingesta. Oona Lonnstedt, directora de la investigación, aseguró que “el plástico tiene propiedades químicas o físicas que generan una necesidad particular de comida en estos peces. Ellos creen erróneamente que se trata de comida de alto valor energético y que necesitan comer mucho. Pero es algo parecido a lo que ocurre con la comida basura poco saludable en los adolescentes: están simplemente llenándose".
Una de las iniciativas científicas y tecnológicas más ingeniosas para tratar el problema del plástico es la desarrollada por la empresa SeaBin, fundada por Andrew Turton y Pete Ceglinski: una papelera marina capaz de recoger plástico y otros residuos flotantes. El reto ahora es conseguir que estas papeleras sean capaces de recoger nanoplásticos y microfibras, mucho más complejas de atrapar por su pequeño tamaño. La tecnología de SeaBin puede ayudar a paliar el problema de la contaminación marítima, pero como reconoce Ceglinski, la solución definitiva está en “enseñar a los niños y jóvenes a no comprar plásticos de un solo uso, a no arrojarlos al mar, a reciclar. Así no necesitaremos nuestras papeleras, porque el problema dejará de existir. La verdadera solución no es la tecnología, sino la educación”.
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LOS MICROPLÁSTICOS
En los últimos años se ha tomado conciencia sobre la problemática asociada a un nuevo tipo de plásticos: los microplásticos, comunes en cosmética y pastas de dientes blanqueadoras, pero también en fibras de ropa, que en su composición incluyen microgránulos de plástico, y que llegan al medio marino directamente desde nuestras casas. Y no se trata de un problema menor. Un estudio de la Universidad de Santa Barbara concluyó que una ciudad de 100.000 habitantes es capaz de generar hasta 110 kg de microfibras cada día a través del lavado, un número equivalente a 12.000-15.000 bolsas de plástico.
El tema es que existen alternativas y productos naturales que pueden ejercer la misma función, como es el caso de materiales compuestos de celulosa procedente de la pulpa de la madera, conchas, huesos de fruta, minerales, bambú, arroz, cereales o pepitas de melón; también hay maneras de reducir su impacto.
Aparte de su volumen, la relevancia de esta problemática es doble por lo siguiente. Por un lado son tan pequeños que resulta imposible que sean retenidos en los sistemas de la mayoría de las plantas depuradoras, por lo que inexorablemente acabarán en el mar. Después está lo que provocan. Más allá de las implicaciones que tiene para nuestra salud la introducción de estos microplásticos en nuestra piel y organismo a través de las pastas de dientes, estas partículas acaban en los océanos y en la cadena alimentaria, con repercusiones potenciales tanto para el hombre como para la fauna marina. Para quien tenga muchos interés en el tema se recomienda la lectura del documento elaborado por la agencia PNUMA de Naciones Unidas.
Desde 2017 los microplásticos están prohibidos en Reino Unido y Estados Unidos. La prohibición da respuesta a una denuncia realizada desde el mundo científico y ecologista, que han aportado toda clase de argumentos para poner fin a un producto que atenta contra la calidad del agua, la vida natural y los recursos marinos. A esta llamada se han sumado también varias empresas, como Unilever, The Body Shop, IKEA, Target Corporation, L’Oreal, Colgate/Palmolive, Procter&Gamble y Johnson&Johnson.
En 2015, Patagonia apoyó una investigación de la UC Santa Bárbara para estudiar que ocurría con nuestras prendas con tejidos sintéticos al lavarlas (principalmente poliéster). Sus hallazgos fueron alarmantes. Cada lavado, según el estudio, envía en promedio 1,7 gramos de microfibras a las redes de saneamiento de agua. De allí, el 40 % de esas microfibras llegan a los ríos, lagos y océanos. El estudio concluyó que las lavadoras de carga superior eran las peores, eliminando entre cinco y siete veces más cantidad de microfibras que las lavadoras de carga frontal. La edad de la prenda también era importante. Se descubrió que cuanto más vieja era la tela, más microfibras liberaba.
El problema se complica aún más por el hecho de que, como mostró el estudio de UC Santa Bárbara, las microfibras de las prendas sintéticas a menudo están recubiertas con productos químicos tóxicos. Además las fibras también son capaces de absorber y concentrar los contaminantes presentes en el agua, lo que las convierte en un medio para transportar productos químicos peligrosos al medio ambiente.
Ante la dificultad de eliminar las telas sintéticas en muchas de sus prendas, Patagonia ha buscado la manera de mitigar el problema en forma de bolsa. The Guppy Friend fue desarrollada por Alexander Nolte y Oliver Spies, dos empresarios textiles alemanes alarmados por el creciente problema de la contaminación por microfibras, que querían hacer algo para mitigar la contaminación que algunas de sus chaquetas producían. The Guppy Friend es una bolsa de lavandería hecha de una malla de nylon que actúa como un filtro que impide que las microfibras puedan ser liberadas en el agua que desagua la lavadora. Una vez terminado el lavado, las microfibras pueden ser recogidas de la bolsa y desechadas, evitando que entren en las vías fluviales. Patagonia venda las bolsas a su precio de coste.
Puedes comprobar si un producto contiene micropartículas decargándote en tu móvil la aplicación "Beat The Microbead", la cual, y escaneando el código de barras de los productos, te informa si contiene o no micropartículas. También revisando su composición: si ves polietileno (PE), polipropileno (PP), nailon, tereftalato de polietileno (PET) o polimetilmetacrilato (PMMA), significa que el producto contiene micropartículas de plástico. Un único producto puede contener hasta 360.000 micropartículas.
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LA CITA
Surfrider Foundation organiza la 24º edición del Programa Ocean Initiatives con el mensaje "No permitas que los residuos te invadan".
En 2017, más de 43.624 personas, de 15 países europeos, organizaron o participaron en 1.148 recogidas en playas, lagos, ríos y fondos marinos.
En 2018, la nuestra, organizada por el Océano Surf Club, será el próximo domingo, 25 de marzo, en la playa de Doniños (zona de Outeiro), a partir de las 11:30 de la mañana.
Podéis encontrar otras limpiezas como la nuestra, cerca de vuestra playa, visitando la página deIniciatives Oceans.
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EL FIN DE LAS BOLSAS DE PLÁSTICO (Y DE OTROS OBJETOS COTIDIANOS)
De todos los objetos de plástico que usamos masivamente, uno de los que tal vez tengan menos sentido sean las bolsas de plástico. Las acumulamos en nuestras casas a cientos, y se reparten sin ningún control. De ellas, casi el 50% son abandonadas en la naturaleza después de ser utilizadas una media de 20 minutos. Arrojadas en cualquier paraje natural, las bolsas de plástico son más longevas que los humanos. Tardan 200 años en desintegrarse, y mientras lo hacen, contaminan los suelos y las aguas. Son también la causa de la muerte de muchos animales. En países como Marruecos (2016), Francia (en donde cada año se distribuían más de 5.000 millones en las cajas registradoras de supermercados y tiendas, y otros 12.000 millones que se empleaban para almacenar frutas y verdura), China (2008), Nueva Delhi (2012) y varios países africanos, como Ruanda (2008) o Senegal (2016), ya se han prohibido. Aquí en España se desconoce la fecha. La UE, por el momento, ha optado por dejar que cada país decida qué hacer al respecto. La disparidad del problema es enorme. Dinamarca o Finlandia consumen unas 4 bolsas por persona y año. En España, 133. Recientemente, el estado norteamericano de California aprobó vetar su uso en un referéndum con un resultado muy apretado : 51,9% votó a favor y 48,03% en contra.
Está en nuestras manos el liberar a la costa de este tipo residuos, mediante planes individuales de acción como el que nos propone SAS.
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LAS ISLAS DE PLÁSTICO
Recientemente han sido descubiertos "nuevos" continentes en el planeta Tierra, que los científicos han reunido bajo el nombre de el "séptimo continente", en honor a las expediciones científicas impulsadas por el navegante y explorador francés Patrick Deixonne, que los han localizado en todos los océanos. El nombre es también un homenaje a Charles J. Moore, un navegante americano quien en 1999 descubrió un conglomerado inmenso de desechos de plástico – la mayoría del tamaño de un grano de arroz- ubicado entre Hawaii y América del Norte, con una superficie estimada de unos 3,4 millones de kilómetros cuadrados. Aquel fue el primero.
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BLUE MIND
Hace ya unos meses leí un interesante artículo sobre los efectos que el océano tiene en nuestra salud y estado de ánimo. "Los sonidos tienen el potencial de modificar el cuerpo y el ánimo, y el del mar es uno de los más evocadores para nosotros", decía como introducción la neuróloga Shelley Batts.
Con el fin de estudiar la influencia que el mar tiene sobre nuestro cerebro, la Academia de las Ciencias de la ciudad de San Francisco ha creado un grupo de trabajo con el nombre de Blue Mind, formado por neurólogos, biólogos marinos, cocineros, nutricionistas, agentes inmobiliarios y surfistas, y dirigido por el biólogo J. Wallace Nicholson. Lo interesante del proyecto, además del carácter multidisciplinar de sus participantes, es el nuevo enfoque que se ha intentado dar al objetivo de proteger los océanos. "Llevamos 30 años inundando la cabeza de la gente con cifras y miedo, empleando tácticas intimidatorias para forzar cambios de comportamiento (...). Los problemas que nos encontramos son siempre culpa de corporaciones, gobiernos o individuos, y a veces no es tan simple". Con el fin de dar un vuelco a la continua, y cada vez mayor, degradación de los océanos, el grupo propone para la preservación de los mares una nueva vía: "Para ello necesitamos probar científicamente el impacto del mar sobre nuestra salud. Si probamos que el mar cura, tendremos un argumento poderoso para animar a la gente a cuidar de él". Quienes habitualmente estamos en contacto con el océano sabemos que esa afirmación es totalmente cierta. Sabemos que el mar cura, y sólo con escucharlo, o verlo, nos sentimos mejor.
Inspirados por el grupo de Blue Mind, además del mensaje habitual que solemos lanzar para animar a la gente a participar en nuestras limpiezas, os ofrecemos, además de colaborar en la protección del litoral y los océanos, la oportunidad de participar en una actividad, en contacto directo con el mar, que aseguramos hará que todos sus participantes se sientan mucho mejor tras su conclusión.
Prácticamente está ya todo preparado para la inauguración del Océano Surf Museo en Valdoviño. Será el próximo viernes día 1 de diciembre a las 8.
Ha pasado más de un año desde que a Vicente se le ocurrió la idea y de las primeras reuniones con el Concello. A aquellas les siguieron otras, y también una gran cantidad de trabajo, discusiones, alegrías, pequeños desencuentros y grandes hallazgos. Hace un mes lo vi prácticamente montado, aunque aún faltaban unas cuantas cosas por colocar, entre ellas todas las tablas de la exposición, y la verdad es que me fui del Museo con una muy grata sensación. ¡¡Aquello tenía muy buena pinta!!
Dentro del equipo me tocó elaborar buena parte de los contenidos, y aunque no todo lo redactado ha encontrado hueco (el espacio ya se ha quedado pequeño antes de la inauguración), creo que se ha logrado una línea argumental coherente y llena de información. Me hubiese gustado que algunos de los temas históricos, que a lo mejor resultan más "rompedores", hubiesen entrado en el montaje final o hubiesen tenido más espacio, pero al menos estarán en la web.
Para mí han sido meses de aprendizaje muy intensos, en los que he descubierto un montón de cosas sobre la historia del surf. Para ello he acudido tanto a las fuentes oficiales más reconocidas (increíble el trabajo de Matt Warshaw (el libro "The History of Surfing" y la web "The encyclopedia of surfing") o "Surfing" de Jim Heimann), como a páginas de internet (a destacar entre todas la australiana "Surf Search"). Y también a la obra de Daniel Esparza, y su visión "españolista" de la historia del surf.
Tras leer, leer y leer, una de las conclusiones a las que he llegado es que la "historia oficial" que prácticamente todos tenemos asumida, está llena de vacíos, contradicciones y sombras. Bajo mi opinión, peca de una pronunciada visión anglocentrista (en su versión estadounidense), que mucha gente, en diferentes lugares del mundo, afortunadamente discute. También lo hacemos en el Museo, en el que hablamos sobre las otras formas de "surf" surgidas en el planeta de modo coetáneo a la aparecida en la Polinesia, o por ejemplo del valor del "surf" como fuerza de resistencia durante los años oscuros que siguieron a la llegada de los occidentales a las islas Hawaii.
Los contenidos del Museo se han organizado en 3 grandes bloques. El primero trata la historia del surf en el mundo, desde sus inicios hasta la actualidad. El segundo se centra en la historia del surf en Galicia, con pequeños apuntes a la historia del surf en España. Y por último, un tercer bloque dedicado al Pantín Classic. En paralelo se tocan otros temas vinculados con la oceanografía, el medioambiente y el arte. La historia del surf en otras comunidades autónomas apenas se ha desarrollado. Lo ideal sería que en un futuro surgiesen otros Museos como éste en otros lugares de nuestra costa, y que en ellos se pudiese contar la historia particular de ese lugar o comunidad, en una especie de red de Museos, cada uno con su identidad e historias propias.
A parte de los paneles, también habrá objetos físicos, muchos de los cuales han pasado por alguno de los personajes más importantes de la historia del surf. Por sólo citar algunos: Mark Richards, Mike Eaton, Dick Brewer, Mark Occhilupo, Joel Parkinson, Andy Irons, Kelly Slater, Tom Curren, ... . Nuestro héroes locales también estarán presentes con tablas que han pertenecido a Félix Cueto, Carlos Bremón, la familia Irisarri, los Barro, Tony Butt, Gony, ... La idea es que el Museo sea un contenedor vivo, por lo que es de esperar que en los próximos meses se incluyan nuevos contenidos. También será un lugar para exposiciones temporales (se comenzará con una que reune la colección de tablas de Enrique Artero), y actividades de todo tipo (conciertos, conferencias, proyecciones de cine, cursos, ...).
Soy de la opinión que la madurez, creatividad y fuerza de una comunidad de surfistas se mide por las actividades que impulsan las personas que la forman. Esperemos que el Museo sea el vehículo, y el contenedor, que permita potenciarlas en nuestra comarca.
Tocó en Ferrol hace 7 años. Me enteré al día siguiente, y recuerdo que la noticia me sentó como un jarro de agua fría: uno de mis artistas preferidos había tocado en mi ciudad y no me había enterado. ¡¡Pero vuelve!! Tocará este sábado 28 de octubre en al Auditorio de Ferrol a partir de las 9. Las entradas a la venta pulsando AQUÍ.
Mañana es el día de una de las citas más esperadas del año. Y parece que además coincidirá con unas condiciones perfectas para la ola del Pedrido. Pulsando AQUÍ, encontraréis toda la información sobre el evento, y si aún dudáis en ir, os invito a que leáis el artículo que escribí hace ya unos años sobre el Onda Longa. La hora buena del baño coincidirá además por la tarde, así que aunque estés un poco lejos, hay tiempo de sobra para llegar.
Decir que algo es “lo más” siempre conlleva un cierto riesgo. ¿“Lo más” con respecto a qué?. ¿En qué materia?. ¿En qué ámbito geográfico?. Afirmarlo debería requerir de un conocimiento casi absoluto sobre la cuestión a la que se hace referencia, lo que en muchas ocasiones resulta imposible. Por eso, calificar a la ola del Pedrido como la más larga de Galicia, incluso como la más larga de Europa, como alguno se ha atrevido a decir, posiblemente sea muy aventurado. Pero si nos ceñimos a mi experiencia, la de alguien que más bien ha viajado poco y que por tanto no conoce muchos lugares, sí puedo decir que de todas las olas que he surfeado, ésta cumple perfectamente con esta condición.
La ola toma su nombre de uno de los puentes más emblemáticos de Galicia, el del Pedrido, puente que atraviesa la Ría de Betanzos en la desembocadura del río Mandeo, en la provincia de A Coruña.
La idea de construir el puente surgió a principios del siglo XX. Antes de su construcción las comunicaciones entre Ferrol y Coruña eran bastante malas. La opción más rápida de viajar entre las dos ciudades era por mar, pero los temporales de invierno desaconsejaban muchas veces esta opción: una vez perdido el abrigo de las rías, las embarcaciones quedan expuestas a toda la violencia de los temporales. Además, la configuración de este tramo de la costa, con multitud de bajos como los situados frente al islote de A Marola, da lugar a que el mar multiplique de forma brusca su tamaño. Las corrientes son también especialmente fuertes. Todo ello dificulta mucho la navegación. Sólo así se pueden entender los múltiples naufragios que han tenido lugar en esta zona. Por tierra, aunque más seguras, había dos opciones que tampoco eran muy buenas: o se seguía hacia el interior, por la carretera que llega a Betanzos, y que permite en esta ciudad salvar el río Mandeo, o se cruzaba la desembocadura del río utilizando el servicio de pasaje en bote a remo. La embarcación cruzaba el río a la altura de donde hoy se encuentra el puente. El problema de la primera de estas dos rutas era el tiempo de viaje, que resultaba excesivo. El del paso con bote, el que la carga estaba muy limitada.
La construcción del puente se inició en el año 1939, y se concluyó en 1942. Fue diseñado por los ingenieros Eduardo Torroja y César Villalba, y construido en hormigón armado, un material que aún resultaba innovador en aquella época. El puente tiene una envergadura considerable, ya que en su día hubo de elevarse lo suficiente para permitir el importante tráfico fluvial que hasta mediados del siglo XX utilizaba el río para el transporte de mercancías, principalmente con origen y destino en Betanzos. La figura del puente está dominada por un potente arco y tiene una longitud de 520 metros.
Crucé el puente en bus muchas veces durante mis años de estudiante, en el trayecto Ferrol-Coruña, Coruña-Ferrol, antes de que abriese la autopista. De aquellos viajes recuerdo que me llamaba la atención lo estrecho de su calzada, y lo rápido que pasaba el bus por él haciendo valer su superioridad en tamaño con respecto a los otros vehículos. Hubo más de un paso realmente emocionante, sobre todo cuando nos cruzábamos con otro autobús o con un camión. En aquellos viajes, más de una vez me quedé sorprendido con las olas que se veían romper en la desembocadura del río, siempre solitarias, y de las que era difícil adivinar su tamaño, precisamente por la distancia a la que rompían.
Con el tiempo he descubierto que ese mismo pensamiento fue compartido con otros muchos surfistas que pasaron por allí antes que yo. Carlos Bremón, uno de los pioneros del surf en Galicia, recuerda como en sus viajes de principios de los 70, desde Coruña a Ferrol, para surfear en Doniños, Villarrube o Pantín, siempre paraba cerca del puente para echar un ojo a las olas. Sin embargo nunca llegó a surfear en el Pedrido por el peligro que suponía podían representar las corrientes que se generaban en la desembocadura del río. También por lo lejos que las olas rompían de la costa. Sus grandes preguntas eran ¿por dónde entrar?, ¿por dónde salir? Posiblemente una mala experiencia vivida por su amigo Rufino, también surfista, tuvo mucho que ver en que aquellas preguntas no encontrasen una respuesta. Rufino, gran pescador y conocedor de la costa, contaba que en un día de pesca, y tras ser sorprendidos por una repentina subida del mar, habían tenido serios problemas en aquella zona. El temporal les había llevado a buscar refugio en la ría de Betanzos, en donde sufrieron una avería en el timón de su barco. Sin gobierno sobre la embarcación, y creyéndose protegidos por las aguas abrigadas de la ría, fueron sorprendidos de pronto por unas olas imponentes que rompían dentro de la ría y que no se esperaban, y que les hicieron temer por su integridad y la del barco. Aquella aventura posiblemente dio al lugar una fama extra de lugar peligroso, y misterioso, no merecida.
Pero si alguien disfrutó por primera vez de las olas del Pedrido ese fue Juan Abeledo. En el diario del viaje que emprendió a bordo de un kayak fabricado por él mismo en el año 1948, y con el que recorrió las rías de Ferrol, Ares y Betanzos, cuenta como al llegar al Pedrido, y antes de desembarcar en la playa, “se nos estropeó el timón cogiendo una ola. Para poder volver hasta Ferrol tuve que rehacerlo con maderas que encontré por la playa.” Juan, que había conocido el surf en los años 30 a través de una publicación que describía el surf, siempre consideró aquel deslizamiento sobre las olas del Pedrido como su primera experiencia surfística.
Pero cuando la ola ha tomado verdadera trascendencia, y ha empezado a ser conocida, ha sido a partir de la organización en el año 2010, por el colectivo Galegos Asociados polo Longueirón, de la primera edición del Onda Longa. En aquel año, Yago Baz, Román Díez y Dani Alvite decidieron organizar en Galicia un festival, a semejanza de otros que ya tenían lugar en el mundo, en el que primase la diversión sobre la competición, y en una ola especial, situada dentro de una ría, en un lugar rodeado de castaños y robles, y en el que las buenas condiciones de mar siempre estuviesen aseguradas. De hecho, y en los año 2011 y 2016, precisamente porque no se dieron las condiciones adecuadas de mar, Onda Longa no se celebró. Por sus características, la ola exige fijar un periodo de espera para la celebración del festival. Porque el Pedrido no rompe siempre. Posiblemente no lo haga en buenas condiciones en más de 10 ocasiones al año. Hay años que ni eso. Se trata de una ola que depende de muchos factores, todos los cuales han de coincidir: una cierta intensidad de mar, en la dirección adecuada, oeste - noroeste, a poder ser con vientos flojos del sur - suroeste, y con un punto de marea concreto.
La ola, que rompe en el medio de la ría, comienza a funcionar a partir de media marea subiendo. Con la marea baja, la rompiente se extiende tanto a través de la desembocadura del río que carece de la fuerza suficiente para ser surfeada. Pero a medida que va subiendo la marea, el mar se concentra, dando lugar a dos tipos de ola: una derecha muy larga, aunque con poca fuerza en algunas de sus secciones, que puede dar recorridos de más de 600 metros y de un minuto de duración, y una izquierda más corta, aunque también muy larga, que en el punto bueno de marea levanta secciones muy divertidas. Llegar hasta la ola exige consecuentemente una remada también muy larga, que en seguida se ve compensada por la belleza del paisaje y por la cara de felicidad de los otros surfistas con los que te vas cruzando.
Los vídeos que acompañan a esta entrada, grabados hace 4 y 5 años, creo que transmiten lo que Onda Longa representa para todos los que nos acercamos al festival. Un encuentro en el que prima la amistad y el deseo de pasarlo bien, en un lugar increíble rodeado de gente increíble.