18.2.18

El Domingo. # 15.

Los humanos tenemos una especie de impulso que parece llevarnos a querer imitar continuamente, o incluso pretender superar, a la naturaleza. Las piscinas de olas, y la posibilidad de surfear sin depender de las condiciones meteorológicas, incluso tierra adentro, siempre ha atraído a los surfistas. Pero también esta posibilidad ha generado reacciones enfrentadas. Algunos lo ven como la solución a la saturación de las playas, y la oportunidad de llevar el surf a gente que no tiene acceso a él. Pero otros las olas artificiales son una traición a uno de los principales atractivos del surf: su vinculación con la naturaleza.

Las piscinas de olas plantean muchas preguntas. La primera sería: ¿deslizarse sobre una onda que no ha sido creada por la naturaleza y que no rompe en el mar, es surf?. El surf implica una conexión con el mar. Cuestiones como no saber cómo será la próxima ola, aprender a leer el mar y sus continuos cambios, desconocer cuándo será el próximo día que volverás a surfear, o en dónde será, parece que se perderán. ¿Podrá alcanzarse la sensación de soledad y tranquilidad que tienes en el mar en una piscina de olas?. ¿No son estos detalles los que marcan nuestra relación con el surf?.

Mi opinión es que las piscinas de olas nunca remplazarán al océano para aquellos que hemos crecido junto a él. Pero al igual que ha ocurrido con otros "avances", habrá un cambio gradual, y si las piscinas de olas siguen adelante, una nueva generación tendrá la posibilidad de surfear sin haber visto nunca una playa.


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LAS PRIMERAS PISCINAS

La primera piscina de olas se remonta al siglo XIX, cuando el rey Ludwig II de Baviera electrizó un lago para crear olas, en uno más de sus proyectos en los que mezclaba arte y arquitectura, y que hoy son algunas de las atracciones turísticas más importantes de Baviera.

Las primeras piscinas de olas, con un fin lúdico, se construyeron en Europa durante los años 20 y 30 del siglo XX. La primera instalación que entró en funcionamiento fueron los Baños Gellért en Budapest, Hungría, en 1927. Otra instalación similar se localizó en Munch, Alemania. Ambas generaban las ondulaciones mediante la acción de una palas sumergidas que empujaban la masa de agua hacia zonas menos profundas. "Este es el nuevo tipo de baño de natación que hace furor en Alemania", anunciaba la publicidad del momento. "No más aguas tranquilas para los bañistas: una máquina mantiene todo en movimiento".


Pero la más popular era la Empire Pool en Wembley, Londres, que abrió sus puertas en 1934. Medía 60 metros de largo por 18 de ancho, y generaba ondulaciones para diversión de los bañistas mediante cuatro palas accionadas eléctricamente. "Los impulsos dados por los émbolos tienen un efecto acumulativo en el agua de la piscina" - contaban los anuncios de la época. "El tamaño de las olas aumenta hasta que, en la zona menos profunda, los bañistas pueden disfrutar de toda la diversión y emoción de un baño de surf".


En Estados Unidos la primera instalación se construyó en 1940 en el Palisades Amusement Park, en New Jersey, con características similares a la de Wembley.

La piscina de olas de Summerland, construida en 1966 cerca de Tokio, fue la primera en ser utilizada por surfistas, aunque no de manera exclusiva. Cada hora la piscina se vaciaba de nadadores, y los surfistas disponían de 15 minutos de olas.

En 1969, diseñada por Phil Dexter, abría en Tempe, Arizona, Big Surf, la primera piscina olas orientada al surf de Estados Unidos, con una inversión que superó los 2 millones de dólares. Las olas de Big Surf eran generadas al dejarse caer cientos de toneladas de agua por una rampa vertical. La apertura de la piscina tuvo una gran cobertura mediática, y fue visitada en varias ocasiones por surfistas como Fred Hemmings o Corky Carroll. A finales de los sesenta abría también en Alabama el Point Mallard Parks Aquatic Center con su piscina apta para la práctica del surf.




La aparición de las piscinas de olas fue vista por los grandes patrocinadores como la solución a los muchos de los problemas que tenía el surf para ser retransmitido por televisión: dependencia de las condiciones meteorológicas, imposibilidad de fijar un horario concreto de retransmisión, imprevisibilidad en cuanto a las condiciones, ... En el circuito mundial de 1985 se programó el primer evento profesional celebrado en una piscina, en el Dorney Park Wildwater Kingdom en Allentown, Pensilvania.

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1985 WORLD PROFESSIONAL INLAND SURFING CHAMPIONSHIPS



La historia del Dorney Park se remonta a 1860, cuando Solomon Dorney construyó un criadero de truchas y una urbanización de veraneo en una finca a las afueras de Allentown, Pennsilvania. En 1870 dio el giro definitivo a su proyecto, comenzando la construcción de un parque de atracciones con zonas de pícnic, un hotel, restaurantes y un pequeño zoológico. En 1901 la compañía ferroviaria Allentown-Kutztown compró el parque y lo explotó hasta 1923, cuando lo vendió a  Robert Plarr y otros dos socios. 

Fue idea del yerno de Plarr el construir, anexo al Dorney Park, un parque acuático, el Wildwater Kingdom, en el que la atracción más grande sería una piscina de olas del tamaño de un campo de fútbol americano, y en la que se generarían olas de hasta 7 pies. Las obras comenzaron en 1984 y en ellas se invirtieron 10 millones de dólares.

"Bob Plarr se puso en contacto conmigo en el otoño de 1984, cuando la piscina apenas era un hoyo en el suelo, y me preguntó cómo podíamos llevar el surf a Lehigh Valley"- cuenta Jim Karabasz, que pocas semanas después de la llamada de Plarr se convertiría en el Director del programa de surf del parque. "Quería saber quiénes eran los mejores del mundo, y si podría ponerle en contacto con ellos. Tuvo las agallas de construir la piscina sin saber muy bien qué se podía hacer con ella".

Karabasz puso en contacto a Plarr con el australiano Ian Cairns, director ejecutivo de la Asociación de Surfistas Profesionales. "Pensé que aquella era una idea fantástica para el futuro del deporte", declaraba Cairns a los medios locales el día antes de que empezase el campeonato. Cairns tenía en mente en ese momento el organizar una "gira por el interior", que según Karabasz no solo sería ideal para los espectadores, sino también para la televisión y los negocios. "El televisar un campeonato desde la playa, exige un montaje muy caro que muchas veces tiene que estar esperando durante días a que lleguen las "mejores olas", lo que es una pérdida de tiempo y dinero. Una piscina de olas es lo más parecido a crear un estudio de grabación para los surfistas. Los espectadores no solo tendrán una vista de 360 grados del evento, sino también mejores asientos y comodidades". "Cuando dije que iba a traer el surf a Allentown, la gente pensaba que me había vuelto loco, y que lo siguiente iba a ser que me ingresasen en un manicomio", - contaba Bob Plarr antes de empezar el campeonato, "Los Amish están realmente enloquecidos. Pero fue el fanatismo de los surfistas lo que me hizo pensar que ésto era posible. Los surfistas están locos, y eso me gusta".

Para la inauguración de la atracción, Allentown se convirtió en una de las 19 paradas del circuito mundial de 1985. Atraídos por un premio de 25.000 dólares, entre el 19 y el 23 de junio, 76 surfistas, incluidos 25 de los 30 mejores del mundo, llegaron al aeropuerto Allentown-Bethlehem-Easton en Pensilvania, a unos 160 kilómetros de la playa más cercana. "Cuando llegué al aeropuerto, la gente miraba mi tabla y me preguntaban si era una canoa", -recuerda Tom Carroll.

El contraste entre la América interior y los surfistas se hizo notar desde el principio. La estética de los surfistas, y sus coches llenos de tablas, eran seguidos con extrañas miradas por los habitantes de Allentown e incluso por la policía local. El contraste fue igual de extraño para los competidores. "En la playa mucha gente nos trata como vagos", -declaraba Hans Hedemann a los medios locales. "Aquí somos héroes".

"Salimos del automóvil, Pottz, Elko, el Sr. X [Glen Winton] y yo", - recuerda Tom Carroll. "Allí estábamos, de pie, con nuestras tablas bajo el brazo al borde de una piscina y pensando: ¿pero qué es ésto?. En ese momento sentí que aquel era el lugar más extraño del planeta para un surfista. El tipo que dirigía el evento se sumó al grupo. Recuerdo que usaba unos shorts ajustados de gimnasia que hacían que mis boardshorts pareciesen holgados".

Las olas fueron fabulosamente malas durante el campeonato. Un gorgoteo, que parecía provenir de las entrañas de la piscina, precedía a una descarga de agua similar a la de un inodoro tamaño industrial, dando lugar a una ola de altura la de la rodilla. Los surfistas no habían visto nunca nada parecido, en gran parte porque el intervalo entre olas era de tres segundos, un periodo que no existe en la naturaleza para olas de ese tamaño. El campeonato parecía estar destinado a ser recordado como una broma. "¡Pero lo curioso es que ni siquiera fue la peor ola del tour de aquel año!" - se ríe Carroll, que había ganado el título mundial el año anterior en Florida gracias a las olas generadas por una motora que la organización conducía a toda velocidad en paralelo a la orilla de la playa.

Cada ola de la piscina era una réplica exacta de anterior. Accionadas por ordenador, y desde una larga rejilla de metal situada en el extremo de la piscina, salían grupos de 15 olas, una ola cada 2 segundos y medio. A esas 15 olas les seguía una pausa de 2 minutos, hasta que la máquina creaba otra serie de 15 olas. Durante las mangas casi todos los competidores siguieron la misma táctica. Sentados, se balanceaban durante las 14 primeras olas de la serie, ante la creencia no probada de que la última ola sería mejor que las 14 anteriores. Todos surfearon exactamente 10 olas en cada manga. Todos cogieron sus olas de frontside. Y prácticamente todas las olas fueron iguales: tras una remada potente, un primer reentry rápido y fuerte, seguido de un segundo reentry más flojo, y fin de la ola. Poco más se podía hacer. 

"Me di cuenta pronto." - recuerda Tom Carroll. "Después de surfear en el océano y tener que lidiar con múltiples variables, en la piscina descubrí que lo que había que hacer era coger la undécima ola. Entonces, el surf se convirtió en una ecuación matemática. Sabía exactamente cuántos giros podía hacer, y en qué parte de la ola tenía que estar en cada momento. Podía literalmente coreografiar cada una de mis olas". 

Los lugareños se acercaron a ver el campeonato a principios de la semana. En las primeras rondas había alrededor de 500 Allentonianos sentados alrededor de la piscina. Sin embargo, el día de la final, la novedad ya había pasado. Mientras Tom Carroll se batía contra Derek Ho en la final, los niños hacían cola en el tobogán Kamikaze Speed ​​Plunge. Alrededor de la piscina las sillas estaban vacías (los organizadores dijeron sin embargo que se habían llegado a vender más de 5.000 entradas). Carroll se hizo con la victoria, embolsándose los 4.500 dólares del premio.

Tras el campeonato la sensación, al menos entre los surfistas, era de fracaso total. La perfección de un Trestles sintético que les habían prometido, no había aparecido por ningún lado, y aunque la máquina de olas se hubiese llevado a su máxima potencia, todos concluyeron que aquello no daba para más. "Fui derrotado por la máquina", fue la expresión que utilizó Shaun Thomson impotente ante la mejor calidad de las izquierdas que de las derechas que intentó surfear de cara. Algunos también se quejaron de la falta de flotabilidad de sus tablas en agua dulce en comparación con el agua del océano. Sin embargo Karabasz tenía respuesta para todas aquellas críticas: "Sinceramente creo que algunos surfistas no se adaptaron a estas condiciones. La piscina llevó al surf a su forma más básica. Ganó el mejor surfista. Todas las demás variables que afectan al resultado en el océano quedaron fuera de este campeonato".

Tras Dorney Park la idea de un circuito de surf, con pruebas solo en el interior, fue desechada. El surf ha continuado en la piscina de Wildwater Kingdom, dos veces al día, hasta hoy. "Todo el mundo en el surf me conoce por este campeonato. Ese es Jim Karabasz, el chico que organizó un campeonato de surf en Pensilvania".



A pesar del fracaso de Allentown, la fiebre de las piscinas de olas se mantuvo durante varios años, con nuevos eventos e instalaciones en otros lugares del mundo. En octubre de 1988, el tour de la ASP se detuvo en Nagaoka, Japón, para celebrar el Marui Wavepool Pro, que fue ganado por Damien Hardman.

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LAS PISCINAS DESPUÉS DE WILDWATER KINGDOM

La evolución hacia olas mejores se vio frenada, en la década de los noventa, por el miedo de sus promotores a los accidentes que se pudiesen producir y las posteriores demandas. Aún así, y a pesar del “temor” de los inversores, a estas piscinas se les dieron nombres como Thunder Bay, Poseidon's Rage o Typhoon Lagoon, en un intento de atraer a aficionados en busca de una “experiencia arriesgada”.




En 1997 Kelly Slater vencía en el Typhoon Lagoon de Disney World en Orlando, Florida. Rob Machado lo haría al año siguiente. A mediados de los 90 el australiano Matthew Pitts trabajó durante cinco años, actuando cada noche, en el Ocean Dome de Miyazaki, en Japón, la primera ola artificial capaz de crear un tubo. El Ocean Dome cerró a finales de 2007, después de casi 15 años de funcionamiento, cuando sus propietarios vieron más viable financieramente demoler la instalación, y construir un nuevo hotel, que mantenerla.



A pesar del temor de los inversores, el modo en cómo se generaban las olas en el Wildwater Kingdom de Allentown fue mejorándose en instalaciones como el Typhoon Lagoon. Tras estos desarrollos estaba la empresa Murphy's Waves Ltd., que durante años han sido los líderes en el diseño y la fabricación de máquinas generadoras de olas, entre ellas la del Siam Park, en la isla de Tenerife, o el Wadi Adventure, en Dubai. 

Aparte de este modelo, que llaman Point Break Surf, Murphy's Waves Ltd. están trabajando en otros desarrollos basados en olas circulares, y olas estacionarias.




Otras empresas como Surf Loch, parte del grupo al que pertenecen también Wave Loch y Wave House, llevan desde el año 1991 desarrollando diferentes modelos de olas, que les ha llevado a tener registradas más de 100 patentes y 200 instalaciones en el mundo. Entre otras, ellos son los desarrolladores de las ondas estacionarias FlowRider y FlowBarrel. El modo de generar las olas de Surf Loch es similar a la Murphy's Wave, y consiste en lanzar una masa de agua (en este caso gracias a una cámara de aire, por lo que denominan al modo de generar la ola como neumático), hacia un fondo con el diseño adecuado para lograr que la ola rompa. Como ellos mismos reconocen, aun no han logrado una ola del tamaño y calidad suficiente para poderla comercializar.




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LOS REEF ARTIFICIALES

A finales de los ochenta y principios de los noventa, como respuesta a la saturación de algunas zonas del planeta en donde el surf era más popular, se comenzó a pensar en la idea de crear olas artificiales en el propio mar. Los intentos se centraron en la construcción de arrecifes artificiales, que reprodujesen la formas del fondo marino, pero con el tiempo estas ideas fueron descartadas, tras varios sonados fracasos, entre ellos uno impulsado por Surfrider Fundation.

En 2009 se construyó el primer arrecife de surf artificial de Europa, en la playa de Boscombe en Bournemouth, Inglaterra. Su coste fue de casi 4 millones de dólares, y de él se esperaba que fuese un revulsivo para la economía de esta ciudad costera, famosa en la época victoriana por sus balnearios. Sin embargo, el proyecto pareció estar marcado desde el principio por la mala suerte. Hoy, y para los habitantes de Bournemouth, el arrecife es "un monumento hundido a la incompetencia". La estructura fue diseñada por una empresa neozelandesa ASR Ltd y consistió en 55 bolsas de geotextil gigantes, rellenas de arena, ancladas al fondo del mar.




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NUEVAS TECNOLOGÍAS: OLAS ESTACIONARIAS

Treinta años después del Wildwater Kingdom, estamos viviendo una época en la que la creación de olas artificiales se ha convertido en un campo atractivo para decenas de inversores. Aunque toda la atención parece centrase en la evolución de Wave Garden y Kelly Slater Wave, la realidad es que en paralelo han surgido múltiples proyectos que están buscando hacerse un hueco en el que parece un mercado que algunos ven como ilimitado y lleno de posibilidades.

Los diferentes tipos de prototipos que se están presentado los podríamos clasificar de 2 maneras: olas estacionarias y olas dinámicas.

Las estacionarias tuvieron su precedente en una máquina llamada FlowRider, desarrollada por la gente de Wave Loch, una ola fija formada por una fina capa de agua impulsada por una potente bomba que se envuelve sobre una rampa inclinada de caucho duro. Sin embargo este tipo de instalación difiere mucho del surf, siendo la técnica, y el tipo de tablas que se emplean, totalmente diferentes. 

No sé si basándose en esta idea, o en olas estáticas como las del río Isar en Munich, otras empresas han desarrollado modelos similares que permiten que la onda sea surfeada con una tabla de surf normal, aproximando la "experiencia" a coger una ola en el océano. Éstas son algunas sobre los que hemos oído hablar:


UNIT SURF POOL

La última en aparecer. Se trata de una construcción flotante de 25 metros de largo por 13 metros de ancho a instalar en un lago, ría, o mar interior, que utilizando el agua de ese lugar como suministro, la bombea a un ritmo de 15 m3/s, para que, bajo la acción de la gravedad, se generé un potente flujo que da lugar a la ola.  

Unit Pool se publicita como la ola artificial más eficiente y ecológica del mercado, fácilmente transportable y de sencillo montaje.



AMERICAN WAVE MACHINE.

American Wave Machines fue fundada en 2000 por Bruce McFarland. La empresa ha desarrollado 2 tipos de olas artificiales: la PerfectSwell y la SurfStream. PerfectSwell busca crear una ola de dinámica parecida a la que rompe en el mar, pero está aún por desarrollar a escala real. SurfStreamm es una ola estacionaria de la cual ya existen 15 instalaciones, y que se basa, al igual que otras olas estacionarias, en un flojo de agua que se bombea hacia una superficie de diferentes formas que recoge dicho flujo dándole la forma de una ola.



CITY WAVE.

Desarrollado por Rainer y Susi Klimaschewski, la alemana CityWave se basa en la tecnología Deep-Water, con la que dicen crear una ola de hasta 1,8 metros en su régimen de máximo funcionamiento. El tamaño y fuerza de la ola se regula a través de la cantidad de agua que se bombea. 




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NUEVAS TECNOLOGÍAS: OLAS DINÁMICAS

El último paso en el desarrollo de las piscinas de olas ha venido de la mano de diferentes soluciones basadas en la técnica del “wavefoil”, con la que, y mediante la circulación de una pala por debajo de la superficie del agua, se crea una ondulación que, al interactuar con el fondo, genera una ola de diferentes formas y longitudes.

WEBBER WAVE POOLS

El fabricante de tablas Webber ha desarrollado las Webber Wave Pools, con 2 tipos de olas. La primera, genera una ola continua que se desplaza a través de una isla central, ofreciendo, en palabras de sus promotores, una ola que podría ser infinita. La segunda, es un sistema lineal que genera una ola a cada uno de los lados de la pala que las produce.

El desarrollo de la Webber Wave Pool ha contado con el apoyo financiero del Australian Research Council, y de organizaciones como la Australian Maritime College (AMC) y Delft University of Technology (TUDelft), lo que les ha permitido desarrollar 6 modelos a escala que dicen demuestran la viabilidad de su proyecto. La pala utilizada se basa en la forma de los cascos de los buques. Las investigaciones no solo han buscado reproducir ese efecto, sino también la manera de escalarlo para dar lugar a olas mayores. El sistema se dice tiene la capacidad de crear 500 olas en una hora, una cada 7 segundos. Están trabajando también en introducir pequeñas "distorsiones" en las olas para que no todas sean iguales. La realidad es que no han trascendido imágenes de este modelo de piscina, salvo reproducciones virtuales, e imágenes en las que la ola es generada por un barco de pesca que navega por el Clarence River, en Yamba, Australia. 



SURF LAKES

Con Mark Occhilupo y Barton Lynch como caras visibles, nació hace escasos meses Surf Lakes, dispuesta a hacer la competencia a KS Wave Co. y Wavegarden. En el vídeo de presentación de la compañía, se mostraba una ola, que se denominaba "Occy's Peak", con muy buena forma pero de tamaño inferior a los 30 centímetros.

En una campaña de marketing enfocada en anunciar las bondades de Surf Lakes sobre sus competidores Wavegarden Cove y KS Wave, se anunciaba que Surf Lakes era capaz de generar 2.400 olas a la hora, frente a las 1.000 olas de Wavegarden Cove y las 15 de KS Wave. Se dice que la "Occy's Peak" tendrá un recorrido de 60 metros.

A diferencia de Wave Garden y KS Wave, la tecnología de Surf Lakes se basa en una bomba situada en el centro de la piscina, que genera una onda en forma de anillo que da lugar a múltiples olas en el borde la piscina (lo que parece una solución que se basa en los mismos principios que la Murphy's Wave, aunque con una geometría y disposición distintas).

Al parecer ya ha comenzado la construcción de un "Occy's Peak", a escala real, en algún lugar secreto en Australia.



WAVE GARDEN

En 2012 Wavegarden utilizó la técnica del “wavefoil” para crear una ola de casi 20 segundos de recorrido y con buena forma, que permitía la realización de todo tipo de maniobras durante su recorrido, en una instalación construida en el País Vasco. El modelo ha evolucionado hasta olas de 35 segundos de duración y de mayor altura y fuerza. La solución de Wavegarden ya se ha comercializado en el parque Snowdonia, en el norte de Gales, y en el NLand Surf Park de Texas.

En 2016 Wavegarden hizo público su prototipo The Cove, que según la información que acompañó al anuncio, mejora la versión anterior no solo en cuento a la forma y fuerza de la ola, sino también en cuanto a su frecuencia, ya que es capaz de generar cerca de 1000 olas a la hora (sin conocer los detalles de The Cove, parece una ola que se crea siguiendo los principios de generación neumática, y no la técnica del "wavefoil")





KS WAVE

A finales de 2015, la compañía Kelly Slater Wave Company, lanzó un corto vídeo de su propia piscina, que creaba una ola más grande, más larga, más hueca y más potente que la producida por Wavegarden. Aquel vídeo, que no era más que el primer capítulo de una estudiada campaña de marketing, ha llevado a un debate intenso en el mundo del surf, no en cuanto a qué ola es la mejor, sino a qué ola es viable. "El objetivo de nuestra compañía es construir la mejor ola posible. Todo esto comenzó como una simple idea, y lo que hemos logrado es algo totalmente único. Creo que este es el futuro del surf. Del mismo modo que los skaters crecieron queriendo tener un buen skatepark, los surfistas hemos crecido queriendo tener un surf-park. Es la ola con la que he estado soñando toda mi vida", - decía un entusiasmado Kelly Slater. Pero los rumores sobre una espera de 10 minutos entre olas, que otras versiones reducen a 2 minutos, y el gran coste de energía que parece acompañar a la generación de una ola de estas dimensiones (que KS Wave dice que se genera utilizando solo energías limpias), ha hecho que se discuta mucho sobre la viabilidad de comercializar la KS Wave. El ruido ensordecedor de lo que parece un tren de mercancías moviendo la masa de agua, parece otro punto en contra.

Una de las noticias del año pasado fue sin duda la celebración en el Surf Ranch, es así como se ha llamado a la instalación construida en Lemoore (California), del Future Classic, algo así como un ensayo real de lo que podría ser una competición de surf en esta ola, que se materializará en el circuito de 2018 con un campeonato de la WSL. Queda la duda de cómo se desarrollará la competición, y de si se perderá la emoción de lo imprevisible y lo aleatorio que solo el mar puede ofrecer. En unos meses lo sabremos.



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LA FOTO



"Cuando la majestuosa onda oceánica se topa con el arrecife, toda la fuerza y energía del millar de millas recorridas se detienen en su curso. Enfurecida contra su enemigo desconocido, lanza rauda su hinchada forma sobre el arrecife; avanza hirviendo y agitándose, disipando su fuerza en las pequeñas charcas hasta que, finalmente, muere en un mero murmullo en la playa".

-Leído en algún lugar que no recuerdo
Fotografía de m_g_v

1 comentario:

  1. Buenísimo artículo! Mi más sincera enhorabuena, por el cuidado trabajo.

    Soy muy friki de estas cosas, y me ha sorprendido mucho lo de los proyectos de Baviera ya que desconocía proyectos previos al de Wembley.

    La semana pasada justamente me estuve leyendo un montón de artículos, del World Inland Surfing Championship, ya que las olas artificiales me apasionan y pocos de esos artículos estaban tan bien documentados gráficamente, enhorabuena!

    Recibe un cordial saludo.

    Diego Santos

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