10.2.19

Terras de salitre.


Las tierras de salitre son esa franja del territorio en la que se junta el mar y la tierra. Un lugar mágico para la fotógrafa mexicana Cristina Mittermeier, que le gusta observar desde el agua, mirando hacia su interior.

Mittermeier, nacida en el interior de México, nunca imaginó que su vida y su trabajo se desarrollarían en la costa. Pero tras una charla en la universidad sobre profesiones del mar, dice que sintió de inmediato la llamada del océano. Se graduó en Ingeniería Bioquímica, en la especialidad de pesca, pero enseguida quedó desencantada por los principios y prácticas que se seguían en la industria pesquera. Decidió entonces dar un giro a su carrera profesional y apoyarse en la fotografía como herramienta para lograr cambios y defender la naturaleza. Desde entonces, trabaja con el objetivo de fotografiar todas las zonas costeras del mundo recopilando técnicas de pesca que son respetuosas con el mar, para así difundirlas y se puedan implantar en otros países.

En 2017 viajó hasta Galicia para documentar el arte de la pesca de nuestra costa. Las fotos de aquel viaje acompañan a otras tomadas por la autora en el Ártico, Groenlandia, Hawaii, Brasil, la Columbia Británica y Madagascar, en la exposición "Terras de salitre", que permanecerá abierta hasta el próximo 5 de mayo en la sede de la Fundación Abanca de Ferrol.

"El océano es el medio de regulación del clima y producción de oxígeno más potente del planeta. Una de cada dos inhalaciones de aire que tomamos los seres humanos es cortesía del mar. Sin un océano saludable, simplemente no puede haber vida en el planeta".

-Cristina Mittermeier

Os invitamos a que visitéis su interesante web.

2.2.19

A vueltas con el Iruz.


En el resumen que hace unas semanas publicaba sobre el año 2018, alzaba una reflexión sobre los contenidos del blog y la tendencia actual que se ha implantado en internet en la que la inmediatez ha ganado la partida a los contenidos elaborados. 

"Tras casi 10 años de trayectoria, muchas cosas han cambiado en internet, entre ellas la práctica desaparición de los blogs. Cada vez prima más la inmediatez de redes como Facebook o Instagram que permiten a los usuarios consumir contenidos sin pararse a la lectura o el análisis. (...). Lo que escribo y publico tiene otros objetivos: básicamente compartir aquellas cosas con las que disfruto y me aportan, dándolas a conocer para que otros también las disfruten. Pero he de reconocer que el que esas cosas tengan una cierta difusión, (...) anima a buscar nuevos contenidos y a seguir escribiendo. (....) Lo que no haremos será cambiar nuestro "estilo", y aunque no sea lo mejor en cuanto a estadísticas, continuaremos con nuestras largas entradas".

La publicación tuvo su repercusión en varias personas que corregían mi opinión, diciéndome que el blog era un lugar al que gustaba volver y repasar antiguas publicaciones e historias. Qué sabían que estaban ahí, y que esos contenidos no se viesen sepultados por una avalancha de entradas continua, tenía su valor.

Pero una cosa son las palabras y otras los hechos. Esta semana recibía un mail que me confirmaba como historias antiguas, casi olvidadas del blog, de pronto volvían a tomar vida, incorporándose a lo publicado nuevas fotografías, detalles... Ese mail me lo enviaba el escritor  Rafael Saura, autor, de entro otros, del libro "Vientos de Naufragio". Junto con dos fotos tomadas en noviembre de 1986, traía a mi memoria la historia del Iruz. 


El Iruz había sido construido para la Naviera Álvarez en 1975 en los Astilleros del Atlántico, situados en la playa de San Martín, Santander. Tenía 84 metros de eslora y 14,64 metros de manga. En su última travesía viajaba desde el puerto de Newhaven, en Inglaterra, con rumbo a Ferrol, donde le esperaba un cargamento de piedra.

A las diez y media del día 21 de noviembre de 1986, y en un fuerte temporal, el barco embarrancó en los bajos de las Islas Gabeiras, al pie de la punta y el castro de Lobadiz. Rápidamente la tripulación, formada por 13 hombres, abandonó el barco en dos balsas. Una de ellas, en la que se refugiaban 11 de los tripulantes, fue enseguida arrastrada hacia las rocas. Antes de que impactase contra los acantilados, los marineros lograron abandonar la balsa y subirse a la otra embarcación en la que estaban sus otros 2 compañeros.

Con todos a bordo en la pequeña balsa, consiguieron alejarse de los acantilados. Tras una hora en el mar, la tarrafa "La Madre" vio las bengalas que los náufragos habían lanzado indicando su posición. Debido a las malas condiciones de la mar, y a la escasa visibilidad, los marineros tardarían aún una hora más en subir a la embarcación que los venía a rescatar, y que los condujo hasta el puerto de Sada, de donde era originario el capitán del barco.

Tal y como me contó un seguidor del blog en su día, el Iruz permaneció embarrancado en Lobadiz durante varias semanas. Durante este tiempo, fueron varias las personas que subieron a bordo para hacerse con cualquier objeto que tuviese algo de valor: "Subimos a bordo al cabo de unas semanas, cuando una mitad del barco estaba encima de las rocas. Tengo sus libros de faros y partes del libro de bitácora. Estar dentro del puente, salpicado por las olas, todo patas arriba y con una escora de muerte...; salir de allí cargado de libros...; de lo más emocionante".

Rafael Saura observó alguna de estas escenas desde los acantilados: "el barco fue asaltado por "piratas", gente que había subido a bordo el día que yo saqué las primeras fotos, y que, jugándose el pellejo, porque lo que quedaba del barco podía irse al fondo en cualquier momento, se dedicaba a desmantelarlo, llevándose toda clase de cosas. Cuando me pasé por allí días después le faltaban incluso las antenas -radar incluido-; el bote salvavidas y las ventanas del puente estaban destrozadas".

Aquellas escenas le impresionaron tanto, que lo visto inspiró una escena del libro "Vientos de Naufragio", que tiene como protagonistas a los "piratas" del Iruz.

A los pocos días lo poco que quedaba del Iruz embarrancado quedó esparcido por los acantilados y la playa de Lobadiz.

19.1.19

Corentine.



Corentine Clech llegó en el mes de Octubre a Coruña para pasar un año de Erasmus como estudiante de Filología. Lo conocimos a través de Remi, y desde el primer día nos sorprendió no sólo por su nivel en el agua, sino también por su exquisita educación e interés por nuestra cultura y tradiciones.

"Empecé a surfear a los 8 años cuando me fui a vivir La Torche. Probé pronto con el longboard, después de ver en vídeo a Joel Tudor y CJ Nelson. Creo que el longboard me permite expresarme como a mí me gusta: adaptándome a la ola, puedo sentir el placer de estar en la punta de la tabla en una ola perfecta".

Surfea más rápido, con más estilo y más en el límite que cualquiera de nosotros. Lo que a nosotros nos parece imposible o difícil de hacer, a él le sale. Es todo un placer surfear con gente con más nivel del que tú tienes, no sólo por verlo, sino también porque es la mejor manera de mejorar uno mismo. 

Estará hasta por aquí hasta Junio, y espero que en estos meses que le quedan por aquí, por fin lleguen los días realmente buenos en algunas de las olas que le hemos enseñado. 

13.1.19

En Libros del Océano ya tenemos web.


Aunque de momento todavía seamos una pequeña criatura en desarrollo, en Libros del Océano seguimos dando pasos para algún día llegar a ser una editorial, pequeña, pero una editorial de verdad. 

Tomada la decisión de llevar el proyecto adelante, después de crear un pequeño equipo que haga que todo sea posible, y de dar forma a nuestro primer libro (aunque todavía Libres en el mar no ha salido de la imprenta; no pensé que fuese a ser tan difícil), ha llegado el momento de crear nuestra "casa" virtual (www.librosdeloceano.com). Y aunque de momento sólo diga "Próximamente", en la trastienda Carlos Lorenzo está dándole forma y contenido, para que además de conocer nuestros libros, podáis también comprarlos. Podéis visitarnos pulsando AQUÍ, y aprovechar para suscribiros a nuestro boletín de noticias, a través del cual os informaremos de las últimas novedades de la editorial, pero también de otras muchas cosas que nos inspiran y que nos han llevado a crear Libros del Océano.

4.1.19

18 de 2018 (imágenes).

2018 ha sido escaso en contenidos y en imágenes. Otros años, con menos fotos para este resumen (17 para 2017, 16 en 2016...), la muestra creo que había resultado más variada. Pero estas 18 imágenes recogen algunos de los mejores momentos: están algunos baños que recordaremos durante un tiempo, proyectos que tomarán forma en el futuro, nuestros lugares preferidos, temporales, visitas inesperadas, y algunos de los mejores surfistas con los que me he cruzado hasta ahora.