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4.4.18

La ciencia del surf por Tony Butt.


En desdelacroa tenemos especial interés y curiosidad por la oceanografía, por lo que es una gran noticia que se haya editado en castellano el libro de Tony Butt "La ciencia del surf", ya que hasta ahora no existía en el mercado editorial un libro que nos ofreciese una información tan bien explicada y accesible sobre esta materia, y que estuviese además centrada en el surf.

Pero si hoy hablamos de este libro, no es sólo por su edición, sino porque este sábado, a partir de las 12 de la mañana, será presentado por el propio Tony en la tienda Drop-in de Ferrol.

Para los que no lo conozcáis, Tony Butt nació en 1961 en Bournemouth, Inglaterra, en donde empezó a surfear en 1972. Es Licenciado en Ciencias del Mar y Doctor en Oceanografía física por la Universidad de Plymouth. Ha escrito más de 100 artículos sobre ciencia y temas medioambientales que afectan al surf, y dos libros: "Surf Science: an introduction to waves for surfing" (ahora traducido al castellano) y "The Surfer’s Guide to Waves, Coasts and Climates". Ha sido invitado a diversos eventos internacionales de olas grandes, pero no quiere oír hablar de nada que tenga que ver con la competición. Vive entre Galicia (su primer viaje a nuestras costas fue en 1992), Asturias y Ciudad del Cabo, “buscando el invierno eterno”. “Las olas grandes dan miedo, y el miedo es nuestro sistema automático de defensa. Cuando ves una ola de cinco metros a punto de romper muy cerca de ti, el instinto es huir. Aunque, si rompe encima de ti, igual no te hace ningún daño. En las olas grandes el miedo es proporcional al riesgo. No me siento especial, sino que me siento afortunado por hacer algo que no hacen muchas personas. Una de las principales razones por las que me gusta coger olas grandes es que hay poca gente. Si hubiera mucha gente, no lo haría. En las olas grandes el ambiente en el agua es mucho mas agradable que en las olas pequeñas”.

“Antes del surf siempre me gustó la física, el mar y también la velocidad, las motos y los coches de carreras; después descubriría el surf y fue perfecto porque juntaba velocidad y mar. Era una manera de aprovechar y sentir las fuerzas de la naturaleza de una manera muy sencilla.”

Tal y como cuenta el escritor Willy Uribe, "es una aventura y un espectáculo ir a buscar olas con Tony cuando el mar está grande. Te pones a trotar por los acantilados, por los bosques de pinos, por las campas llenas de argomas, ... ; doblas una punta, puede que te espere una sorpresa, puede que aquello sea un pozo; puede que en otra marea o con otro mar ... Y después deshaces el camino o emprendes uno nuevo en busca de aquel bajo, aquella punta, esa lastra, de nuevo entre pinos, entre acantilados húmedos y veredas de pescadores”.

18.3.18

El Domingo. # 16.

El próximo domingo, 25 de marzo, participaremos, por decimonovena vez, en la Campaña de Limpiezas de Primavera de Surfrider Foundation. Nuestra limpieza, organizada por el Océano Surf Club, será en la playa de Doniños, en la zona de Outeiro, a partir de las 11:30 de la mañana. Y para invitaros a todos a participar en ésta, o en otras limpiezas, y para que también en el día a día actuemos en consecuencia con el gran problema al que nos enfrentamos, este "El Domingo" lo dedicamos a la problemática de la presencia de plástico en los océanos.

Nos ha salido un "El Domingo" especialmente extenso y denso, así que os pedimos calma y tranquilidad en su lectura.

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LA FOTO


La foto de portada de esta edición de "El Domingo" no es una foto real, aunque sí busca mostrar una situación que lo es. Una bolsa de plástico toma forma de iceberg para representar la realidad sobre la presencia de plástico en los océanos. Como el iceberg, el plástico que nos es visible en el mar representa sólo una pequeña parte de un problema que ha tomado dimensiones descomunales.


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EL PROBLEMA


Han pasado ya 18 años desde la primera vez que organizamos una limpieza de playa. La verdad es que hace ya mucho tiempo, pero al igual que entonces, creo que este tipo de acciones siguen siendo totalmente necesarias. De hecho hoy lo creo si cabe aún con más convicción. ¿Y por qué? Porque la presencia de residuos en el mar, fundamentalmente plástico, no se ha reducido, sino más bien todo lo contrario. Hace 18 años, cuando organizamos aquella primera limpieza, mi impulso era simplemente el de ir a limpiar para lograr que la playa quedase limpia. Hoy sé que ese objetivo, independientemente de algunos cambios que se han logrado a nivel local, además de ser una utopía, era un objetivo equivocado. El real, que es el que hoy me mueve, es la necesidad de colaborar en el proceso global de toma de conciencia que muchas organizaciones han iniciado, con el objetivo de que se conozca la situación para así lograr que las cosas cambien.

Creo que en la actualidad existe una conciencia mucho más grande sobre el problema, no solo a nivel ciudadano, sino también a nivel político, como demuestra el que en los últimos años se hayan aprobado leyes encaminadas a reducir la presencia del plástico en el océano. Muestra de que ese trabajo de concienciación está siendo efectivo es que casi todo el mundo, sobre todos aquellos que vivimos cerca del mar, somos conocedores de la problemática, y el tema ya se trata en colegios, institutos..., incluso de ciudades del interior, lo que es fundamental para llegar a una solución, que sólo es posible a través de la educación.

En cambio, en otros aspectos, la tendencia ha sido negativa. La presencia de plástico en los océanos es cada vez mayor. No solo porque cada vez consumamos más y los gestionemos aún mal, sino porque, y debido a su persistencia, la cantidad de plástico en el mares no deja de aumentar. La producción de plástico se ha multiplicado por cien desde 1964, y de mantenerse el ritmo actual de producción, en el año 2050 se cuadruplicará con respecto a la cifra actual. De todo ese plástico, se estima que el 32% termina en los océanos, en total 15 millones de toneladas que se vierten al mar. De esa cantidad, 270.000 toneladas acaban flotando en el mar, en forma de 5 billones de trozos de plástico (el resto, el 98%, es decir la inmensa mayoría, acaba depositándose en el fondo). Esos billones de trozos, debido a la acción del sol, el oleaje, ..., se están convirtiendo en otros trozos cada vez más pequeños, tan diminutos que acaban incorporándose a nuestra cadena alimentaria a través de la pesca, con unos efectos, en forma de enfermedades, cuyo alcance se desconoce hoy en día. De no tomarse medidas, se habla de que en el año 2050 habrá en los océanos más cantidad de plástico que peces.

Las pruebas evidentes de esta situación la podemos encontrar cualquier día en cualquier tramo de nuestra costa. Hoy por la mañana, mientras esperaba a que bajase la marea, fui a dar una vuelta por la playa. Como es habitual, la línea hasta donde había llegado el agua estaba marcada por los residuos, como si alguien hubiese depositado allí aquellos objetos, perfectamente colocados sobre la arena. Como siempre predominaba el plástico, en forma de fragmentos. Partes de una botella, tal vez una caja, que con la acción del sol se había roto en varios pedazos. Casi ninguno de los objetos de plástico conservaba su forma original. Como suelo hacer, recogí algunos, los más grandes. Comprobé que muchos se había convertido en elementos frágiles, que se rompían con facilidad a poco que los torsionase. Pero los había también más pequeños. Algunos tan diminutos que casi costaba verlos, perfectamente integrados en la arena, como si fuesen un grano más.


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¿POR QUÉ LIMPIAMOS?



La imagen más común que tenemos de la basura marina es la de una gran variedad de residuos depositados en una playa o en el mar: botellas, restos de redes, cuerdas y objetos de plástico de todo tipo que crean una imagen que nos resulta desagradable, pero principalmente por una cuestión estética. Decimos que la playa "está sucia", cuando el verdadero problema no es que estos residuos hayan llegado a la playa, sino todo el daño que han podido provocar en su camino hasta al arenal, y lo que pueden causar si nadie los retira.

Porque los residuos en general, y los plásticos en particular, causan numerosos daños en el medio marino. De hecho para algunas especies la basura marina pueden suponer un factor importante de mortalidad. Los cetáceos, así como otros mamíferos marinos, pueden quedarse enganchados en los aparejos de pesca u otro tipo de residuos. Enredados, pueden morir a causa de las heridas sufridas, ahogados al no poder ascender a la superficie para coger el aire que necesitan para respirar, pero también de hambre, o a manos de sus depredadores, al convertirse en presas fáciles por la pérdida de movilidad. Puede ocurrir también que algunas especies marinas ingieran estos residuos plásticos al confundirlos con sus presas habituales, lo que les puede provocar problemas de asfixia u oclusión intestinal. Y si esto no fuera poco, los residuos que se sumergen y llegan al fondo del mar, que por cierto son la mayoría, asfixian a las especies que habitan en los fondos marinos, al impedir la llegada de luz a través de la columna de agua.

Todas estas afecciones, cada vez mayores, han hecho que el número de especies afectadas por las basuras marinas haya pasado de 247 a 663 en los últimos 15 años.

Pero el problema no termina aquí: los residuos flotantes también puede servir de medio de transporte para las especies invasoras, que recorren así largas distancias y pueden afectar gravemente a los ecosistemas que colonizan.



Si desde hace años Surfrider, y otras asociaciones, centran su atención en el plástico es por una particularidad especial de este material: el plástico, a diferencia de otros residuos, nunca se degrada completamente. Se puede llegar a fragmentar en trozos minúsculos por acción de la radiación UV, las corrientes, las olas o la sal, pero nunca deja de ser plástico. Pero además de no degradarse completamente, al descomponerse, aunque sea parcialmente, puede liberar sustancias tóxicas incluidas en su composición, como los ftalatos y los bifenilos, que son disruptores endocrinos. Además los residuos plásticos sirven también de soporte para la acumulación de productos químicos hidrófobos ya presentes en el medio, como los PCBs. Todo esto ha llevado a los científicos a estudiar las posibilidades de transmisión de los contaminantes químicos a las especies marinas y, en consecuencia, a los seres humanos.

Por todo esto, desde hace años intentamos centrar la atención en nuestras limpiezas en los plásticos. No sólo buscamos dejar la playa más limpia y concienciar a la sociedad, sino también evitar que todos esos residuos continúen causando más daños, rompiendo un ciclo, que sino fuese por nuestra intervención, no tendría fin. Sabemos que lo que recogemos es poco, pero ese poco ya no causará más daño.





Este problema no es exclusivo de un país, ni tan siquiera de las zonas costeras. El 80 % de la basura que hay en los océanos tiene su origen tierra adentro. Cada segundo se vierten al mar 412 kg de basura, todas de origen humano (hace unos años dicha cifra era de 206 kg). La gran mayoría tiene su origen en las ciudades y en las zonas industriales; escapan a los sistemas de recogida y depuración, y llegan a los océanos arrastrados por el viento, la lluvia o directamente a través de los ríos.

De entre todos estos residuos se cree que la gran mayoría acaba sumergiéndose y depositándose en el fondo marino. Otro porcentaje menor, aunque relevante, flota entre dos aguas antes de terminar en zonas de acumulación, las denominadas islas de basura. Sólo una muy pequeña parte de las basuras marinas llega a nuestros litorales. De esta manera los océanos se han convertido en el principal vertedero de la actividad humana, un vertedero que acumula cada vez más y más basura, de la cual la mayoría son residuos que se componen de plástico.

Limpiando la playa, puede parecer que nuestra acción sólo tiene repercusión sobre una muy pequeña parte del problema. Por eso focalizar la atención en simplemente recoger residuos es un error, y más cuando se sabe que el crecimiento exponencial de las basuras marinas está directamente relacionado con nuestros hábitos de consumo. Es necesario que abramos nuestro enfoque y que con nuestras acciones busquemos una transformación social que lleve a un cambio de esos hábitos. Sólo así se logrará el cambio.

Para ello es fundamental la información, dar a conocer la problemática existente y lo que cada uno podemos hacer para formar parte de la solución del problema. Pero estas acciones a pequeña escala, que son fundamentales, han de estar apoyadas por otras conjuntas, como las Iniciativas Océano que se organizan el primer fin de semana de la primavera en toda Europa, para mostrarnos ante las administraciones públicas como un colectivo y que nuestra voz, llegue a los lugares en los que se toman las decisiones a nivel legislativo, con el objeto de que se redacten nuevas normas y leyes que recojan lo que la sociedad demanda.


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SOÑAR CON LIMPIAR LOS OCÉANOS



Algunos han definido a Boyan Slat como una especie de Quijote de los océanos. Con 16 años, y mientras buceaba en Grecia, descubrió que había más plástico en el fondo del mar que peces, y ante aquella visión, se preguntó por qué el hombre no se había planteado todavía limpiar el mar. 

En febrero de 2013, abandonó sus estudios de Ingeniería Aeroespacial para dedicarse a tiempo completo a The Ocean Cleanup. En lugar de perseguir el plástico, Boyan pensó en aprovechar la acción de las corrientes marinas y el modo en cómo éstas acumulan el plástico, y otras basuras, en zonas concretas en el medio de los océanos. The Ocean Cleanup propone instalar en el agua una red de unas 50 barreras flotantes, de una longitud de entre 1 y 2 kilómetros, y que harán las veces de un litoral artificial al que llegue la basura. Desde allí, la canalizarán hacia un tanque central, que los barcos recogerán mensualmente. En el 2014, a través de una campaña de crowdfunding, y en sólo 100 días, Boyan Slat recaudó más de 2 millones de dólares para su proyecto. Participaron 38.000 donantes procedentes de 160 países. Posteriormente The Ocean Cleanup ha recaudado 31,5 millones de dólares en donaciones, entre ellas grandes aportaciones provenientes del inversionista de Silicon Valley Peter Thiel, la compañía química Royal DSM y otros donantes. El primer prototipo se instaló en junio de 2016, y esperan lanzar el primer sistema operativo a gran escala en la isla de plástico del Pacífico a mediados de 2018. Se dice, de funcionar, que el sistema podría liberar al Pacífico de la mitad del plástico que contiene en sólo 5 años.

Algunos científicos se muestran escépticos a que ésta sea la "solución", y más teniendo en cuenta que solo una pequeña parte del plástico que hay en los océanos se encuentra flotando o en aguas someras. Mi opinión es que de funcionar, sería una parte importante en la solución al problema. Los escépticos afirman que la idea no tiene mucho sentido, y que recoger la basura más cerca de la costa sería lo más práctico. Jan van Franeker, de la organización Wageningen Marine Research de los Países Bajos, es uno de ellos. Sus investigaciones, centradas en aves marinas, han comprobado una disminución del 75% en el plástico ingerido por las aves después de implantarse medidas que han reducido el vertido de plástico industrial en el Mar del Norte. A los críticos también les preocupa que un proyecto como éste, apoyado en buena parte por la propia industria química que produce plástico, pueda distraer la atención de la sociedad hacia los esfuerzos "menos glamurosos" de disminuir su uso y de buscar su correcta gestión (reciclado, reutilización, reducción), que son sin duda una de las claves, por no decir las principales además de la educación, para resolver el problema.




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NOSOTROS LOS SURFISTAS

“Sólo por el hecho de deslizarnos sobre las olas, somos unos de los principales responsables de la ecología y el futuro del planeta”.

- Bill Hamilton. 1971. 

Pocas actividades tienen una relación tan estrecha como el surf con la naturaleza. Sabiendo que esta relación tiene un valor, la industria del surf ha tomado como una de sus máximas el vender esa imagen de deporte unido a la naturaleza. Sin embargo el impacto medioambiental de la industria del surf se aleja bastante de ser sostenible, y salvo excepciones, que afortunadamente cada vez son mayores, las grandes empresas poco se preocupan por el medioambiente más allá de pequeños gestos y grandes campañas de publicidad. Porque la realidad es que la gran mayoría de los objetos que se emplean para la práctica del surf están fabricados con materiales que son nocivos, o muy nocivos, para el medioambiente. 

Comencemos con las tablas. En su mayoría se fabrican con espumas y resinas sintéticas, los mismos materiales que se empleaban hace 70 años. Mientras que las formas de las tablas sí han evolucionado, éstas no lo han hecho en la misma medida en cuanto a durabilidad e impacto ambiental. Se estima que al año se fabrican unas 400.000 tablas en todo el mundo. Diversos estudios han determinado que la huella de carbono de una tabla de surf, incluyendo las fases de fabricación, reparaciones y su posterior deshecho, representan unos 300 kg de CO2. Y ésto sin tener en cuenta el impacto que las espumas y las resinas tienen en el agua o el aire. 

El neopreno, usado mayoritariamente en los trajes, es un material que procede de la industria petroquímica, y que contiene, entre otros productos, PVC, unos de los plásticos más nocivos para el medio ambiente. Como el neopreno, la parafina también proviene de la industria petroquímica, y contiene ácidos sintéticos, y no sintéticos, que dañan a los organismos marinos. Incluso la mayoría de las cremas solares, que empleamos para protegernos del sol, contienen productos químicos que se han relacionado con el blanqueamiento de los colares y con la aparición de alergias y daños celulares en algas y otros organismos; algunas incluso emplean químicos que se han llegado a relacionar con la aparición de procesos cancerígenos. 

Estos datos colocan a la industria del surf al nivel de industrias como la de la telefonía móvil, o la informática, en términos de emisión de CO2 y uso de petroquímicos. 

Irónicamente uno de los colectivos más directamente afectados por toda esta contaminación son los propios surfistas a través de su contacto con el mar. De hecho como surfistas nos encontramos expuestos, en mayor proporción que otros sectores de la población, a los efectos que la contaminación de los océanos y mares puede tener sobre nuestra salud, sobre todo en lugares en los que las rompientes se encuentran cerca de grandes núcleos de población o zonas industriales, con deficientes sistemas de gestión y depuración de las aguas.

A pesar de ello, y al igual que en la sociedad en general, la creación de una conciencia medioambiental entre los surfistas es relativamente reciente, y en pocas ocasiones, como colectivo, se ha estado en la vanguardia de la defensa de los océanos. 

Se suele citar, como uno de los hitos principales de la conciencia medioambiental entre los surfistas, la publicación del libro “El mar que nos rodea”, de Rachel Carson. Publicado originalmente en 1951, en “El mar que nos rodea” Carson nos propone un viaje fascinante por todos los aspectos vinculados con el mar, desvelando a los lectores, de una manera sencilla, en ocasiones casi poética, las maravillas y la delicadeza que éstos encierran. Con esta obra ganó el National Book Award en 1952, lo que no sólo lo convirtió en un best-seller, sino que ayudó a difundir el mensaje sobre la necesidad de cuidar y preservar los océanos. 

No fue hasta 1961 cuando se fundó la primera organización ecologista creada por surfistas centrada en la protección del océano. Su nombre fue Save Our Surf, y tras ella se encontraba John Kelly, uno de los creadores de la tablas “hot curl”. Se reconoce que la labor de Save Our Surf permitió preservar más de 140 olas entre Pearl Harbor y Koko Head en las costas de Hawaii, amenazadas por distintos proyectos que hubiesen destruido amplias áreas de arrecifes y otros recursos vinculados con el océano. Para ello se organizaron múltiples manifestaciones, limpiezas de playas, y se difundieron los riesgos y peligros que los proyectos que se querían desarrollar tendrían sobre el medio ambiente. Su labor fue fundamental también en la aprobación de la primera legislación destinada a proteger las costas. Tal y como George Downing dijo de John Kelly, "hoy no podríamos imaginar cómo sería Hawaii sin su trabajo""Fue como un dolor de cabeza, pero he de reconocer que fue el líder de la protección y preservación del mayor recurso natural que tenemos en Hawaii", dijo sobre él Bill Paty, presidente del Departamento de Estado de Tierra y Natural Recursos en las islas entre 1987 y 1992. "Kelly nos mantuvo en el camino correcto". 

Veintitrés años más tarde, en 1984, Glenn Hening, Tom Pratte y Lance Carson crearon Surfrider Foundation en San Clemente, California. Pronto abrirían delegaciones, o antenas locales, tal y como ellos las nombran, por todo el mundo. Inicialmente Surfrider nació con el objetivo de convertirse en una especie de Sociedad Cousteau para surfistas, que incluyese escuelas de surf, una productora de cine y un departamento de diseño para la construcción de arrecifes artificiales. Pero las realidades presupuestarias, y los problemas ambientales con los que se encontraron al poco tiempo de su fundación, convirtieron a Surfrider en un grupo ecologista cuya línea de acción se ha basado en el activismo y la educación. En 1986, Surfrider logró parar un proyecto que pretendía construir un dique de más de un kilómetro de largo en la playa de San Diego. En 1991, otra victoria legal puso freno a los vertidos de un área industrial, con dos plantas papeleras, en el condado de Humbolt, en California. Desde entonces Surfrider se ha extendido por todo el mundo y desarrollado programas como sus limpiezas de playa de primavera, las banderas negras, o los guardianes de la costa, dando paso a otras organizaciones como Surfers Against Savage en Reino Unido, Save The Waves o Surf & Nature Alliance, cada una con su propia identidad y línea de acción.

A pesar de la aparición de estos colectivos, en los últimos años se ha vivido la desaparición o alteración de algunas de las mejores rompientes del mundo por acción del hombre. De entre todos los casos, tal vez el más triste haya sido el de Jardim do Mar, en la isla de Madeira, consideraba como una de las mejores derechas del mundo, y que desapareció en los años 90 por la construcción de un paseo marítimo. Resulta complicado aceptar que una creación extraordinaria de la naturaleza puede desaparecer por una construcción que ha traído escasos beneficios a los habitantes de la isla. Otros casos, como la alteración de la ola de Mundaka, sirvieron para abrir el debate sobre el valor de las olas como bien económico y social. Esta reflexión ha llevado a que algunas rompientes, las primeras, dispongan de una protección legal que reconoce su valor.

Aunque sea de modo minoritario, han comenzado a surgir dentro de la industria propuestas que apuntan hacia un cambio del modelo de producción. Patagonia ha desarrollado los primeros trajes construidos en base a un caucho natural, el yulex, que puede suponer el fin del neopreno en la fabricación de los trajes de surf, y que reduce en un 70% las misiones de CO2 en el proceso de fabricación del polímero en comparación con el neopreno convencional. Las primeras parafinas orgánicas ya se comercializan. Existe cada vez una conciencia mayor en no emplear cremas solares que contengan parabenos y nanopartículas de plástico. Organizaciones como Sustainable Surf han creado sellos de calidad que tienen en cuenta los niveles de emisiones de CO2 en los procesos de fabricación de las tablas, creando el sello Ecoboard que reconoce la aplicación de principios que tienen en cuenta no sólo los procesos de fabricación, sino también el consumo energético asociado o la gestión de los residuos generados. Esto ha llevado a que se produzcan las primeras tablas que no emplean fibra de vidrio y resinas tóxicas, utilizando materiales como la madera de paulownia, el bambú, corcho y resinas naturales, en una evolución que muchos han visto como una vuelta a las raíces del surf, cuando las tablas se fabricaban de madera y los surfistas vivían en perfecta armonía con la naturaleza. La empresa española Flama ha sido la primera en lograr dicha certificación a nivel europeo.




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LAS PAPELERAS MARINAS

Un reciente estudio publicado por la revista Science alertaba de que algunas especies marinas estaban comenzando a incluir los plásticos en su dieta. Hasta no hace mucho, se pensaba que los animales que ingerían estos plásticos lo hacían de forma accidental. Pero nuevas investigaciones demuestran que no es así, sino que estos restos ejercen una atracción irresistible para algunos peces debido al olor que desprenden los residuos. Al parecer, al entrar en contacto con el agua salada, los plásticos comienzan a oler de forma similar al krill o el plácton, lo que lleva a las especies marinas a comérselos. Y, lo que es peor, como demostraba un estudio de la Universidad de Uppsala, a engancharse literalmente a su ingesta. Oona Lonnstedt, directora de la investigación, aseguró que “el plástico tiene propiedades químicas o físicas que generan una necesidad particular de comida en estos peces. Ellos creen erróneamente que se trata de comida de alto valor energético y que necesitan comer mucho. Pero es algo parecido a lo que ocurre con la comida basura poco saludable en los adolescentes: están simplemente llenándose".  

Una de las iniciativas científicas y tecnológicas más ingeniosas para tratar el problema del plástico es la desarrollada por la empresa SeaBin, fundada por Andrew Turton y Pete Ceglinski: una papelera marina capaz de recoger plástico y otros residuos flotantes. El reto ahora es conseguir que estas papeleras sean capaces de recoger nanoplásticos y microfibras, mucho más complejas de atrapar por su pequeño tamaño. La tecnología de SeaBin puede ayudar a paliar el problema de la contaminación marítima, pero como reconoce Ceglinski, la solución definitiva está en “enseñar a los niños y jóvenes a no comprar plásticos de un solo uso, a no arrojarlos al mar, a reciclar. Así no necesitaremos nuestras papeleras, porque el problema dejará de existir. La verdadera solución no es la tecnología, sino la educación”.





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LOS MICROPLÁSTICOS 

En los últimos años se ha tomado conciencia sobre la problemática asociada a un nuevo tipo de plásticos: los microplásticos, comunes en cosmética y pastas de dientes blanqueadoras, pero también en fibras de ropa, que en su composición incluyen microgránulos de plástico, y que llegan al medio marino directamente desde nuestras casas. Y no se trata de un problema menor. Un estudio de la Universidad de Santa Barbara concluyó que una ciudad de 100.000 habitantes es capaz de generar hasta 110 kg de microfibras cada día a través del lavado, un número equivalente a 12.000-15.000 bolsas de plástico. 

El tema es que existen alternativas y productos naturales que pueden ejercer la misma función, como es el caso de materiales compuestos de celulosa procedente de la pulpa de la madera, conchas, huesos de fruta, minerales, bambú, arroz, cereales o pepitas de melón; también hay maneras de reducir su impacto. 

Aparte de su volumen, la relevancia de esta problemática es doble por lo siguiente. Por un lado son tan pequeños que resulta imposible que sean retenidos en los sistemas de la mayoría de las plantas depuradoras, por lo que inexorablemente acabarán en el mar. Después está lo que provocan. Más allá de las implicaciones que tiene para nuestra salud la introducción de estos microplásticos en nuestra piel y organismo a través de las pastas de dientes, estas partículas acaban en los océanos y en la cadena alimentaria, con repercusiones potenciales tanto para el hombre como para la fauna marina. Para quien tenga muchos interés en el tema se recomienda la lectura del documento elaborado por la agencia PNUMA de Naciones Unidas. 

Desde 2017 los microplásticos están prohibidos en Reino Unido y Estados Unidos. La prohibición da respuesta a una denuncia realizada desde el mundo científico y ecologista, que han aportado toda clase de argumentos para poner fin a un producto que atenta contra la calidad del agua, la vida natural y los recursos marinos. A esta llamada se han sumado también varias empresas, como Unilever, The Body Shop, IKEA, Target Corporation, L’Oreal, Colgate/Palmolive, Procter&Gamble y Johnson&Johnson. 

En 2015, Patagonia apoyó una investigación de la UC Santa Bárbara para estudiar que ocurría con nuestras prendas con tejidos sintéticos al lavarlas (principalmente poliéster). Sus hallazgos fueron alarmantes. Cada lavado, según el estudio, envía en promedio 1,7 gramos de microfibras a las redes de saneamiento de agua. De allí, el 40 % de esas microfibras llegan a los ríos, lagos y océanos. El estudio concluyó que las lavadoras de carga superior eran las peores, eliminando entre cinco y siete veces más cantidad de microfibras que las lavadoras de carga frontal. La edad de la prenda también era importante. Se descubrió que cuanto más vieja era la tela, más microfibras liberaba. 

El problema se complica aún más por el hecho de que, como mostró el estudio de UC Santa Bárbara, las microfibras de las prendas sintéticas a menudo están recubiertas con productos químicos tóxicos. Además las fibras también son capaces de absorber y concentrar los contaminantes presentes en el  agua, lo que las convierte en un medio para transportar productos químicos peligrosos al medio ambiente. 

Ante la dificultad de eliminar las telas sintéticas en muchas de sus prendas, Patagonia ha buscado la manera de mitigar el problema en forma de bolsa. The Guppy Friend fue desarrollada por Alexander Nolte y Oliver Spies, dos empresarios textiles alemanes alarmados por el creciente problema de la contaminación por microfibras, que querían hacer algo para mitigar la contaminación que algunas de sus chaquetas producían. The Guppy Friend es una bolsa de lavandería hecha de una malla de nylon que actúa como un filtro que impide que las microfibras puedan ser liberadas en el agua que desagua la lavadora. Una vez terminado el lavado, las microfibras pueden ser recogidas de la bolsa y desechadas, evitando que entren en las vías fluviales. Patagonia venda las bolsas a su precio de coste. 

Puedes comprobar si un producto contiene micropartículas decargándote en tu móvil la aplicación "Beat The Microbead", la cual, y escaneando el código de barras de los productos, te informa si contiene o no micropartículas. También revisando su composición: si ves polietileno (PE), polipropileno (PP), nailon, tereftalato de polietileno (PET) o polimetilmetacrilato (PMMA), significa que el producto contiene micropartículas de plástico. Un único producto puede contener hasta 360.000 micropartículas.



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LA CITA



Surfrider Foundation organiza la 24º edición del Programa Ocean Initiatives con el mensaje "No permitas que los residuos te invadan".

En 2017, más de 43.624 personas, de 15 países europeos, organizaron o participaron en 1.148 recogidas en playas, lagos, ríos y fondos marinos. 

En 2018, la nuestra, organizada por el Océano Surf Club, será el próximo domingo, 25 de marzo, en la playa de Doniños (zona de Outeiro), a partir de las 11:30 de la mañana. 

Podéis encontrar otras limpiezas como la nuestra, cerca de vuestra playa, visitando la página de Iniciatives Oceans.


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EL FIN DE LAS BOLSAS DE PLÁSTICO (Y DE OTROS OBJETOS COTIDIANOS)



De todos los objetos de plástico que usamos masivamente, uno de los que tal vez tengan menos sentido sean las bolsas de plástico. Las acumulamos en nuestras casas a cientos, y se reparten sin ningún control. De ellas, casi el 50% son abandonadas en la naturaleza después de ser utilizadas una media de 20 minutos. Arrojadas en cualquier paraje natural, las bolsas de plástico son más longevas que los humanos. Tardan 200 años en desintegrarse, y mientras lo hacen, contaminan los suelos y las aguas. Son también la causa de la muerte de muchos animales. En países como Marruecos (2016), Francia (en donde cada año se distribuían más de 5.000 millones en las cajas registradoras de supermercados y tiendas, y otros 12.000 millones que se empleaban para almacenar frutas y verdura), China (2008), Nueva Delhi (2012) y varios países africanos, como Ruanda (2008) o Senegal (2016), ya se han prohibido. Aquí en España se desconoce la fecha. La UE, por el momento, ha optado por dejar que cada país decida qué hacer al respecto. La disparidad del problema es enorme. Dinamarca o Finlandia consumen unas 4 bolsas por persona y año. En España, 133. Recientemente, el estado norteamericano de California aprobó vetar su uso en un referéndum con un resultado muy apretado : 51,9% votó a favor y 48,03% en contra.

Está en nuestras manos el liberar a la costa de este tipo residuos, mediante planes individuales de acción como el que nos propone SAS.


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LAS ISLAS DE PLÁSTICO

Recientemente han sido descubiertos "nuevos" continentes en el planeta Tierra, que los científicos han reunido bajo el nombre de el "séptimo continente", en honor a las expediciones científicas impulsadas por el navegante y explorador francés Patrick Deixonne, que los han localizado en todos los océanos. El nombre es también un homenaje a Charles J. Moore, un navegante americano quien en 1999 descubrió un conglomerado inmenso de desechos de plástico – la mayoría del tamaño de un grano de arroz- ubicado entre Hawaii y América del Norte, con una superficie estimada de unos 3,4 millones de kilómetros cuadrados. Aquel fue el primero.




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BLUE MIND

Hace ya unos meses leí un interesante artículo sobre los efectos que el océano tiene en nuestra salud y estado de ánimo. "Los sonidos tienen el potencial de modificar el cuerpo y el ánimo, y el del mar es uno de los más evocadores para nosotros", decía como introducción la neuróloga Shelley Batts. 

Con el fin de estudiar la influencia que el mar tiene sobre nuestro cerebro, la Academia de las Ciencias de la ciudad de San Francisco ha creado un grupo de trabajo con el nombre de Blue Mind, formado por neurólogos, biólogos marinos, cocineros, nutricionistas, agentes inmobiliarios y surfistas, y dirigido por el biólogo J. Wallace Nicholson. Lo interesante del proyecto, además del carácter multidisciplinar de sus participantes, es el nuevo enfoque que se ha intentado dar al objetivo de proteger los océanos. "Llevamos 30 años inundando la cabeza de la gente con cifras y miedo, empleando tácticas intimidatorias para forzar cambios de comportamiento (...). Los problemas que nos encontramos son siempre culpa de corporaciones, gobiernos o individuos, y a veces no es tan simple". Con el fin de dar un vuelco a la continua, y cada vez mayor, degradación de los océanos, el grupo propone para la preservación de los mares una nueva vía: "Para ello necesitamos probar científicamente el impacto del mar sobre nuestra salud. Si probamos que el mar cura, tendremos un argumento poderoso para animar a la gente a cuidar de él". Quienes habitualmente estamos en contacto con el océano sabemos que esa afirmación es totalmente cierta. Sabemos que el mar cura, y sólo con escucharlo, o verlo, nos sentimos mejor. 

Inspirados por el grupo de Blue Mind, además del mensaje habitual que solemos lanzar para animar a la gente a participar en nuestras limpiezas, os ofrecemos, además de colaborar en la protección del litoral y los océanos, la oportunidad de participar en una actividad, en contacto directo con el mar, que aseguramos hará que todos sus participantes se sientan mucho mejor tras su conclusión.

7.1.18

El Domingo. # 13.

En los que posiblemente sean los días más fríos de este invierno, "El Domingo" de esta semana se lo dedicamos a las temperaturas bajo cero. Aquí evidentemente no llegará a nevar (aunque hace dos días cayó un una buena granizada), pero la sensación térmica es realmente de frío. Y mientras fuera llueve, a mi espalda siento el calor de la estufa de leña que no para de admitir madera.

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LA FOTO


Posiblemente las imágenes del fotógrafo Jonathan Nimerfroh hayan sido de las más vistas esta semana en internet. La bomba ciclónica que ha asolado el Este de los Estados Unidos, y que según la prensa ha traído temperaturas casi tan bajas como las de Marte, ha ofrecido en Nantucket imágenes de un mar casi helado.

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NORTHBOUND

El noruego Jørn Ranum tenía un sueño: cineasta, amante de la naturaleza y entusiasta del skate, quería grabar una película de skateboard en una playa helada en Lofoten, rodeado de montañas y olas. Para ello reunió a los mejores skaters de Noruega, se dirigió hacia las frías costas del país escandinavo y esperó a que sobre la playa se formase una fina delgada capa de hielo por la que las ruedas de los patines pudiesen rodar.




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JOHANNA UNDER THE ICE

La finlandesa Johanna Nordblad descubrió la apnea gracias a un tratamiento con agua fría que le recomendaron para recuperarse de una grave lesión en un pierna tras un accidente de bicicleta. Hoy ostenta el récord mundial con una inmersión de 50 metros bajo el hielo.

"Descubrí a Johanna", -cuenta el director y fotógrafo británico Ian Derry, "gracias a su hermana, que es fotógrafa. Me gustó su historia, y como superó su lesión de un modo tan extremo. Antes de grabar me sumergí bajo el hielo para tener una idea de lo que me iba a encontrar, y aquella visión fue literalmente impresionante. Cuando grabamos la temperatura era de -24ºC, y el silencio que se sentía allá abajo, será algo que nunca olvidaré".




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TSIRKU

Ubicado en lo más profundo de las montañas de Saint Elias, donde convergen Alaska, la Columbia Británica y el Yukón, existe un lugar al que la mayoría de los esquiadores y practicantes de snowboard sueñan con visitar: el glaciar Tsirku.




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MELTING THE HEART OF MAN

Los inuit de Groenlandia han vivido en el hielo durante miles de años. En el invierno de 1963 notaron por primer vez que los glaciares se derretían en pleno invierno. Décadas más tarde, un equipo de científicos de la NASA está recopilando datos en Groenlandia para enseñar al mundo cómo el derretimiento del hielo afecta a personas de todo el mundo, tal y como ha ocurrido con los huracanes de otoño de 2017.



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THE SNOW GUARDIAN

Billy Barr lleva una vida sencilla. Le gusta el té, sentarse junto al fuego y leer. Vive solo en una casa que construyó en un lugar remoto de las Montañas Rocosas. Pero lo que realmente le motiva es el clima, y más específicamente, las nevadas en el lugar en el que vive. Desde hace 40 años toma notas sobre ellas, cada invierno, dos veces al días. Sus notas, y los cambios que ellas revelan, se han convertido en un tesoro para los científicos que estudian el cambio climático.



Más en End of Snow.
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COMFORTABLY NUMB

Tal vez sea una manera un tanto banal de mostrar las consecuencias del cambio climático: Mick Fanning y Mason Ho viajan hasta Alaska para, además de surfear en sus heladas olas, coger las primeras olas generadas por el deshielo de un glaciar.




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CHRIS BURKARD - TED TALKS

Chris Burkard nos explica su gusto por las aguas más frías y aisladas de la tierra en una charla Ted.




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SURFING THE ENDS OF THE EARTH

Y después de la teoría, pasamos a la práctica. Junto con Patrick Millin, Brett Barley y Chadd Konig, Chris Burkard viaja al Círculo Polar Ártico para grabar en las que tal vez sean las condiciones más duras posibles.




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ADDICTION

Y entre tanto vídeo de fuera, uno hecho por gente de aquí. De la mano de Marta Gillén, Pablo Montero, y otros cinco amigos, viajan a uno de los lugares más fríos de Europa.




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THE UNLINKED HERITAGE OF SNOWBOARDING

Se dice que la gente de Petran, en las montañas Kaçkar de Turquía, lleva practicado snowboard desde hace 300 años. No es exactamente snowboard, pero es fácil ver el vínculo. Una historia impresionante.




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RIGHT TO ROAM

Viajamos en la furgoneta de Marie-France Roy y Alex Yoder por Escocia, en donde aún es posible el acceso universal a la tierra y los antiguos refugios de los agricultores ofrecen refugio a los montañeros. 




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SUFJAN STEVENS - TONYA HARDING

(Leído en El País) En un episodio de Los Simpson, Homer y Bart escapan del Apocalipsis en un transbordador espacial que les llevará a otro planeta. Pero algo no encaja. A bordo de la nave no van ilustres figuras de la civilización, sino todo lo contrario: la controvertida humorista Rosie O'Donnell, Courtney Love y Tonya Harding. Esta última aparece vestida de patinadora, sujetando una barra de hierro y con cara de pocos amigos. Así es como Harding ha pasado a la posteridad en la cultura popular, como una de las villanas más villanas. Más sobre su oscura historia pulsando AQUÍ, y sobre la canción que le dedica Sufjan Stevens AQUÍ.

17.12.17

El Domingo. # 12.

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LA FOTO


La foto de esta edición es negra con algunas letras en blanco. En los últimos días la conservación de los Parques Naturales ha estado especialmente de actualidad en Estados Unidos, tras la decisión del presidente Trump de reducir los límites de los parques naturales de Bears Ears y Grand Staircase-Escalante en el estado de Utah, accediendo así al "deseo electoral" del gobernador del estado, y abriendo la posibilidad de que estas tierras se exploten para la obtención de petróleo y gas. Con el lema "The President stole your land", Patagonia denunciaba la que es la mayor reducción en la historia de superficie de espacios protegidos en los Estados Unidos.

Siguiendo el estilo propio de Trump, y a través de twitter, el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes atacó a Patagonia acusándolo de mentir, afirmando que el único objetivo de la campaña era el de "vender más a clientes elitistas de zonas urbanas de Nueva York y San Francisco", y concluyendo: “@Patagonia doesn’t want #MonumentsForAll, they just want your money #BearsEars.”

Patagonia no sólo ha expuesto sus argumentos con claridad a través de su web, sino que ha anunciado también que presentará una demanda para parar esta decisión.

El paso dado por la administración Trump en Utah parece que no será el último en esta dirección. El Gobierno inició hace meses la revisión de los 27 monumentos nacionales que se han creado desde 1996, con objeto de que pueda reducirse su superficie para permitir la minería y otros "usos tradicionales". Sin duda una muy mala noticia.

¿Y por qué esta noticia puede ser relevante para nosotros? Cuando la nación más rica del planeta no protege sus espacios naturales, sino que elimina las figuras legales que los protegen, se está invitando a que otros países, con situaciones económicas y sociales peores, también hagan lo mismo.




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PARKS PROJECT

"Déjalo mejor de cómo lo has encontrado".


En su web los impulsores de la iniciativa cuentan cómo hace unos años, y cuando se inscribieron como voluntarios para trabajar durante un fin de semana en el parque natural de las montañas de Santa Mónica, comprobaron que muy pocas personas de nuestra generación estaban involucradas en la conservación de estos lugares. "¿Acaso nos habíamos olvidado de ellos?", se preguntaron. Tras colaborar con los trabajadores del parque, descubrieron que una de las principales necesidades para el desarrollo de sus proyectos era encontrar financiación . Nació así "Parks Project"

"Nosotros, "las personas", poseemos 84 millones de acres de naturaleza virgen en parques que necesitan nuestra atención, acción y financiación. Nuestros antepasados lucharon para proteger los mejores paisajes de Estados Unidos y las vistas más impresionantes, creando nuestros parques nacionales". Los voluntarios de la organización participan, entre otras actividades, en limpiezas, restauración de senderos, retirada de plantas invasoras y plantación de árboles, aportando mano de obra motivada que siempre hace falta.

Es una pena que aquí en España no se promueva el voluntariado en estas acciones, y que desde Medioambiente no se coordine la labor que muchas personas voluntarias estarían dispuestas a realizar colaborando con los propios trabajadores de la administración.




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SLACKER

Regresamos a Utah, y a la reunión anual que se celebra en Fruit Bowl, y que es conocida como la G.G.B.Y. (Gobble, Gobble, Bitches, Yeah), en donde saltadores de base, highfiners y gente de lo más variopinto, se asoman al borde de un acantilado de 120 metros de altura.




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ONE SQUARE INCH OF SILENCE

Gordon Hempton, fundador y vicepresidente de The One Square Inch of Silence Foundation, ha dedicado su vida a preservar el silencio en la naturaleza. Como si de un "rastreador de sonidos" se tratase, recorre el mundo registrando sonidos que están condenados a desaparecer por la pérdida de hábitats, la extinción de especies y, sobre todo, por la contaminación acústica desenfrenada. Su trabajo ha dado lugar a más de 60 discos con "paisajes sonoros naturales". Su biblioteca está a disposición en la página Quiet Planet (os recomiendo un paseo por su página de soundcloud para escuchar algunos de esos sonidos).

En 2005, Hempton encontró el que, bajo su criterio, era el lugar más tranquilo de Estados Unidos: la selva tropical de Hoh, en el Parque Nacional Olympic en Washington, y en concreto un área de una pulgada cuadrada en la que Hampton, a modo de símbolo, colocó una piedra roja. Pero con el paso de los años, esa pequeña área de silencio está en peligro. La misión actual de Hempton es protegerla de la contaminación acústica producida principalmente por el paso sobre la zona de aviones a reacción. Y su llamada de atención ya ha tenido algún resultado, ya que algunas compañías aéreas han desviado, de modo voluntario, sus vuelos para evitar ese área de una pulgada cuadrada. 

"El silencio debería estar considerado también como una especie en peligro de extinción", dice Gordon Hempton. Él define la quietud real no como una ausencia de sonido, sino como una ausencia de ruido. Si no se hace nada para preservar y proteger estos lugares de las intrusiones de ruido humano, la tranquilidad natural puede no existir dentro de 10 años. 

El silencio es parte de nuestra naturaleza humana. Sin embargo hoy ya no puedo ser escuchado por la mayoría de las personas. Basta con cerrar los ojos y escuchar por unos segundos el mundo en el que vivimos. Lo que escucharás es la falta de silencio: los electrodomésticos, el tráfico o el paso de los aviones son algunos de "los ruidos" que se han convertido en parte del sonido ambiente, impidiendo que escuchemos los sonidos naturales de nuestro entorno. Debería ser un derecho poder escuchar en silencio a la naturaleza y descubrir los significados de esos sonidos. El escuchar el silencio natural, nos conecta con la Tierra, con nuestro pasado evolutivo y con nosotros mismos, convirtiéndonos en verdaderos oyentes de nuestro entorno, lo que sin duda nos llevará a protegerlos.




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EARTH

Un viaje a uno de los oscuros confines de la Tierra, con Dane Gudauskas, Tanner Gudauskas, Heidar Logi, Elli Thor y el cineasta Ben Weiland.




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THE HISTORY OF SURFING

He de reconocer que la estética del dibujo de presentación me echó inicialmente para atrás, pero una vez visto, mi opinión es que en sus casi 6 minutos, el vídeo narra, con bastante detalle, las partes más interesantes de los orígenes del surf. Si aún no has ido al Museo, aquí podrás ver algo de lo que allí podrás disfrutar.




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SEA SHEPHERD

Se podría considerar a la Tierra como una especie de nave espacial que viaja por la galaxia. Cada nave espacial tiene un combustible que le permite realizar ese viaje. En nuestro caso, nuestro combustible es la biodiversidad, especialmente la que existe en los océanos. La sobrepesca, la contaminación y el cambio climático están diezmando el recurso natural más valioso de la Tierra. Y si los océanos perecen, nosotros también. 

A pesar de su relevancia, la mayor parte de la superficie de los Océanos son lugares sin leyes. Según la Carta Mundial de la Naturaleza, no corresponde a un país o entidad proteger nuestros mares, sino que es responsabilidad de todos. Y ahí es donde aparece la organización Sea Shepherd. Compuesta por voluntarios de todo el mundo, su misión es hacer cumplir la ley de conservación internacional. Su enemiga: la industria de la pesca ilegal. 




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SUFJAN STEVENS

Viendo por donde iba la temática de este "El Domingo", mi elección iba a ser "This land is your land" de Woody Guthrie:

This land is your land, this land is my land
From California to the New York Island
From the Redwood Forest to the Gulf Stream waters
This land was made for you and me.

As I went walking that ribbon of highway
I saw above me that endless skyway
I saw below me that golden valley
This land was made for you and me.

I roamed and I rambled and I followed my footsteps
To the sparkling sands of her diamond deserts
While all around me a voice was sounding
This land was made for you and me.
When the sun came shining, and I was strolling

And the wheat fields waving and the dust clouds rolling
A voice was chanting, 
As the fog was lifting,
This land was made for you and me.
This land is your land, this land is my land
This land was made for you and me.

Pero finalmente he elegido a Sufjan Stevens, otro gran amante y conocedor de su país, al que iba a dedicar un disco por cada uno de sus estados. Finalmente la serie quedó reducida a 2 obras: Illinois y Michigan.



12.12.16

HISTORIAS. El fin del neopreno por Patagonia.


Hace unos años Patagonia me brindó la oportunidad de probar uno de sus trajes a cambio de contar mi opinión sincera en el blog. Mi experiencia fue tan buena que desde entonces no he vuelto a utilizar trajes de otras marcas. Aquel primer neopreno, que tiene ya casi 4 años y muchos baños acumulados, si bien es cierto que ha perdido parte de sus propiedades, sigue manteniendo su integridad, y lo sigo usando en verano. Nunca un traje me había durado tanto tiempo, y parece, por su estado, que aún me acompañará unos cuantos años más.

Hace unos meses, y con objeto de tener un segundo traje para este invierno, me compré otro Patagonia. Esta es la primera campaña en la que todos los trajes de la marca no emplean neopreno, sino que se fabrican a partir de una fibra natural obtenida de un árbol llamado hevea. Este cambio espero suponga una revolución dentro de la industria: existe por fin una alternativa.

Los surfistas hemos dependido del neopreno, y por tanto del petróleo, desde la aparición, hace más de 45 años, de los primeros trajes de surf. Como material, el neopreno se descubrió en 1930. A partir de la polimerización del cloropreno (polipropileno) se obtuvo un caucho sintético que se caracteriza por poseer una buena estabilidad química y mantener su flexibilidad en un amplio rango de temperaturas. El neopreno fue llamado originalmente dupreno (duprene en inglés), ya que fue una invención de la casa DuPont. Pronto se descubrieron también sus propiedades como aislante térmico, y a principios de los setenta se encontró su aplicabilidad al surf, iniciándose con su "aparición" una de las primeras polémicas en la industria: Bob Meistrell, gerente de la marca Body Globe, Jack O´Neill fundador de O'Neill, y el físico Hugh Bradner, se disputaron durante años la "propiedad" de la idea. 

Aunque los "trajes de neopreno" son esenciales para la practica del surf, hemos de ser conscientes de que se trata de un material no renovable en cuyo proceso de fabricación se consumen grandes cantidades de energía y se emplean productos químicos contaminantes. Cuando Patagonia comenzó a fabricar trajes de neopreno en 2005, se propuso innovar para lograr, con el tiempo, trajes duraderos que fuesen lo menos dañinos posibles para el medioambiente. De entre todos los componentes de los trajes, y como era de esperar, se identificó al neopreno como el más perjudicial.

Se inició entonces una búsqueda de materiales alternativos, y se descubrió que era posible producir neopreno a partir de piedra caliza, abandonando así al petróleo. Aunque ésta parecía una excelente idea, la caliza continuaba siendo un recurso limitado no renovable, producto de la minería intensiva, y cuya producción exigía también el empleo de grandes cantidades de energía (tanto en su extracción como en su transporte). De hecho se calculó que el balance ambiental neto del empleo de caliza en lugar de petróleo no era realmente muy diferente. Mientras no se encontraba una solución, y con objeto de reducir la cantidad de neopreno en los trajes, se introdujeron otros materiales como la lana merina libre de cloro. Pero aquello no era suficiente.



En 2008 Patagonia se asoció con una empresa llamada Yulex para desarrollar un producto natural que sustituyese al neopreno. Inicialmente se descartó el empleo de hevea, la principal fuente de caucho natural del mundo, debido a que su explotación estaba asociada a la deforestación en países en vías de desarrollo. Como alternativa se empleó la planta de guayule, un abundante arbusto común en el sudoeste de los Estados Unidos, en donde se introdujo durante la Segunda Guerra Mundial cuando Japón cortó el suministro de caucho al país desde Malasia. El empleo de guayule supuso un gran adelanto. Aunque las plantas no se cultivan de manera orgánica, las cantidades de productos sintéticos y agua que se usan en su fabricación son muy bajos en comparación con, por ejemplo, el algodón. Se trata además de un recurso renovable. El guayule se cultiva de manera que las raíces de las plantas permanecen en el suelo un promedio de cuatro años, con lo que se reducen las pérdidas de nutrientes en el suelo asociadas a una replantación intensiva. Además, durante su crecimiento, las plantas absorben y capturan carbono de la atmósfera. Su procesamiento es sencillo, empleándose, en comparación con el neopreno, mucha menos energía y recursos.

El último paso se dio cuando se supo de la existencia de plantaciones de hevea certificadas FSC en Guatemala. Dicha certificación, emitida por la Rainforest Alliance, garantiza que la gestión de los bosques de donde se obtiene la materia prima sigue unos rigurosos criterios ambientales, sociales y económicos. El caucho de las plantas de hevea se obtiene a partir de un nuevo proceso que elimina más del 99% de sus impurezas -incluyendo las proteínas que causan alergias al látex- dando como resultado un elastómero natural muy fuerte, que se está demostrando como más resistente y flexible que sus sustitutos sintéticos, lo que parece anunciar mejores trajes, en todos los sentidos, en un futuro. Se ha calculado que el uso de esta goma natural, en lugar del neopreno, significa reducir en un 80 % el CO2 emitido en el proceso de fabricación. Desde este otoño, todos los trajes de Patagonia están fabricados en un 85% con este caucho natural, empleando solo un 15% de un caucho sintético que mejorar la resistencia al ozono y los rayos UV.

En un gesto que les honra, Patagonia y Yulex han puesto a disposición del resto de fabricantes el nuevo material, dejando la patente libre. Tras esta decisión hay un deseo: si el empleo de hevea en la fabricación de trajes de agua se populariza, necesariamente bajarán los precios, por lo que nuestra elección como clientes será muy sencilla: elegir un producto biodegradable cuya producción sigue estándares sociales y ambientales responsables, o lo contrario. 

Han sido ya varias las personas que me han preguntado por los nuevos trajes y las diferencias con respecto a los de neopreno. En cuanto a rendimiento, no hay ninguna. Los trajes son igualmente flexibles y resistentes. También igual de calientes que otros Patagonia. Las únicas diferencias las he encontrado en el olor y el tacto. No huelen como los trajes de neopreno, y el tacto parece más suave. Con respecto a trajes anteriores, además del material, las novedades se encuentra en su cremallera frontal. Se ha cambiado el sentido de cierre, con lo que se logra que la cremallera no sufra en el proceso de quitarse y ponerse el traje.

Si el cambio buscado se produce, y dado que en la actualidad solo el 0,5% del suministro mundial de caucho proviene de plantaciones certificadas FSC, lo lógico es que la demanda de hevea proveniente de bosques certificados aumente, y con ello que nuevos productores adopten los criterios que impone la certificación, con todo lo que ello supone para las comunidades locales y el planeta.

15.8.16

HISTORIAS. Unbroken Ground.


Hasta no hace mucho la verdad es que apenas me preocupaba por lo que comía. Y con ello no me refiero a la calidad de los productos que consumimos, que evidentemente es una cuestión vital por la incidencia que tiene sobre nuestra salud, sino a los otros aspectos que rodean la industria alimentaria. Y no son temas menores: el trato dado a los animales, los derechos de los trabajadores y agricultores, los efectos medioambientales de la industria, el despilfarro de recursos, los daños medioambientales, el consumo masivo de combustibles fósiles, ...

Hay datos que resultan demoledores, y que muestran una realidad que resulta espeluznante y que me hace realmente preguntarme cómo somos capaces de admitir que esto sea así. Porque la verdad es que como consumidores tenemos una parte importante de responsabilidad.

Si hoy escribo esta entrada es porque en las últimas semanas he vuelto a pensar sobre el tema con una cierta profundidad. Tras leer la biografía del neurólogo Oliver Sacks, me animé a comprar uno de sus libros, "Un antropólogo en Marte". De entre los siete casos clínicos que describe, el que más me emocionó fue el de la ingeniera Temple Grandin. Grandin es autista, y su condición hace que tenga una especial conexión con los animales. Es por ello que ha dedicado buena parte de su carrera profesional a reformar mataderos y ranchos en los Estados Unidos con el objetivo de proporcionar una vida digna y una muerte significativamente menos dolorosa para los animales. 


Justo tras acabar el libro, se estrenaba en internet Unbroken Ground, la última película producida por Patagonia acerca de la industria alimentaria en los Estados Unidos. El documental muestra el ejemplo de tres productores, en el sector de la ganadería, la agricultura y la pesca, que se han propuesto producir alimentos de un modo diferente, más ético, más respetuoso con el medioambiente, y más sostenible. 

Antes de ver la película, había comenzado a leer "Somos lo que comemos", de Peter Singer y Jim Mason. Este libro, que ya han pasado 10 años desde su primera edición, nos ofrece una visión amplia de la industria de la alimentación en los Estados Unidos y de los problemas que la rodean; una realidad de la que muy poca gente es consciente, y que le hace a uno replantearse mucho las cosas. Cualquiera de los "efectos colaterales" resulta terrible. El trato dado a los animales, las condiciones de abuso con la que la industria se relaciona con los pequeños productores, las condiciones de trabajo de los empleados, los efectos negativos sobre el medioambiente, las inmensas cantidades de comida que se tiran, ... Algo está fallando, y ese algo está teniendo unas repercusiones tremendas sobre la sociedad y el planeta.

Para que las cosas cambien, tal y como se dice en la película, "la revolución comienza en la base". Y entre todas las bases posibles, la fundamental y más sólida es la educación. Para ello determinadas materias nunca deberían desaparecer de las aulas. Una de las imprescindibles es la ética. 

19.7.15

HISTORIAS. El R2 de Patagonia, dos años después.





Hace dos años publicaba en el blog mi opinión sobre un traje R2 de Patagonia que Jake Setnicka, por aquel entonces director de surf de Patagonia para Europa, me había enviado para probar a cambio de una "crítica sincera". En cierto modo aquel artículo quedaba entonces incompleto, ya que aunque había usado mucho el traje, no lo suficiente como para probar adecuadamente la que se decía que era una de sus principales cualidades: la durabilidad. De hecho el artículo, que lo podéis volver a leer pulsando AQUÍ, terminaba diciendo:

"Según Patagonia, una de las principales características de estos trajes es su durabilidad, lo que de ser cierto, compensaría holgadamente su precio, el cual a primera vista nos puede parecer alto si lo comparamos con los de otras marcas. Si el traje durase al menos dos inviernos, no sólo se confirmaría la mayor durabilidad, sino también un menor coste. Nos libraríamos además de la tortura a la que nos someten muchos trajes, cuyas propiedades, tras un invierno y con un uso normal, parecen diluirse en el agua tras cada baño. Porque no hay peor sensación, en mi opinión, que tener que salirse del agua no por cansancio, sino por frío, aún incluso por muy buenas que sean las olas. Y de momento el R2 está cumpliendo".

Por tanto, mi compromiso con Jake estaba sin completar. Pasados dos años, y aunque he de reconocer que los meses más duros del año los he pasado enfundado en un R3, el R2 continua manteniendo las más importantes de sus cualidades y siendo igual de efectivo en los meses de otoño y primavera que es cuando principalmente lo he usado. El neopreno mantiene completamente su integridad, y no se ha desecho como me ha ocurrido con otros trajes. La lana interior continua siendo igual de caliente, y el traje totalmente elástico. De ponerle alguna pega, los puños y zona baja de las piernas han ganado algo de holgura de ponérmelo y quitármelo tantas veces (por cierto este detalle está resuelto en los nuevos trajes, con un acabado en un material diferente al neopreno que cierra mucho mejor muñecas y tobillos, y que impide la entrada de agua y que el traje se suba). La cremallera no me ha dado ningún fallo, a pesar de que en ella ato la cámara de fotos cuando entro al agua y ha recibido algún que otro tirón. No ha habido ninguna costura que se haya abierto. Solo el aspecto exterior ha empeorado algo, pero no por culpa del traje, sino por los restos de parafina, y una rodillera algo más gastada, fundamentalmente por el roce con el longboard. Solo una recomendación para los compradores europeos: mi opinión es que el tallaje resulta un tanto holgado; mi talla en otras marcas siempre ha sido una M-MS, y con Patagonia mi talla ideal es la S. Os recomiendo por tanto que os hagáis con una talla menor a la que soléis usar con trajes de otras marcas.

2.7.15

CITAS. La Primera Ola.


He de reconocer que cuando recibí el primer correo electrónico de Pedro Temboury, pidiendo mi colaboración para un proyecto en el que estaba trabajando sobre los orígenes del surf en España, no me hizo demasiada gracia. Unos meses antes había comenzado a editar un pequeño documental, con todo el material que había recopilado durante los últimos 7 años, sobre los orígenes del surf en Galicia, y la petición de Pedro, a quien no conocía, iba en cierto modo en contra de mi proyecto. Pero en cuanto vi alguno de los trabajos anteriores en los que él había participado, entendí que yo nunca iba a poder hacer algo que estuviese a ese nivel, y que por tanto lo que correspondía era que pusiese todo ese material a su disposición. Además todas las fotografías, vídeos, ..., que había recopilado, para nada me pertenecían: los propietarios me las habían cedido para que las difundiese y diese a conocer como mejor considerase, y el proyecto de "La primera ola" era sin duda el mejor de los medios imaginables y una oportunidad única.

Y lo que en un principio iba a ser una simple cesión del material, además de mi consejo sobre a que personas entrevistar y la línea argumental a seguir en Galicia, se convirtió, a medida que se acercaba la fecha de entrega del proyecto, en algo más: a finales de mayo Pedro me pidió si podría grabar las entrevistas de los protagonistas gallegos. Difícil elegir entre todas las personas que han protagonizado esta historia, pero como el tiempo era reducido, por proximidad y relevancia yo me ocuparía de Vicente Irisarri, Carlos Bremón y Rufino, y Pedro de Miguel Camarero, que en esas fechas estaba en Madrid. Con Rufino quedamos en su astillero, a donde llevamos algunas de las tablas Rufo's que hemos ido localizando en estos años; su sorpresa al verlas todas juntas, y alguna de ellas en tan buen estado, fue increíble. Con Carlos fuimos hasta Barrañán, la playa en la que cogió su primera ola; nos hubiese gustado haber entrado con él al agua 46 años después en el mismo lugar en el que se dió aquel primer baño, pero ni la marea, ni las olas, lo hicieron posible. Y a Vicente, aunque lo perfecto hubiese sido habernos visto en Patos con los Montenegro, Ángeles Vega y Nicolás Pita, lo entrevistamos en Doniños. En el disco duro que enviamos a Madrid, además de estas entrevistas, viajaron también una selección de las mejores fotografías y más de dos horas de películas de Super 8 con imágenes de Doniños, Patos, Pantín, el Orzan, Bastiagueiro, ..., grabadas en los setenta y principios de los ochenta.

Aún no he visto ni un solo segundo de la película (salvo las imágenes del trailer), así que reconozco que me hará especial ilusión ver por primera vez "mis imágenes" en pantalla, y eso será gracias a que, tras su estreno en el SurfilmFestibal de San Sebastián, "La primera ola" ha iniciado un tour por todo el estado. Además de en Donosti, la película que se ha visto también en Barcelona, y se proyectará mañana en Madrid, y la próxima semana en Mundaka, Santander y A Coruña.

Y para ello, la gente del SurfilmFestibal han organizado un estreno como es debido. En el tour se han unido a Solar World Cinema, un cine móvil que realiza proyecciones al aire libre 100% autosuficientes a partir de un sistema que acumula energía solar durante el día y la transforma en luz para proyectar por la noche. En el programa, además de "La primera ola" de Pedro Temboury, podremos disfrutar también de "El hijo del pescador", la película de Chris Malloy sobre Ramón Navarro y la ola de Punta Lobos en Chile.

La proyección en A Coruña será el próxima sábado 11 de julio, a las 22:30 horas, en la Cúpula del Matadero (antigua finca de Mariña), y la entrada será gratuita, así que esperamos veros a todos allí.

El SurfilmTour es un proyecto presentado por Zumosol y patrocinado por Vans, con el apoyo de Patagonia. Al viaje se unen también colaboradores locales: Ayuntamiento de Santander, Federación Cántabra de Surf, Santader Surf Film Classic, Cosmic Children Festival, y Federación Gallega de Surf, Ayuntamiento de La Coruña, Pure Surfing y Evens Foundation.