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25.7.18

Made in Valdoviño


Parece existir una especie de fuerza inexplicable que hace que el vínculo entre el surf y el arte sea muy estrecho. Bien sea a través de la fotografía, la música, la pintura..., son muchos los que expresan esa necesidad creativa fuera del agua. También en ella, tal y como explicaba John Severson en una entrevista, "la forma en la que nos desplazamos sobre una ola y reaccionamos espontáneamente es más un arte que un deporte. Tal vez no sea el caso de todo el mundo, pero sí de aquellos que tienen un contacto más profundo con la naturaleza y desarrollan esa relación con el mar”.

Y en una de esas asociaciones de las que sólo puede salir algo bueno, Pablo López Castro (nrdslz) nos muestra el trabajo de Luis y Ricardo Veiga (Toma Goma Surfboards), "dos individuos de Valdoviño" - en palabras de Pablo - "con gusto por las guitarras y muchos pies en sus longboards". Imágenes de su taller, de su trabajo y de algunas de sus tablas deslizándose en el agua de la mano de Pablo Solloso y Néstor Martínez. 

La exposición estará abierta desde hoy al mediodía, hasta el 25 de agosto en "Las olas by Pantín", en Pantín. Sin haber visto la selección de Pablo, he recopilado algunas de las fotos publicadas por él en el último año que tal vez estén en la exposición, y que muestran parte de su trabajo.

9.12.17

El caso Brevoort.



28 de octubre de 1937. Artículo publicado en el New York Daily de ese día. 

"PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD DE UN NAVEGANTE DESAPARECIDO". La desaparición de Víctor Brevoort, de 59 años, perteneciente a una afamada familia antigua propietaria de una gran parte de Manhattan, fue anunciada hoy por su hermana la Sra. Rudolf Eickemeyer.

La Sra. Eickemeyer informó que no tiene noticias de su hermano desde el pasado 7 de agosto, fecha en la que el Sr. Brevoort partió del puerto de Boston a bordo de un velero de 36 pies, el Cygnet,  con destino a Azores. En el barco llevaba provisiones para 60 días. 

"Su viaje comenzó unos días antes que el del velero Endeavour", dijo la señora Eickemeyer, "y debe haberse topado con la misma tormenta que con la que se enfrentó el Endeavour a principios de septiembre. Me temo que esté perdido".

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.

"Las últimas voluntades del difunto James R. Brevoort declaraban como heredero de la mitad de su patrimonio, mediante ingresos pagaderos de por vida, a su hijo Víctor Brevoort. En su defecto la herencia corresponde a la hija del difunto, Florence E. Brevoort (Eickemeyer), si vive a la muerte de Víctor, y a su hijo político Anson Baldwin, si Florence B. Eickemeyer fallece antes que Víctor. El valor del inventario es de 93.000 dólares. 

Anson Baldwin murió en mayo de 1920. Florence B. Eickemeyer murió el 20 de diciembre de 1940, dejando un testamento admitido a sucesión en este tribunal. Se busca determinar si Víctor Brevoort está muerto y, de ser así, cuál fue el momento de su muerte. La adjudicación de la herencia de James R. Brevoort depende no solo de si Víctor Brevoort está muerto, sino de si murió antes que su hermana el 20 de diciembre de 1940".

15 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Eran las ocho de la tarde cuando Manuel Bellón Sedes, un vecino de Pantín, caminaba de vuelta a casa, y casi a oscuras, por un sendero próximo al borde de los acantilados que cierran la playa de O Baleo. De pronto observó en el mar luces rojas como las de una bengala. No se veía nada, pero supuso que se trataba de una embarcación que se encontraba en apuros a menos de media milla de la zona de rompiente de la playa. Corriendo se dirigió al puesto del jefe de las milicias de Pantín. Cuando se disponían a salir en dirección a la playa, llegó al puesto un coche de la Policía Marítima de Cedeira, con el sargento de los carabineros y el Cabo de la Guardia Civil, que habían sido avisados por otro vecino de Pantín, César Delgado, que confirmada también la presencia en la playa de O Baleo, y en medio de la rompiente, de un barco de pequeño porte. 

Cuando llegaron a la playa, había varios vecinos en el arenal: sin nada que pudiesen hacer, observaron como el barco fue llevado por las olas y la corriente hacia las rocas, en donde acabó totalmente destrozado por el mar. No se escuchaban gritos de auxilio. 

Entre las piedras aparecieron varios trozos de madera y otros objetos que no se pudieron identificar debido a la oscuridad de la noche. Los vecinos recorrieron varias veces la costa en busca de algún náufrago, sin encontrar a nadie ni escuchar gritos de socorro.

Invierno de 1936. Miami.

Con 58 años, Víctor Brevoort llevaba una cómoda vida de soltero en Miami. Hacía varios años que había dejado la fría New York por la cálida Florida. Se había comprado una casa, y había contratado a una eficiente ama de llaves, la Sra. Wilson, con la que se llevaba muy bien. La herencia familiar le permitía vivir desahogadamente, y los ingresos anuales, de entre 5.000 y 6.000 dólares, que recibía como fiduciario de la herencia de su padre, le permitían no tener mayores responsabilidades que disfrutar de la vida.


Pero tenía un sueño que cumplir: cruzar el Atlántico a bordo de un velero. Por eso, y en el invierno de 1936, encargó un barco a los astilleros Morse Boatbuilding, de Boston. Su velero sería diseñado por el prestigioso ingeniero naval John G. Alden, y pensado para largas travesías, con depósitos para almacenar agua y llevar víveres suficientes para seis meses. Todo se ingenió para que el buque pudiese ser pilotado por un solo hombre. El timón fue fabricado por la Columbia Bronze Corporation de Freeport, Long Island. La cubierta era de caoba filipina, una variedad de cedro, y el mástil de  robusto pino de tea. 

En julio de 1936 el barco ya estaba terminado. Se le puso el nombre de "Cygnet", se pintó totalmente de blanco, y en su popa se escribió en letras negras el nombre del barco junto con el puerto de origen, Miami. El casco se adornó también con dos placas de metal, una con la inscripción "Diseñado por John G. Alden, Boston, Mass. No. 616-G", y la otra haciendo referencia al astillero que lo había construido: "Morse Boatbuilding Corp. Builders, Thomaston - Me".

7 de agosto de 1937. Boston.

A principios del verano de 1937 casi todo estaba preparado para poder comenzar el viaje. El 13 de junio de 1937, Víctor Brevoort, mediante carta, notificó a la Guaranty Trust Company que no estaría en condiciones de recibir y depositar cheques durante varios meses, por lo que les solicitaba que retuviesen los ingresos que recibía de su herencia por un período de seis meses a partir del mes de julio. 

Antes de salir, y con su barco ya en los amarres del Boston Yacht Club, Brevoort encargó un chequeo final del buque. El informe recogió que los tanques de gasolina estaban llenos, al igual que los tanques de agua. Brevoort contó a los inspectores que esperaba partir en unos días, sin especificar destino, aunque mencionó las Azores y también España, la costa de Portugal, las Islas Baleares y otros destinos en el Mediterráneo. 

El 2 de agosto de 1937 Brevoort recibió un pasaporte visado por el cónsul portugués en Boston, que le autorizaba para desembarcar en las Azores y Madeira. Tres días más tarde, el 5 de agosto, escribía a su hermana y a su ama de llaves, la Sra. Wilson, anunciándoles su intención de partir rumbo a Azores el 7 de agosto. A ambas les indicaba que escribiría a la Sra. Wilson a su llegada a las Islas.

El 7 de agosto, y a bordo del Cygnet, Brevoort soltaba amarras rumbo al Este y a la aventura.

23 de agosto de 1937. En algún lugar del Atlántico.

El 23 de agosto de 1937, el buque británico "Athelfoam" avistó a un velero, que pudo identificar como el Cygnet, a unas 1.000 millas al este de Boston. Los oficiales del Athelfoam saludaron a un hombre que permanecía sentado en la popa del Cygnet. Estuvieron a tan solo quince metros del velero. Pudieron ver a un único ocupante, que por su descripción se ajustaba a la fisonomía de Víctor Brevoort. Como respuesta a los intentos de comunicación de los oficiales del Athelfoam, aquel hombre simplemente agitó su mano.

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.


"Desde el momento en que Víctor Brevoort fue visto por última vez en Boston, o, posiblemente, en el mar, no se ha puesto en contacto con su administrador, con su hermana, con su ama de llaves, o con cualquier otra persona. 

Las investigaciones hechas por su hermana la Sra. Eickemeyer, las efectuadas por varias agencias gubernamentales y departamentos de policía, y los anuncios publicados en diferentes periódicos, no han obtenido información acerca del paradero del Sr. Brevoort. Las cartas a los cónsules estadounidenses en las Azores, Bermudas, Gibraltar, Lisboa, etc., no han tenido respuesta en lo relativo al paradero de Víctor Brevoort. La investigaciones realizadas en los principales puertos de entrada de las Azores no revelaron ninguna evidencia de la llegada a dichos puertos de Víctor Brevoort.

De acuerdo con los hechos expuestos, el tribunal debe determinar si, a partir de las pruebas, Víctor Brevoort debe ser considerado como presumiblemente muerto, y si es así, determinar lo más cerca posible de la fecha de su muerte.

Ante las evidencias, esta corte no tiene dudas de que Víctor Brevoort partió del puerto de Boston en su yate, el "Cygnet", a principios de agosto de 1937, y que fue visto en este mismo barco el 23 de agosto de 1937, aproximadamente a 1.000 millas al este de Boston, a 1.000 millas al oeste de las Azores, y a 2.100 millas de la costa españolaSi llegó a las Azores, u otro puerto intermedio, no ha podido ser demostrado por las investigaciones efectuadas en los lugares de llegada probables. Además, no notificó a su ama de llaves su llegada, tal y como había dicho que haría, ni se comunicó con la compañía fiduciaria de la que había estado recibiendo su única fuente de ingresos. La velocidad con la que realizó la primera parte del viaje no es necesariamente una referencia para establecer suposiciones sobre el transcurrir posterior del viaje. Los vientos desfavorables, o el clima, problemas en el barco, o su propia condición física, pudieron haber retrasado su llegada. Él había declarado que esperaba tardar dos meses en llegar a las Azores. La costa española está mucho más lejos. Había mencionado las costas de España y Portugal, así como las Azores y las Islas Baleares, como posibles puertos de destino, y había indicado que había aprovisionado su barco para un largo viaje".

16 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Al día siguiente del naufragio, apareció varado en la playa un mástil de pino tea con varios obenques, una parte de la popa del barco, y restos de madera de cedro. Entre los restos recogidos se encontró una chapa que por su inscripción llevó a determinar que se trataba de un barco norteamericano: "Worm - steer -Columbia Bronze Corporation - Freeport - L.I. - N.Y. Designed by John G. Alden. Boston. Mass N0616G. Morse Boatbuilding Corp. Builders Thomaston - Me".

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.

"En la noche del 15 de diciembre de 1937, un juez de instrucción español, después de recibir un informe acerca de la identificación de una señal de ayuda durante una tormenta, determinó que un buque había sido destruido contra las rocas por la acción del mar; también que se trataba de un barco que tenía un mástil y una sola vela; que en la playa se encontraron partes de un barco. Los elementos que se encontraron eran claramente restos del yate construido, como se describe arriba, por orden de Víctor Brevoort. 

La Sección 341 de la Ley de Procedimiento Civil establece lo siguiente: "Presunción de fallecimiento en ciertos casos. Una persona que posee bienes personales, y de cuya vida depende un patrimonio de bienes inmuebles, se presume que está muerta cuando se ausenta por un periodo continuado de siete años".

Las evidencias presentadas ante el tribunal son suficientes para establecer, y determinar, que Víctor Brevoort está muerto. La única cuestión pendiente por aclarar es el momento de su muerte. La regla, en ausencia de pruebas suficientes que permitan establecer su ocurrencia, es que la ausencia durante siete años continuados crea la presunción de que la muerte ocurrió al final de ese período, salvo cuando los hechos claramente establezcan su ocurrencia en algún desastre identificado, lo que requiere que la regla se modifique, de modo que si una ausencia es debida a una catástrofe o peligro al cual el ausente estuvo expuesto, y que dicho peligro o catástrofe puede dar lugar a la muerte misma, como por ejemplo la muerte en una conflagración, o ahogamiento, se puede deducir entonces que la muerte ocurrió en el momento de tal peligro. Cuando existe tal evidencia, la necesidad de presumir que la muerte ocurrió al final del período de siete años ya no existe.

Sobre todas las pruebas, el tribunal es de la opinión, y encuentra, que Víctor Brevoort se encontró con su muerte el 15 de diciembre de 1937, o en una fecha próxima a ésta, en el momento en que su yate fue destruido en las costas de España".

16 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Entre las rocas se encontró también una tabla con la siguiente inscripción hecha a lápiz: "BREVOORT. CYGNET"

Habían pasado 129 días desde su salida desde Boston.

24.12.16

MÚSICA. The Kanaloas lo logran de nuevo.


En varias ocasiones hemos hablado en el blog de la relación entre el surf y el arte. Y entre las diferentes formas de éste, la música es tal vez con la que se han establecido más analogías: el fluir de una melodía, el vacío de los silencios de una partitura, la exclusividad del momento, ... La relación es tan cercana que hasta existe un género que toma su nombre.

Y de entre todas las bandas que en el mundo siguen este estilo, hay una de nuestra costa que cada vez está tomando más relevancia a nivel internacional: The Kanaloas. Tanta, que hace unos días la web americana Storm Surge Of Reverb ha seleccionado su último LP, '"Surf a Go-Go!", como el mejor álbum de surf tradicional editado en 2016. 

"Si entras en bandcamp y haces una búsqueda por la etiqueta "surf", es posible que no reconozcas lo que encuentres. Aparecerán un montón de bandas de garaje, la mayoría con voces. Sin embargo son muy pocas las bandas instrumentales actuales que realmente beban de la explosión cultural que tuvo lugar en la California de los años 60. Hoy son pocos los grupos portadores de esa antorcha. No buscan reinventar la rueda, sino más bien recuperar un arte perdido. 

Muchos lo han intentado, pero casi todos han fallado. Sin embargo The Kanaloas podrían pasar perfectamente el Test de Turing de la música surf, en el que incluso el oído más exigente podría pensar que está escuchando un auténtico instrumental de música de surf de la California de los años 60. Pon "Swallow Tail" a 45 revoluciones. Creerás estar ante una verdadera rareza de la época por la que no te importaría pagar un dineral. Basta el sonido de la batería de los 10 primeros segundos del álbum para pensar inmediatamente en The Sentinals. ¿Ocurre ésto con todas las canciones del álbum?. No, pero sí con el 90%. The Kanaloas lo han logrado."

El álbum, editado por el sello Double Crown, contiene títulos como "Boneyard Reef", "Elevator Drop", "The Day Of Malibu War" o "Surfin' Tragedy", en la línea de los mejores títulos de la música surf. Y un "El Rodo", dedicado a la playa de Pantín, del que recuerdo la primera vez que sonó en directo, precisamente en esa playa. Sin duda éste será uno de los hitos de 2016 a recordar dentro de unos años para el surf gallego. 

4.3.16

HISTORIAS. Carlos Bremón Pérez (parte 6). El descubrimiento de Pantín.


Creo que hasta hoy nunca antes había repetido una entrada en el blog. Pero la serie dedicada a Carlos Bremón estaría incompleta sin la historia del descubrimiento de las playas de Villarrube y Pantín. Además de la relevancia que pueden tener estos dos hechos para la historia del surf gallego, de aquel primer día en Pantín ha quedado testimonio a través de 5 fantásticas fotografías hechas con una cámara reflex Zenit y un objetivo Noritar de 250 mm y 1:4,5 comprado por Carlos en Nueva York en 1968, tras haber asistido a los Juegos Olímpicos que se celebraron en la ciudad de México. Tal y como recuerda Carlos “fue una suerte inmortalizar aquel baño, ya que si no todo sería un vago recuerdo, muy bonito, eso sí, pero definitivamente enterrado en el olvido”. Gracias a esas fotos, y al testimonio de Carlos, de algún modo todos hemos podido disfrutar de aquel primer baño en Pantín.

"En mayo de 1971 emprendí un surfari a Tapia. Aprovecharía el puente del 1 de mayo para llegar hasta tierras asturianas y contactar con un grupo de surfistas que me habían dicho cogían olas en esa playa que entonces era desconocida para mí.

No hacía ni un año desde que había empezado a hacer surf, pero el crudo invierno que acababa de terminar había sido muy provechoso, con muchas buenas sesiones en Santa Cristina cuando entraba temporal, y cuando no, en el Orzán o en Bastiagueiro. A pesar del frío estos han sido unos meses mágicos, en los que el surf ha resultado ser una experiencia alucinante.

Como era lógico en aquellos años, iría hasta Tapia siguiendo la carretera de la costa. Mi primera parada fue en Valdoviño, la playa de los ferrolanos que estudian Náutica en Coruña. Me acerqué hasta la playa pero había mucho mar, por lo que seguí de largo en dirección a Cedeira.

Tras dar una pronunciada curva, de pronto diviso una playa desconocida. Busco una bajada y llego a una pista que muere sobre una duna, en la ladera de un pequeño outeiro que domina el centro del arenal. La playa, de unos cuatrocientos metros de longitud, con bastantes dunas y un carrizal inmenso detrás, está como encajonada entre dos acantilados. Pero hay algo que enseguida me llama la atención. Es una cresta gris, una ola que se mueve paralela al acantilado norte.

La playa está resguardada de casi todos los vientos -excepto del Noroeste-, por las dos colinas que la flanquean, tanto por el lado Norte como por el Sur. Sin embargo su orientación es muy buena, totalmente noroeste, por lo que la principal dirección de mar le da de lleno.

La cresta gris rompe en una magnífica derecha. Y detrás viene otra, y otra. El cuerpo me lo pide, pero la lógica se impone. Estoy solo, y esa ola tiene un buen tamaño. Mi metro de Santa Cristina no es un buen entrenamiento para enfrentarse a esa derecha.

Sigo mi camino, pero esa ola queda grabada en mi memoria.

Poco después de dejar aquella playa, y de nuevo tras una curva cerrada, aparece ante mí otro arenal. Este no está tan abierto al mar, ya que encuentra abrigo en el interior de la ría de Cedeira. Desde lo alto resulta complicado apreciar el tamaño de las olas. ¿Será suficiente?. Sigo por la carretera y veo un cartel que pone Villarrube. Bajo por una pista estrecha y pronunciada, que me lleva al pie de unas dunas. Desde allí no se ve el mar, así que me acerco caminando hasta la orilla. Parece que las olas son surfeables. Vuelvo al coche para cambiarme. Entre mis cosas busco la chaquetilla del traje de neopreno, pero no aparece. Tras buscar y buscar llego a la desagradable conclusión de que no la tengo conmigo. Hace frío y llueve, pero las olas son muy buenas. Para mi desgracia me he olvidado también el bañador, por lo que he de entrar al agua con un pantalón de chándal. Aguanto en el agua una media hora, pero a pesar de todo, aquella fue una buena sesión.




Un año más tarde, a principios del mes de agosto de 1972, me voy unos días de camping a Valdoviño con mi novia. Conmigo llevo mi tablón de 2,70 metros. Llego al atardecer, y tras montar la tienda, voy a ver las olas. La carretera baja hasta la misma arena. Veo un islote muy batido por las olas, pero el mar está algo revuelto. Parece que el viento de hoy no es muy bueno allí.

De pronto me viene a la cabeza el recuerdo de aquella playa cercana a Valdoviño que, yendo hacia Cedeira, había visto el año anterior. ¿Por qué no le hacemos una visita?

Accedemos a la playa por la misma pista que un año antes. He visto carteles que indican “Playa de Pantín”. Después de aparcar al final de la pista, bajo a la arena. La playa está lisa. Es marea baja y el mar ha retrocedido mucho. Hay una ola rompiendo en el medio de la playa. Una izquierda muy rápida, aunque pienso que con el tablón quizás sea capaz de seguirla. Pero hoy ya es muy tarde. El sol marca ya largas sombras. Mañana por la mañana lo intentaré.

Son la una del mediodía. Nos hemos levantado tarde y he vuelto a ver Valdoviño. Más o menos sigue igual que ayer. No hay duda, ¡a Pantín!

Cuando llegamos la marea está alta y rompe una preciosa ola,  que tendrá algo más de medio metro, frente al Outeiro. La mañana es muy soleada, la brisa es terral suave, y todo invita a irse al agua. Cojo mi tablón y me lanzo al mar. El agua está fría, pero al ver romper aquellas olas, pronto me olvido. Por supuesto que estoy en bañador, el traje de goma es sólo para el invierno.

Cojo izquierdas y derechas, disfruto de las olas, de la soledad. No hay nadie en la playa, ni tomando el sol tan siquiera. Aguanto más de una hora, hasta que me harto de coger olas y salgo ebrio de espuma, de agua verde cristalina, de olas acariciadoras que me han transportado al paraíso. Con los años, será una de esas sesiones que consigues recordar sin esfuerzo, que la tienes viva en la mente, en la que aún ves las crestas cerca de tu cara, e incluso revives las sensaciones que has experimentado: el sabor del mar, la luz brillando en la superficie del agua, los revolcones en la orilla.

Al día siguiente la brisa ha subido de intensidad, sopla un fuerte nordeste. Vuelvo temprano a Pantín. Quiero intentar coger la ola de marea baja que vi la otra tarde. La ola es una verdadera cremallera, pero demasiado rápida. El viento es muy fuerte y fresco. Además el mar ha subido de tamaño. Me lo pienso un rato, pero finalmente desisto. La soledad, con aquellas fuertes olas y viento, impone un poco. No sé si sería capaz de surfear esa ola. De todas maneras le hago unas fotos porque nunca había visto romper una ola así.

Después de comer aparece un matrimonio con unos niños que aparcan junto a nosotros y bajan a jugar a la arena. La tarde cae y volvemos al camping".

Continuará ... Sigue la historia, en la parte 7 con el descubrimiento de Doniños, pulsando AQUÍ.

15.8.15

VIDEOS. Así empezó todo.


"Así empezó todo" es el título que se me ha ocurrido para esta recopilación de imágenes sobre los orígenes del surf en Galicia. Pensándolo, la verdad es que resulta un título un tanto categórico, ya que tras todos estos años entrevistando a algunos de los pioneros del surf en Galicia, una de las conclusiones a las que he llegado, es que no existe una única historia. Cada uno, personalmente, ha vivido la suya propia, llena de recuerdos, experiencias, vivencias, ..., que para nada ha de coincidir con la de los demás; sí en algunos hechos relevantes, pero no en los detalles, que son a veces los que realmente construyen la historia. Esto me ha llevado, en mi papel de cronista, a la conclusión de que no resulta relevante que las narraciones no coincidan. De hecho, dicha visión distinta, enriquece si cabe aún más la historia, porque cada versión, cada dato discrepante, es muchas veces el mejor reflejo de la personalidad de cada uno de los protagonistas. Esta historia, al igual que todas las demás, no puede pretender ser escrita con exactitud o rigor científico, aunque si buscar reflejar el espíritu de la época y el modo en cómo cada persona se acercó al surf y lo que ha supuesto en sus vidas.

Normalmente el blog es el medio que utilizo para presentar los vídeos que hago, pero hace unas semanas Milín, de la ADC Xisto Praia de Pantín, y Samuel Northcoast, me invitaban a participar con algún trabajo en la II Mostra de Cine organizada por la Asociación. La verdad es que no tenía nada preparado, pero gracias al último vídeo de Morgan Maassen, y a que en la Mostra se fuese a estrenar "La primera ola" de Pedro Temboury, se me ocurrió la idea de editar "Así empezó todo".

Agradecer a Luis Bericua, la familia Irisarri y la familia Antón, por haberme facilitado buena parte del material que aparece en este vídeo, que espero que además, sirva de aliciente para que se rescaten muchas de esas películas de Super 8 que continúan guardas en algún caja y que constituyen verdaderas joyas sobre la historia del surf en Galicia.

La Mostra de Cine continua hoy, a partir de las 20:30 en la Casa de la Cultura de Valdoviño, con la proyección de "Últimos proyectos" de Samuel Northcoast, y "El Hijo del Pescador", la película sobre el surfista de olas grandes Ramón Navarro, dirigida por Chris Malloy. La entrada es gratuita.

12.8.15

CITAS. II Mostra de Cine.


De entre todas las fotografías recopiladas durante estos años sobre los orígenes del surf en Galicia, ésta es sin duda una de las que posee un mayor significado. Fue tomada por Carlos Bremón en 1972, y aunque la playa ya había sido descubierta por él un año antes, posiblemente se trate de la primera vez que alguien, con ojo de surfista, veía romper la ola de Pantín con intenciones verdaderas de surfearla.

De entre todas, creo además que ésta es la mejor imagen para presentar el vídeo que he preparado y que se proyectará el próximo viernes, dentro de la II Mostra de Cine de Surf organizada por la asociación Adc Xisto Praia de Pantín. Lo he titulado "Así empezó todo", porque tanto esta imagen, como otras que aparecen en él, son el testimonio gráfico de lo que fueron los inicios del surf en Galicia.

Mi vídeo será un pequeño aperitivo para el momento más esperado de esta segunda edición de la Mostra: la proyección de la película "La primera ola", de Pedro Temboury, documental en el que se cuenta los orígenes del surf en España.

Las proyecciones comenzarán el viernes a las 20:30 en el Pazo de Cultura de Valdoviño, y continuarán el sábado 15 de agosto, a la misma hora, con la proyección de "Últimos proyectos" de Samuel Northcoast, y "El Hijo del Pescador", la película sobre el surfista de olas grandes Ramón Navarro dirigida por Chris Malloy. La entrada es gratuita.

Por cierto, quién tenga interés en volver a leer la historia sobre el descubrimiento de la playa de Pantín, lo puede hacer pinchando AQUÍ. Será un buen aperitivo para estas jornadas de cine.

24.8.14

VIDEOS. Pantín Classic 2013 (parte 2).


A sólo dos días de que comience la edición 27 del Pantín Classic he terminado por fin con el segundo de los vídeos del campeonato del año pasado. Las previsiones para este año parece que son buenas (digo buenas porque aunque no habrá grandes olas, serán casi las de mayor tamaño que hemos tenido este verano), y aunque el listado de surfistas en la categoría masculina no es espectacular, sí las olas acompañan seguro que se verá muy buen surf. Todos los grandes protagonistas del año pasado (Billy Stairmand, Steve Pierson, Carlos Muñoz, ...) repetirán. Pero un año más, será la categoría femenina la que traiga a las grandes estrellas (Bianca Buitendag, Laura Enever, Coco Ho, ...), y la que nos permitirá ver el más alto nivel del surf femenino mundial, aunque algunas de las grandes figuras falten.

Lo de los vídeos del Pantín Classic en desdelacroa es curioso. Creo que son los vídeos de mejor calidad en cuanto a surf que he editado en el blog, pero sin embargo son de los menos vistos. ¿A caso no interesan? Es cierto que en ellos no aparecen surfistas locales, que son sobre todo los seguidores de este blog, y que en la red hay infinitos vídeos con mejores imágenes de surf (mejor grabadas y más espectaculares). Pero por otro lado posiblemente este sea el mejor surf que podamos ver en nuestras costas. Así que este año me estoy planteando qué hacer: grabar imágenes o sólo sacar fotos. Tengo además otros compromisos para estos días, así que creo que no le podré dedicar mucho tiempo al campeonato. A medida que avancen los días ya veré que camino tomo.

20.8.14

VIDEOS. Pantín Classic 2013 (parte 1).


Con casi un año de retraso edito el primero de los videos de la edición pasada del Pantín Classic. Estuve a punto de no hacerlo, pero ya que tenía las imágenes grabadas me daba pena el no darles uso.

Queda menos de una semana para que se inicie el campeonato, que este año repetirá la categoría del pasado: seis estrellas en chicas y tres estrellas en chicos. Allí estaremos.

10.8.14

HISTORIAS. Mostra de cine de surf da Praia de Pantín. La crónica.










Tenía ganas desde hacia tiempo de que alguien organizase un evento así cerca de casa. Un encuentro que mezclase algunas de las cosas que más me motivan e interesan: el surf, el cine, la fotografía, la música, los viajes, la protección del medioambiente, ... . De modo que el que la asociación ADCSL da Praia de Pantín haya organizado la "I Mostra de Cine de Surf da Praia de Pantón" era como una especie de regalo no esperado.

Ayer no escribí mucho sobre la primera de las jornadas. Había buenas olas, así que le dediqué a la entrada el tiempo justo para subir unas fotos. Pero hoy, ya desde la perspectiva que ofrece el que haya pasado un día, y tras haberse celebrado la segunda de las jornadas, es buen momento para redactar una crónica más desarrollada.

La primera de las jornadas fue todo un lujo. La verdad es que es todo un privilegio el poder escuchar en una misma noche las palabras de Aitor Francesena "Gallo" y Kepa Acero. Gallo venía a presentarnos su libro "Las olas contadas", en donde plasma en papel, y de modo didáctico, muchos de sus conocimientos como entrenador de surf. Pronto habrá una segunda parte. Un segundo volumen en donde se superarán los contenidos del primer libro, y donde Gallo nos contará algunos de sus secretos para que todos podamos mejorar nuestra técnica. Pero a parte de su excepcional carrera profesional y sus conocimientos, Gallo es todo un ejemplo de superación personal, y precisamente esa fuerza fue lo que nos transmitió en su charla. Hace meses, perdió la vista, pero eso no le ha impedido seguir surfeando y entrenando a surfistas. Nos contó como lo hace ahora, y como su nueva situación, con la ayuda de sus amigos, le ha permitido seguir disfrutando de sus grandes pasiones, incluso más que antes.

Tras Gallo, con Kepa Acero hicimos un recorrido por algunos de sus viajes; pero su intención, más que enseñarnos lugares paradisiacos y olas increíbles, fue mostrarnos los que esos viajes han supuesto para él como experiencia vital: el encuentro con uno mismo a través de la soledad, la generosidad de la gente, la diversidad, la curiosidad permanente, los paraísos cercanos, el miedo, ... Le podría volver a escuchar todas esas aventuras de nuevo, y disfrutar otra vez. 

Para la jornada de ayer sábado, la organización montó en el parking de la playa de Pantín una pantalla de 6x3 metros en la que poder disfrutar de las películas que se iban a proyectar en un tamaño adecuado. Como introducción se proyectaron los trabajos que Samuel Simo ha editado con motivo del festival: el vídeo dedicado a Esteban Hermida "Tivi", con imágenes de las sesiones grabadas durante el pasado invierno; otro sobre la costa norte gallega y algunas de sus mejores olas; y un tercero, recién salido de la mesa de edición, dedicado a varios fotógrafos gallegos, y que como Samuel me comentaba, busca ser un incentivo para que cada vez más salgan más proyectos, de otros fotógrafos, que reflejen lo que es el surf en nuestras costas. Y si Samuel puso la dosis local de la programación del festival, la internacional corrió a cargo de Igor Bellido y Taylor Steele: "Desoriented"cuenta el último viaje realizado por Igor Bellido, junto con sus amigos Indar Unanue y Mikel Urigoitia, a Japón y otros países del dudeste asiático; en "Missing", es Mick Fanning quien viaja a lo largo del mundo durante 21 días sin conocer el destino de sus próximas paradas. 

Y para rematar la noche, pudimos disfrutar de la proyección de "The Old, the Young and the Sea". Ya he hablado de ella en varias ocasiones en blog, y ayer por fin la pude ver. El año pasado había tenido la suerte de conocer a algunas de las personas que estaban detrás del proyecto, con lo que ya conocía el argumento: retratar la cultura de surf en el sur de Europa, en un trayecto de más de tres meses en furgoneta por sus costas. La película tiene la frescura de las cosas no planificadas. El núcleo de la historia lo protagonizan personas encontradas en la ruta, para nada conocidas dentro del mundo del surf, pero que son las que ofrecen el relato más humano y emocional. Pero también se hace un repaso a la historia del surf en Europa, a las olas gigantes, a las jóvenes figuras, ... . Pero si algo refleja el vídeo es la experiencia de esas personas, que como nosotros viven fuertemente unidas al mar y las olas. Volvería a verla. Es más, quiero volver a verla.

Desde aquí querría felicitar a la ADCSL da Praia de Pantín por esta iniciativa. Pero no sólo por estos dos días de cine, historias y surf, sino por el verdadero objetivo que se sigue con esta muestra, y el resto de actividades que organizan. Lo explicó muy bien su presidente Emilio Vilariño: con estas actividades no se busca atraer a más gente a la playa, no se busca promocionar más si cabe la playa de Pantín; se trata de crear una comunidad numerosa, fuerte y crítica que tenga como objetivo la protección y defensa de la Playa de Pantín y su entorno. Y para crear esa comunidad unida son necesarias precisamente actividades como éstas, que son las que crean y forman grupo. Así que en desdelacroa no podemos más que felicitaros por haber planteado este objetivo y de esta manera.

9.8.14

CITAS. Mostra de cine de surf da Praia de Pantín (1ª jornada).









Interesante noche la de ayer con Gallo y Kepa Acero. Hoy continuará la programación de la I Mostra de Cine de Surf da Praia de Pantín, en el aparcamiento de la playa de Pantín con la proyección de "Tierra de Patagones" y "The Old, the Young and the Sea", además del estreno del corto editado por Samuel Simo sobre el trabajo de varios fotógrafos gallegos, entre los que el autor me ha incluido. Así que hoy a partir de las 22:30 nos espera otra interesante sesión de cine y surf.