13.12.17

Biarritz. La Grande Plague (parte 20)


He de reconocer que llevo varios días atascado con el texto que acompaña a las fotos sobre La Grande Plage. Quería evitar hablar de lo obvio: de su arquitectura, con el Hôtel du Palais al norte, el Casino, y el centro de congresos Bellevue al sur; o sobre su pasado asociado a los baños terapéuticos que le llevaron a ser conocida como la “Côte des Fous” (costa de los locos), por el gran número de gente “enferma” que encontraba "calma" en sus frías aguas. Se cree sin embargo que el nombre de “Côte des Fous” realmente se debe a la presencia de alcatraces (fous de Bassan) en las rocas).

Pero la verdad es que nada me motivaba lo suficiente para buscar y documentarme, hasta que me acordé de uno de los primeros artículos escritos sobre surf en la prensa española, en concreto en el diario Mundo Deportivo del 17 de agosto de 1964, en el que el periodista Carlos Pardo describe su encuentro con el surf en La Grande Plage. 

"Cuando en la última vuelta a Francia hicimos noche en Biarritz, (...) nos sorprendió, en nuestro paseo nocturno (...), la llegada de un grupo de muchachas y muchachos de neta procedencia norteamericana que, en la entrada del Hotel, desembarcaban su equipaje y unas tablas de madera.

-¡¡Es el equipo norteamericano!! - me dijo amablemente el portero del hotel, que por cierto era español.

¿"Surfing"? ¿Qué es el "surfing"? La pregunta que me hice en aquel momento quedó contestada cuando en un bar próximo estuve hablando con el joven capitán del "team", que tras ocupar sus habitaciones había salido a tomarse una "coca-cola".

(...) El "surfing" consiste en deslizarse sobre una tabla de madera encima de una gran ola. Es en realidad un deporte milenario, nacido en las fabulosas islas Hawaii. Se necesita, claro está, un mar en el que la ola rompa lejos, a 200 o 300 metros de la playa. Y desde luego es un deporte duro, porque lo primero que exige es ir nadando empujando la tabla hasta la rompiente. Para ésto hay que ser un excelente nadador y no tener miedo al mar. Como es sabido las grandes olas tienen gran fuerza. Para llegar al punto de partida hay que saber "pasar" 10 o 12 grandes olas. El mejor procedimiento es el de hundirse un poco en el momento en el que la ola pasa. Y aprovechar nadando, y empujando la tabla, la relativa calma que hay hasta la próxima ola.

Una vez que se llega a la rompiente hay que estar atento. Las olas van viniendo desde el horizonte, pero hay que escoger una buena. A veces una ola tiene mucha espuma, y no es la mejor. La "buena" es la que por debajo tiene más fuerza, lo que le hará llegar cerca de la playa con potencia. Saber "escoger" la ola parece ser un sexto sentido que tienen los buenos "surfriders" de Hawaii. En el momento en el que la ola rompe hay que subirse sobre la liviana tabla. Esto requiere desde luego más habilidad que fuerza, y mucho sentido del equilibrio. Aprender cuesta sin duda no pocos chapuzones.

Bien: el "surfrider" ya está de pie encima de la tabla. Ésta, arrastrada en la superficie de la ola, se desliza a gran velocidad. El problema es de colocación y equilibrio. Hay que ser casi un artista del alambre. La posición de las piernas, un poco adelantada, debe quedare compensada con los brazos extendidos hacia delante. El "surfrider", con los brazos, hace un gran trabajo para ir compensando el equilibrio. El espectáculo, y el deporte, son entonces maravillosos. Un atleta, un hombre, sin ayuda de nadie, y con una sola tabla, domina el mar enfurecido. Los buenos "surfriders" hacen maravillas. Los hay que son capaces de deslizarse con un solo pie en la tabla. Otros, los menos, se colocan incluso cabeza para abajo ejecutando una vertical en la deslizante y breve superficie. Los maestros de este deporte oceánico consiguen, con su habilidad, llegar con su tabla hasta la misma arena, a la que descienden de un gracioso salto ....

No es un deporte desde luego muy propicio a la competición, pero en las islas Hawaii, u otras playas americanas con olas que lo han adoptado, hacen campeonatos de habilidad, de estilo, y hasta carreras partiendo de una misma ola. Hay "surfriders" tan fabulosos que incluso se permiten el lujo de llevar hasta la rompiente a una pareja, y allí cargan a una gentil bañista sobre los hombros hasta el chapuzón ... , o hasta la playa.

Reconozco que este joven y desconocido universitario americano, que me habló del "surfing" en un bar de Biarritz, casi me contagió su entusiasmo, porque soy de los que creo que los mejores deportes son los más naturales. Y éste lo es en grado sumo, en contraposición al sofisticado ski-acuático. El "surfing" es otra cosa. No hace falta (...) mucho dinero. Una simple tabla, que en Estados Unidos, la mejor, vale cincuenta duros. Una playa de olas grandes y largas. Y desde luego serenidad y valor para enfrentarse con el mar. Es un deporte que los pescaderos hawaianos lo practicaban con toda sencillez antes de que los jóvenes deportistas americanos, en turismo por las islas, lo descubrieran o lo adoptaran.

(...)

El hecho que desde hace 2 temporadas Biarritz, que está tan cerca de España, lo haya adoptado (el equipo americano del que hablamos estaba invitado por el Sindicato de Turismo, y hay varios clubes de "surfing" en la Costa Vasca), nos hizo pensar que este magnífico deporte de mar puede tomar carta de naturaleza y ser un poderoso atractivo de nuestras playas cantábricas.

Las grandes olas de Zarautz, de Santander, de Gijón, de La Coruña, Vigo y playas adyacentes, pueden ser un palenque ideal para los "surfriders". Y en todo el litoral hay chicos valientes, y buenos nadadores, que conocen su mar, y con las debidas precauciones, no hay que ser nunca imprudentes, pueden convertirse en magníficos "surfriders". Como este deporte tiene su técnica y sus previsiones (requiere un determinado estado del mar), no estaría de más pedir, como en Biarritz, un poco de consejo a quienes lo han practico. Conectarse con los clubs que hacen "surf" en Francia, pidiendo estos consejos, y quien sabe si algún monitor, es lo que yo aconsejaría.

El "surf", desde luego, difícilmente puede practicarse en el Mediterráneo. Nuestras playas son por lo general demasiado tranquilas. Se necesitan, como hemos dicho, grandes olas que rompan a 200, 300 o hasta más metros con fuerza, y que lleguen briosas, aunque ya más mansas, hasta la misma playa.

Y de "eso", por este litoral, no tenemos ... Brindemos pues por este artículo y las sugerencias que el mismo encierra a nuestro bello Cantábrico, que puede ser el estadio español del "surfing"".

9.12.17

El caso Brevoort.



28 de octubre de 1937. Artículo publicado en el New York Daily de ese día. 

"PREOCUPACIÓN POR LA SEGURIDAD DE UN NAVEGANTE DESAPARECIDO". La desaparición de Víctor Brevoort, de 59 años, perteneciente a una afamada familia antigua propietaria de una gran parte de Manhattan, fue anunciada hoy por su hermana la Sra. Rudolf Eickemeyer.

La Sra. Eickemeyer informó que no tiene noticias de su hermano desde el pasado 7 de agosto, fecha en la que el Sr. Brevoort partió del puerto de Boston a bordo de un velero de 36 pies, el Cygnet,  con destino a Azores. En el barco llevaba provisiones para 60 días. 

"Su viaje comenzó unos días antes que el del velero Endeavour", dijo la señora Eickemeyer, "y debe haberse topado con la misma tormenta que con la que se enfrentó el Endeavour a principios de septiembre. Me temo que esté perdido".

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.

"Las últimas voluntades del difunto James R. Brevoort declaraban como heredero de la mitad de su patrimonio, mediante ingresos pagaderos de por vida, a su hijo Víctor Brevoort. En su defecto la herencia corresponde a la hija del difunto, Florence E. Brevoort (Eickemeyer), si vive a la muerte de Víctor, y a su hijo político Anson Baldwin, si Florence B. Eickemeyer fallece antes que Víctor. El valor del inventario es de 93.000 dólares. 

Anson Baldwin murió en mayo de 1920. Florence B. Eickemeyer murió el 20 de diciembre de 1940, dejando un testamento admitido a sucesión en este tribunal. Se busca determinar si Víctor Brevoort está muerto y, de ser así, cuál fue el momento de su muerte. La adjudicación de la herencia de James R. Brevoort depende no solo de si Víctor Brevoort está muerto, sino de si murió antes que su hermana el 20 de diciembre de 1940".

15 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Eran las ocho de la tarde cuando Manuel Bellón Sedes, un vecino de Pantín, caminaba de vuelta a casa, y casi a oscuras, por un sendero próximo al borde de los acantilados que cierran la playa de O Baleo. De pronto observó en el mar luces rojas como las de una bengala. No se veía nada, pero supuso que se trataba de una embarcación que se encontraba en apuros a menos de media milla de la zona de rompiente de la playa. Corriendo se dirigió al puesto del jefe de las milicias de Pantín. Cuando se disponían a salir en dirección a la playa, llegó al puesto un coche de la Policía Marítima de Cedeira, con el sargento de los carabineros y el Cabo de la Guardia Civil, que habían sido avisados por otro vecino de Pantín, César Delgado, que confirmada también la presencia en la playa de O Baleo, y en medio de la rompiente, de un barco de pequeño porte. 

Cuando llegaron a la playa, había varios vecinos en el arenal: sin nada que pudiesen hacer, observaron como el barco fue llevado por las olas y la corriente hacia las rocas, en donde acabó totalmente destrozado por el mar. No se escuchaban gritos de auxilio. 

Entre las piedras aparecieron varios trozos de madera y otros objetos que no se pudieron identificar debido a la oscuridad de la noche. Los vecinos recorrieron varias veces la costa en busca de algún náufrago, sin encontrar a nadie ni escuchar gritos de socorro.

Invierno de 1936. Miami.

Con 58 años, Víctor Brevoort llevaba una cómoda vida de soltero en Miami. Hacía varios años que había dejado la fría New York por la cálida Florida. Se había comprado una casa, y había contratado a una eficiente ama de llaves, la Sra. Wilson, con la que se llevaba muy bien. La herencia familiar le permitía vivir desahogadamente, y los ingresos anuales, de entre 5.000 y 6.000 dólares, que recibía como fiduciario de la herencia de su padre, le permitían no tener mayores responsabilidades que disfrutar de la vida.


Pero tenía un sueño que cumplir: cruzar el Atlántico a bordo de un velero. Por eso, y en el invierno de 1936, encargó un barco a los astilleros Morse Boatbuilding, de Boston. Su velero sería diseñado por el prestigioso ingeniero naval John G. Alden, y pensado para largas travesías, con depósitos para almacenar agua y llevar víveres suficientes para seis meses. Todo se ingenió para que el buque pudiese ser pilotado por un solo hombre. El timón fue fabricado por la Columbia Bronze Corporation de Freeport, Long Island. La cubierta era de caoba filipina, una variedad de cedro, y el mástil de  robusto pino de tea. 

En julio de 1936 el barco ya estaba terminado. Se le puso el nombre de "Cygnet", se pintó totalmente de blanco, y en su popa se escribió en letras negras el nombre del barco junto con el puerto de origen, Miami. El casco se adornó también con dos placas de metal, una con la inscripción "Diseñado por John G. Alden, Boston, Mass. No. 616-G", y la otra haciendo referencia al astillero que lo había construido: "Morse Boatbuilding Corp. Builders, Thomaston - Me".

7 de agosto de 1937. Boston.

A principios del verano de 1937 casi todo estaba preparado para poder comenzar el viaje. El 13 de junio de 1937, Víctor Brevoort, mediante carta, notificó a la Guaranty Trust Company que no estaría en condiciones de recibir y depositar cheques durante varios meses, por lo que les solicitaba que retuviesen los ingresos que recibía de su herencia por un período de seis meses a partir del mes de julio. 

Antes de salir, y con su barco ya en los amarres del Boston Yacht Club, Brevoort encargó un chequeo final del buque. El informe recogió que los tanques de gasolina estaban llenos, al igual que los tanques de agua. Brevoort contó a los inspectores que esperaba partir en unos días, sin especificar destino, aunque mencionó las Azores y también España, la costa de Portugal, las Islas Baleares y otros destinos en el Mediterráneo. 

El 2 de agosto de 1937 Brevoort recibió un pasaporte visado por el cónsul portugués en Boston, que le autorizaba para desembarcar en las Azores y Madeira. Tres días más tarde, el 5 de agosto, escribía a su hermana y a su ama de llaves, la Sra. Wilson, anunciándoles su intención de partir rumbo a Azores el 7 de agosto. A ambas les indicaba que escribiría a la Sra. Wilson a su llegada a las Islas.

El 7 de agosto, y a bordo del Cygnet, Brevoort soltaba amarras rumbo al Este y a la aventura.

23 de agosto de 1937. En algún lugar del Atlántico.

El 23 de agosto de 1937, el buque británico "Athelfoam" avistó a un velero, que pudo identificar como el Cygnet, a unas 1.000 millas al este de Boston. Los oficiales del Athelfoam saludaron a un hombre que permanecía sentado en la popa del Cygnet. Estuvieron a tan solo quince metros del velero. Pudieron ver a un único ocupante, que por su descripción se ajustaba a la fisonomía de Víctor Brevoort. Como respuesta a los intentos de comunicación de los oficiales del Athelfoam, aquel hombre simplemente agitó su mano.

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.


"Desde el momento en que Víctor Brevoort fue visto por última vez en Boston, o, posiblemente, en el mar, no se ha puesto en contacto con su administrador, con su hermana, con su ama de llaves, o con cualquier otra persona. 

Las investigaciones hechas por su hermana la Sra. Eickemeyer, las efectuadas por varias agencias gubernamentales y departamentos de policía, y los anuncios publicados en diferentes periódicos, no han obtenido información acerca del paradero del Sr. Brevoort. Las cartas a los cónsules estadounidenses en las Azores, Bermudas, Gibraltar, Lisboa, etc., no han tenido respuesta en lo relativo al paradero de Víctor Brevoort. La investigaciones realizadas en los principales puertos de entrada de las Azores no revelaron ninguna evidencia de la llegada a dichos puertos de Víctor Brevoort.

De acuerdo con los hechos expuestos, el tribunal debe determinar si, a partir de las pruebas, Víctor Brevoort debe ser considerado como presumiblemente muerto, y si es así, determinar lo más cerca posible de la fecha de su muerte.

Ante las evidencias, esta corte no tiene dudas de que Víctor Brevoort partió del puerto de Boston en su yate, el "Cygnet", a principios de agosto de 1937, y que fue visto en este mismo barco el 23 de agosto de 1937, aproximadamente a 1.000 millas al este de Boston, a 1.000 millas al oeste de las Azores, y a 2.100 millas de la costa españolaSi llegó a las Azores, u otro puerto intermedio, no ha podido ser demostrado por las investigaciones efectuadas en los lugares de llegada probables. Además, no notificó a su ama de llaves su llegada, tal y como había dicho que haría, ni se comunicó con la compañía fiduciaria de la que había estado recibiendo su única fuente de ingresos. La velocidad con la que realizó la primera parte del viaje no es necesariamente una referencia para establecer suposiciones sobre el transcurrir posterior del viaje. Los vientos desfavorables, o el clima, problemas en el barco, o su propia condición física, pudieron haber retrasado su llegada. Él había declarado que esperaba tardar dos meses en llegar a las Azores. La costa española está mucho más lejos. Había mencionado las costas de España y Portugal, así como las Azores y las Islas Baleares, como posibles puertos de destino, y había indicado que había aprovisionado su barco para un largo viaje".

16 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Al día siguiente del naufragio, apareció varado en la playa un mástil de pino tea con varios obenques, una parte de la popa del barco, y restos de madera de cedro. Entre los restos recogidos se encontró una chapa que por su inscripción llevó a determinar que se trataba de un barco norteamericano: "Worm - steer -Columbia Bronze Corporation - Freeport - L.I. - N.Y. Designed by John G. Alden. Boston. Mass N0616G. Morse Boatbuilding Corp. Builders Thomaston - Me".

9 de septiembre de 1947. Tribunal del Condado de Westchester. Dictamen del Juez S. Griffiths sobre el caso Brevoort.

"En la noche del 15 de diciembre de 1937, un juez de instrucción español, después de recibir un informe acerca de la identificación de una señal de ayuda durante una tormenta, determinó que un buque había sido destruido contra las rocas por la acción del mar; también que se trataba de un barco que tenía un mástil y una sola vela; que en la playa se encontraron partes de un barco. Los elementos que se encontraron eran claramente restos del yate construido, como se describe arriba, por orden de Víctor Brevoort. 

La Sección 341 de la Ley de Procedimiento Civil establece lo siguiente: "Presunción de fallecimiento en ciertos casos. Una persona que posee bienes personales, y de cuya vida depende un patrimonio de bienes inmuebles, se presume que está muerta cuando se ausenta por un periodo continuado de siete años".

Las evidencias presentadas ante el tribunal son suficientes para establecer, y determinar, que Víctor Brevoort está muerto. La única cuestión pendiente por aclarar es el momento de su muerte. La regla, en ausencia de pruebas suficientes que permitan establecer su ocurrencia, es que la ausencia durante siete años continuados crea la presunción de que la muerte ocurrió al final de ese período, salvo cuando los hechos claramente establezcan su ocurrencia en algún desastre identificado, lo que requiere que la regla se modifique, de modo que si una ausencia es debida a una catástrofe o peligro al cual el ausente estuvo expuesto, y que dicho peligro o catástrofe puede dar lugar a la muerte misma, como por ejemplo la muerte en una conflagración, o ahogamiento, se puede deducir entonces que la muerte ocurrió en el momento de tal peligro. Cuando existe tal evidencia, la necesidad de presumir que la muerte ocurrió al final del período de siete años ya no existe.

Sobre todas las pruebas, el tribunal es de la opinión, y encuentra, que Víctor Brevoort se encontró con su muerte el 15 de diciembre de 1937, o en una fecha próxima a ésta, en el momento en que su yate fue destruido en las costas de España".

16 de diciembre de 1937. Playa de O Baleo, Pantín.

Entre las rocas se encontró también una tabla con la siguiente inscripción hecha a lápiz: "BREVOORT. CYGNET"

Habían pasado 129 días desde su salida desde Boston.

6.12.17

Ferrol 97A.


Pablo López es una de esas personas que no se da demasiada importancia a sí mismo. Si no fuese porque lo conozco, nada diría que detrás de él hay un gran fotógrafo y artista. Sus imágenes, sencillas, claras, pero con la ambición justa, tienen la cualidad de calar en quién las ve. A ellas se añade otra facultad personal: su capacidad de unirlas para crear proyectos interesantes, que buscan, muchos de ellos, acercar la fotografía a las personas, en una "misión" que tiene como meta el que el arte sea accesible a todos. 

He tenido la suerte de colaborar en alguno de sus proyectos. Otros los sigo por la red, en donde su trabajo poco a poco está teniendo el reconocimiento que merece. De entre sus últimos logros, aunque él no los considere como tales, se encuentra el haber publicado, en varias ocasiones, en una de las revistas más interesantes que se puede encontrar en la red: la australiana Paper Sea. Seguro que su currículum esconde otros méritos que Pablo no se molesta en contar.

Hoy hablamos de él por un proyecto en el que lleva trabajando desde hace unos meses, Ferrol 97A, y que describe así en su web: "Ferrol 97A se crea casualmente por los ferrolanos Pablo López Hernández (fotografía) y Nacho Santalla Plaza (skater). Casual porque, al principio, el objetivo de las imágenes no era concentrarlas en un único trabajo. Pero las cosas, a veces, evolucionan.

Durante las primeras tomas surge la idea de utilizarlas para mostrar y poner en valor Ferrol. Una ciudad en claro proceso de desindustrialización y retroceso demográfico, pero que esconde, en sus calles y alrededores, inmensos atractivos. Muchos de ellos calados de historia.

A los que queremos a esta ciudad, nos cuesta dejarla abandonada a su suerte. Armonizar el sonido de las ruedas del skate de Nacho, con los lugares más encantadores de esta villa volcada al mar…, es nuestra humilde aportación".

Su idea original, antes de hacerse pública, tuvo un giro afortunado que sin duda la ha enriquecido y convertido en un proyecto de alcance comunitario. A las fotos de Pablo, y a los trucos de Nacho, se suman las palabras de diferentes personas que interpretan las fotografías. No existe una línea a seguir. Cada uno, y en su estilo, escribe lo que la imagen, o el lugar, le sugiere, en un ejercicio que a mí me recuerda al de Juan José Millás en la sección "La Imagen" de El País Semanal. Como resultado, las excelentes imágenes de Pablo se transforman en palabras que nos descubren detalles e historias de nuestra ciudad. 

Como fui uno de los primeros a los que le contó la idea, tuve la suerte de elegir las fotografías sobre las que escribir. Hace una semana, después de 8 publicaciones, salió "la mía". Habrá más. 


De momento Nacho se desliza con su skate al borde de la muralla del Arsenal y en dirección al Puerto. ¿Cuál será su próxima parada?


Nota sobre "Murallas al mar": El deseo que se expresa en el texto no es que algún día se tire la muralla (aunque no me importaría que ocurriese, a veces dudo de la conveniencia de la demolición, dado el significado y valor histórico que la construcción tiene, y que de desaparecer, se perdería). Lo que me gustaría es que el espacio que existe tras ella, o al menos parte de él, sea algún día una extensión real de la ciudad, abierta a todos los ciudadanos, de modo que se pueda recorrer y disfrutar cada día, y a todas horas, por todos. El valor monumental e histórico de este espacio, y su situación, pegado al mar, no sólo harían de nuestra ciudad un lugar más abierto, sino también más cercano a su pasado y relevante historia.


3.12.17

El Domingo. # 11.

Existen personas que dedican toda una vida a desarrollar una idea o a transmitir un mensaje, precisamente porque creen en él y desean compartirlo. Malcolm y Duncan Campbell son de ese tipo de personas. Juntos crearon, en 1970, la primera tabla de surf de tres quillas, 10 años antes del Thruster de Simon Anderson. A su diseño futurista e hidrodinámico lo acuñaron con el nombre de "Bonzer", y desde entonces han trabajado no sólo en mejorarlo y difundirlo, sino también en que sea el medio a través del cual transmitir su mensaje.

"El Domingo" de esta quincena se lo dedicamos por tanto a los hermanos Campbell y al Bonzer. Para ello hemos tomado información de su extensa web, y de diversas entrevistas encontradas en la red, además de la realizada por Coque Araujo, para la revista Glide, en 2005. Entramos con ellos en el mundo de la velocidad, la fluidez y la versatilidad.


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LA FOTO


"Cuando comenzamos con el surf algunos de los grandes temas de los que se hablaba en aquellos años encajaban muy bien con ese "estilo de vida". Fueron los años de la aparición de la conciencia ambientalista, del movimiento de los derechos civiles, de los derechos de las mujeres y el movimiento contra la guerra; también de los derechos de los pueblos indígenas; y por supuesto estaba la música. El surf encajaba perfectamente con todo ello, y nos proporcionó el enfoque y equilibrio que necesitábamos.

El Bonzer representa el trabajo de toda nuestra vida. Nuestras tablas son nuestra principal vía de creatividad y comunicación con el mundo. Desde la búsqueda de un diseño eficaz, a la firma con la palabra "Paz" en cada tabla, el Bonzer representa nuestro cariño y preocupación por el surf.

Hemos firmado con la palabra "Paz" en casi todas las tablas de Campbell Brothers desde 1973. Nuestro objetivo es que el Bonzer sea un medio para lograr un efecto positivo en las personas, no sólo en su vida cotidiana, sino en un espectro más amplio. La paz es un estado de conciencia fundamental y necesario para un mundo más humano y civilizado, y creemos que un pequeño recordatorio no puede hacer daño.

El escudo heráldico de la familia Campbell, que procede de Escocia, incluye el lema "Be Mindful", "sé consciente". En 1975, cuando hicimos nuestro primer logo "oficial", decidimos incorporar en él ese texto. En aquellos años estábamos muy interesados por la filosofía budista, en la cual el concepto de la "conciencia plena" es una de sus bases, así que todo encajaba perfectamente. 

Continuaremos con el proyecto Bonzer mientras nuestras tablas hagan disfrutar a los muchos o pocos que las surfeen. Nuestro proyecto no busca hacer un número interminable de tablas, sino disfrutar del proceso creativo de la evolución".


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OXNARD SHORES

"Nuestra familia vivía en Pacific Palisades y nos mudamos a Oxnard en 1966. Yo tenía 14 años, Duncan 11 y mi hermana Ann 9. Nuestra madre era artista. Nuestro padre, escritor y fotógrafo profesional. También practicaba bodysurf, por lo que de niños pasamos mucho tiempo en la playa. A medida que fuimos creciendo comenzamos a practicar skimboard, bodysurf y bellyboard en Will Rogers State Beach. No empezamos a surfear hasta que nos mudamos a Oxnard.

Mi hermano y yo shapeamos nuestra primera tabla en 1968, a partir del foam de un longboard. Realmente no sabíamos lo que estábamos haciendo, y no hace falta decir que aquello fue un completo desastre. No había muchos shapers a nuestro alrededor. John Sholmer, de Silverstrand Surfboards, era la referencia en Oxnard. Antes de esa primera tabla nunca habíamos visto cómo se daba forma a un foam, así que lo shapeamos con las herramientas que teníamos a mano en nuestro garaje: sierras, cuchillas y bloques de lija. Nuestro método se acercaba más al trabajo de un escultor con la madera.

En 1970 la vanguardia de surf estaba en tablas con diseños cada vez más cortos, de 5'4'' a 5'8''. También en el surf que practicaban Wayne Lynch, Nat Young, Ted Spencer, David Treloar, Midget Farrelly o Terry Fitzgerald, y en las imágenes que se veían en películas como "Evolution", "Morning of the Earth" y "Sea of ​​Joy". 

Pero aquellas tablas tenían muchas limitaciones en términos de velocidad y control, sobre todo en olas con fuerza y tamaño. Nosotros queríamos surfear en olas más grandes, y tras contarle a nuestro padre nuestros problemas, él sugirió que probásemos a colocar 3 quillas. Repasando los apuntes sobre diseño de cascos de buques e hidrodinámica que nuestro padre había recopilado durante años, encontramos un dibujo de un velero de 1876 con 2 largas aletas en sus costados que nos sirvió de inspiración. Teníamos claro que en términos de hidrodinámica existían diferencias importantes entre las tablas de surf y otras embarcaciones "náuticas". Las tablas no disponen de propulsión exterior, sino que se deslizan aprovechando su propia fuerza y utilizando la energía que proporciona la ola. Además una tabla cambia de dirección con frecuencia, del mismo modo que lo hace la forma de la superficie sobre la que se desliza. Incluso la densidad del agua cambia, cuando, por ejemplo, te deslizas en la parte alta de la ola y a continuación atraviesas una zona de agua blanca llena de espuma. Estábamos convencidos que bajo la tabla tenía que haber contornos y configuraciones de quillas que hiciesen que las tablas "se encendiesen", de modo que alcanzasen más potencia, fuese más fácil cambiar su trayectoria, y fuesen también más veloces. Pensábamos en las tablas como objetos capaces de generar energía, y no sólo como objetos que se deslizan. El resto fue cuestión de intuición. 

En aquellos años los materiales eran muy baratos. Comprábamos un foam por 15 dólares y lo glaseábamos por otros 10, así que podíamos dar rienda suelta a nuestra creatividad.

Todavía recuerdo mi primera ola con nuestro primer Bonzer. Las olas me llegaban por el hombro, y la velocidad que alcancé en el primer giro fue simplemente una locura. En ese momento sabíamos que teníamos algo importante en nuestras manos, aunque desconocíamos lo relevante que sería para nosotros en los próximos años."




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STRAND

"En 1971 nuestros tablas se mantenían en medidas pequeñas, entre los 5'4 "y 5'8". Ese año estrechamos la cola hasta un ancho de entre ocho y diez pulgadas. Esto hizo que las tablas fueran mucho más versátiles, especialmente en cambios rápidos de dirección en las partes críticas de la ola. Estos Bonzer de segunda generación todavía tenían el bottom plano con algo de V en la zona de la quilla.

Los bottom planos funcionaban muy bien, pero queríamos más velocidad. Intuimos que con mayor velocidad podríamos aumentar aún más el rendimiento y mejorar el rango de tamaño y tipo de olas en las que serían efectivas nuestras tablas. Una vez más a nuestro padre se le ocurrió la idea: dar forma al bottom con un cóncavo doble. El aumento en la velocidad que proporcionaron los cóncavos era justo lo que necesitábamos. Habíamos logrado un diseño de tabla corta que era rápida y ultra maniobrable. Las tablas funcionaban tan bien que estábamos realmente convencidos de que el diseño de 3 quillas, más un bottom cóncavo simple o doble, era el futuro de las shortboards. El problema estaba en que éramos solo un par de chavales de Oxnard sin ningún tipo de contacto para difundir nuestras ideas.

Para llegar al gran público se nos ocurrió enviar cartas de presentación a los grandes talleres de la época. Bing Copeland fue el único en responder. A los pocos días estábamos en su taller con nuestras rudas tablas caseras y las películas de Super 8 que habíamos grabado. Estábamos realmente nerviosos por conocer a gente de la talla de Bing y Mike Eaton. Tras enseñarles las películas, vieron que las tablas funcionaban, por lo que nos pidieron un par de diseños para que los probasen la gente de su equipo. Entre ellos estaban Tiger Makin, Dru Harrison, Mike Stevenson, Jeff Hakman y Peter Townend.

Nuestro diseño gustó, por lo que Bing decidió respaldar al Bonzer e incluirlo en su catálogo. Fue en un gran año para nosotros, en el que aprendimos muchísimo sobre el negocio de las tablas de surf. En 1974, Bing vendió la empresa a Gordon & Smith. Mike Eaton y el Bonzer fueron parte del paquete. Desafortunadamente la transición a Gordon & Smith no funcionó muy bien, por lo que decidimos regresar a nuestro garaje con nuestras ideas".




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LOS BONZER LIGHT VEHICLE Y RUSS SHORT

"En 1976 comenzamos a fabricar tablas profesionalmente en nuestro propio taller con el logo de "Bonzer Vehicles". En el otoño de ese año el australiano Richard Harvey pasó una temporada en Ventura, que cuadró con varias semanas de olas increíbles. Terminó quedándose durante todo el invierno. Nos hicimos muy buenos amigos, y nos invitó a visitarlo a Australia. Mientras estábamos en Sydney nos pasamos por Shane Factory. En esa época estaban con los Power Fluid Foils de Jim Pollard, que habíamos visto en una película de Cole Smith. Estábamos realmente intrigados sobre cómo trabajarían esos cóncavos en conjunto con el outline de la tabla. Cuando volvimos a casa, integramos el diseño Fluid Foil al Bonzer. Llamamos a nuestra nueva creación Bonzer Light Vehicle, en referencia a la velocidad de la luz. Era un diseño muy bueno pero de elaboración muy compleja y difícil de laminar. Nos abrió sin embargo nuevas áreas de experimentación. Una incursión extremadamente exitosa fue un twin-fin, al estilo de Mark Richards, que shapeamos con un bottom Bonzer Light Vehicle. Lo llamamos Alpha-Omega, y solo hicimos uno. Ahora lo hemos vuelto a comercializar. Pero en aquel momento tuvimos que elegir entre centrarnos en "la causa de las tres quillas", o defender fondos tan complejos.

En esa época desarrollamos también la que fue la forma de Bonzer más popular durante mediados de los 70, y que hoy vendemos bajo el nombre de Russ Short. Russ, Duncan, Cliff Collinge y yo trabajamos con esta plantilla durante un tiempo, llevando su diseño al límite en todo tipo de olas. Demostró ser una tabla muy versátil".





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BONZERS vs THRUSTERS

"Posiblemente el Thruster sea el diseño de tabla que mayor impacto ha tenido en la historia del surf. En cuanto al Bonzer algunos dicen que tuvo alguna relevancia, y otros simplemente que no. Pero a todos los efectos, el Bonzer es la primera tabla de surf de tres quillas verdaderamente funcional que se diseñó. Dick Brewer y Reno Abellira también shapearon tablas de tres quillas en esos años, pero ellos colocaron las aletas laterales detrás de la aleta central, y su diseño no evolucionó.

Cuando Simon Anderson creo el Thruster, pensamos: "bueno, al menos tiene tres quillas y están colocadas en el lugar correcto". Nos alegramos porque ese diseño era mucho mejor que los singles y  twin-fins de la época. También pensamos que su aparición podría ayudar a que la gente entendiera mejor al Bonzer. Simon era un surfista increíble. Probó y dio a conocer su diseño en el circuito mundial. Pronto casi todos le siguieron. 

Lo que nos molestó fue que en aquella "revolución" casi no se mencionó todo lo que había sucedido antes alrededor de las tablas de 3 quillas. A diferencia de Anderson cuando nosotros creamos los primeros trifins no teníamos ninguna referencia en la que apoyarnos. Simon simplemente cogió un twin-fin y le añadió una quilla central. Hay una cita del gran  Peter Crawfor, en un artículo para Surfer's Journal, que cuenta muy bien lo ocurrido:

"Los hermanos Campbell son definitivamente los inventores de las tablas con tri-fins. Vi que ellos utilizaban esas quillas y cogí mi 5'2'' singlefin y le puse dos quillas en forma de media luna, una a cada lado, y con la misma inclinación que la de los Campbell. Cogí de ellos el concepto de las tres quillas, pero no utilicé cóncavos en el fondo de la tabla. Simon Anderson vino a Dee Why cuando Mark Richards había ganado todos los campeonatos con sus twin-fins. Vio mis tablas, esto fue en 1980, y simplemente colocó una tercera quilla a su twin-fin. El primer sitio en donde surfeó con ese Thruster fue en Dee Why. Michael Peterson estaba en el agua, lo vio surfear y dijo: "mi carrera se ha acabado". Los hermanos Campbell son responsable de ese cambio, y con él, cambiaron el surf".

Personalmente creo que el Thruster solo buscaba solucionar un problema concreto, que era el de Simon Anderson con los twin-fins, no resolver un problema mayor. El Thruster siempre ha estado lleno de contradicciones en su comportamiento, que hace que no sea un diseño tan efectivo como se dice, ni encaje con todos los estilos. Tampoco ofrece la misma versatilidad ... El Thruster dicta el estilo del surfista, creo yo, mientras que el Bonzer se adapta a él, a la ola, y funciona con todo tipo de tablas. Creemos que es un sistema más eficaz, más versátil, que crea tablas más veloces, que giran con mayor facilidad, bajan la pared más rápido y funcionan mejor dentro del tubo. La quilla central, más larga, añade velocidad direccional, y las pequeñas quillas laterales permiten una mayor proyección desde el bottom, además un cambio de canto a canto más fluido. Creemos que los Bonzer cogen lo mejor de cada concepto y lo sintetizan en un diseño realmente efectivo.

Tras la aparición del Thruster supimos que aquel no era un muy buen momento para nuestras ideas. El Thruster iba a dominar la escena por un tiempo, así que decidimos esperar. Era hora de sentarse y de estar atentos a que surgiese una fisura en el "sistema" que nos permitiese volver a exponer nuestras ideas".



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BONZER5

"En 1983, Glenn Winton estaba surfeando realmente bien con sus Quads. Era un gran surfista y aquel año estaba causando una gran sensación en el circuito mundial. En ese momento éramos muy tercos en cuanto a nuestro diseño, aunque estábamos haciendo algunos Thrusters con fondo Bonzer cóncavo simple o doble.

Todo aquel bullicio alrededor de los Quads nos llevó a pensar en que tal vez pudiéramos hacer algo diferente en cuanto a la disposición de nuestras quillas laterales, en una especie de híbrido entre un Bonzer y un Quad. En esa misma época, nuestro amigo Charly Womack nos pidió que le shapeásemos una tabla con cuatro aletas laterales Bonzer. Fue así como probamos, manteniendo la misma longitud de base que en las quillas laterales de un Bonzer de 3 aletas, a dividir las aletas laterales en 2, llevando la parte delantera hacia delante y más cerca del canto. Esto pequeño cambio creó un poco de ventilación entre las quillas, y un nuevo diseño, el Bonzer5, que se demostró como un diseño más ágil y que permitía cambios de dirección más rápidos.

Sin embargo, y al contrario que el Bonzer3 original, el diseño con 5 quillas no llegó a calar en los 80. El surf es una actividad comercial, y el diseño y popularidad de las tablas está estrechamente relacionado con quién surfea esas tablas. En los 80 no teníamos profesionales de primera fila que utilizasen los five-fin como tuvimos en los años 70 con el Bonzer de 3 quillas, que fue surfeado por los mejores surfistas del momento: Shaun Tomson, Peter Townend, y una larga lista. Lo que surfeen los pros es lo que dirige las ventas, pero también cualquier oportunidad de cambiar el diseño de las tablas a nivel global. Y francamente, el Thruster es un buen diseño, sólido y neutral, que funciona mejor que los twin-fins y los singlefins".




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WHY?

"En 1988, escuchamos que Pat Rawson estaba haciendo algunos Thruster con un doble cóncavo. Supimos que se les estaba llamando Bonzers en los anuncios que aparecieron en varias revistas japonesas, por lo que contactamos con Pat de inmediato para averiguar quién estaba usando nuestro nombre sin permiso. Pat no sabía que todavía estábamos haciendo tablas. Lo visitamos y le enseñamos los Bonzer de 5 aletas y nuestros cóncavos simples a dobles. Pat hizo un par de tablas de 5 quillas. También hizo Thrusters con bottoms Bonzer para Gary Elkerton, Richard Schmidt y Marty Thomas. Los tablas funcionaron muy bien. Richard ganó el Xcel Pro de 1989 y Gary ganó los dos primeros eventos ASP en 1990, terminando segundo en el circuito mundial en ese año.

En los años 90, Duncan entabló amistad con Brad Gerlach, Taylor Knox y los Malloys. Ellos, Joel Tudor, Donavon Frankenreiter, Rob Machado y otros se hicieron con tablas shapeadas por Duncan, lo que nos dio bastante relevancia e hizo que la gente se empezase a dar cuenta que el Bonzer no era un diseño raro o antiguo".

Britt Merrick de Channel Islands y su Bonzer para Stab In The Dark.




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REDUCIENDO LA ENTROPÍA EN EL SHAPING ROOM

Se podría decir que el Bonzer es el arquetipo de la tabla de surf moderna. El diseño se basa en la disposición triangular de 3 aletas, con 2 o 4 quillas laterales situadas delante de la aleta central, y un cóncavo simple a doble en la zona de la quilla central. Este contorno inferior de la tabla fue diseñado para trabajar de modo conjunto con las aletas, y lograr organizar de manera más eficiente el flujo de agua a través del área de la cola, de modo que se logre sacar todo el partido a la energía que crea el agua al pasar a través de ese área. 

El ángulo de las quillas, combinado con su poca profundidad, permite que las aletas entren y salgan del agua con poca resistencia. Esto hace que la transición de canto a canto sea mucho más fácil, lo que a su vez permite mantener la tabla en la zona de máxima energía de la ola con mucho menos esfuerzo. Pero a su vez, y al girar, las aletas del canto interior entran muy verticales en el agua, proporcionando un gran agarre. 


Cuando haces un giro, el agua viaja en diagonal por la parte inferior de la tabla. A medida que el agua corre por el fondo de la tabla, las aletas exteriores la desvían hacia abajo y hacia atrás a través de la cola. Siempre se ha considerado al agua que se escapa del canto exterior como energía no utilizada. La combinación de los cóncavos Bonzer, y la base alargada de las aletas laterales, logran redirigir mucho más agua hacia el área de la cola que otros diseños. Esto maximiza la fuerza que se crea durante los giros. Las aletas son esencialmente una extensión de los cóncavos y, dado que el agua se adhiere a las superficies curvas, el diseño logra que la perturbación del agua sea muy pequeña cuando pasa a través del área de la quilla central. Esto reduce drásticamente la resistencia. 

Básicamente, los Bonzer buscan alcanzar el máximo rendimiento con el menor esfuerzo y energía, o lo que es lo mismo, reducir la entropía.




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THE BONZERS

"Hay una sensación de atemporalidad en el Bonzer que lo hace especial. El primer artículo que escribimos sobre él, en 1971, se tituló "The Bonzer / A Space in Time". El primer Bonzer funcionó muy bien, y el diseño del Bonzer 5 está hoy en la vanguardia en el diseño de tablas. ¡¡Más de 45 años después de su aparición!!. 

Sabemos que "nada" es realmente original. Artistas, escritores, músicos, inventores, ..., todos toman ideas y pensamientos de otros, que transforman en algo nuevo y real. La recompensa que Duncan y yo hemos recibido del Bonzer y el surf es infinita.

Siempre hemos considerado el Bonzer como un regalo, y hemos sentido la responsabilidad de mantenerlo con vida todo este tiempo. Créeme, si no funcionase tan bien, sino hubiese brindando placer a tantas personas, lo habríamos dejado morir hace mucho tiempo."

Hace 9 meses se inauguró en el Costa Mesa Conceptual Art Center "The Bonzer", una exposición dedicada a la evolución de la creación de los hermanos Campbell. La exposición tuvo como comisarios a Alex Knost y Daniella Murphy.




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THE RETURN OF THE BONZER?


Hay tantas variables que intervienen en el deslizamiento de una tabla, que los principios hidrodinámicos básicos no siempre se sostienen a la hora de buscar el diseño de tabla de surf más eficiente. La intuición diría que cuantas más aletas, más arrastre, pero la respuesta no es tan simple. A veces tras el diseño de un tablas de surf hay una muy importante parte experimental.

"Duncan y yo somos tipos obstinados. Nunca abandonaremos el barco. Creemos realmente que el Bonzer aún no ha alcanzado todo su potencial. Muchos de los mejores surfistas necesitan dedicarle más tiempo y probarlos. Lo justo sería que al Bonzer se le diese el mismo tipo de escrutinio que los pros le han dado al Thruster. Tal vez esto no ocurra hasta que más shapers reconocidos se tomen en serio al Bonzer".

Uno de los surfistas que está prestando esa atención que reclaman los hermanos Campbell es Taylor Knox.  

"Empecé a ir al Café Haleiwa hace 20 años y conocí a Duncan Campbell. Terminé quedándome en su casa en donde tiene varias de sus tablas en la pared, y le pregunté: "¿Tienes alguna tabla que pueda probar?" Surfeé con ellas y fue realmente divertido. Luego comencé a encargar una o dos tablas al año, porque las quería en mis propias medidas. Duncan y yo discutimos como dos viejos sobre lo que se podía y no se podía hacer con esas tablas. Pensé que era necesario darles tiempo, y olvidarme de todos los mitos que había escuchado sobre ellas, como que no funcionan cuando surfeas en backside, o que no van en olas pequeñas".

Todo esto proceso dio lugar a una película, que podéis ver pulsando AQUÍ.

"Creemos que para alcanzar el próximo nivel en la evolución de la tabla de surf se tendrá que pasar por el Bonzer. Sé que esto suena increíblemente egoísta y pretencioso por nuestra parte, pero lo que estoy diciendo es que ésto no ha terminado y el viaje continúa".

Otros ejemplos de ese viaje, pulsando AQUÍ.


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WAXAHATCHEE

Terminados nuestro viaje de este Domingo con Waxahatchee.

26.11.17

El Museo.


Prácticamente está ya todo preparado para la inauguración del Océano Surf Museo en Valdoviño. Será el próximo viernes día 1 de diciembre a las 8.

Ha pasado más de un año desde que a Vicente se le ocurrió la idea y de las primeras reuniones con el Concello. A aquellas les siguieron otras, y también una gran cantidad de trabajo, discusiones, alegrías, pequeños desencuentros y grandes hallazgos. Hace un mes lo vi prácticamente montado, aunque aún faltaban unas cuantas cosas por colocar, entre ellas todas las tablas de la exposición, y la verdad es que me fui del Museo con una muy grata sensación. ¡¡Aquello tenía muy buena pinta!!

Dentro del equipo me tocó elaborar buena parte de los contenidos, y aunque no todo lo redactado ha encontrado hueco (el espacio ya se ha quedado pequeño antes de la inauguración), creo que se ha logrado una línea argumental coherente y llena de información. Me hubiese gustado que algunos de los temas históricos, que a lo mejor resultan más "rompedores", hubiesen entrado en el montaje final o hubiesen tenido más espacio, pero al menos estarán en la web. 

Para mí han sido meses de aprendizaje muy intensos, en los que he descubierto un montón de cosas sobre la historia del surf. Para ello he acudido tanto a las fuentes oficiales más reconocidas (increíble el trabajo de Matt Warshaw (el libro "The History of Surfing" y la web "The encyclopedia of surfing") o "Surfing" de Jim Heimann), como a páginas de internet (a destacar entre todas la australiana "Surf Search"). Y también a la obra de Daniel Esparza, y su visión "españolista" de la historia del surf. 

Tras leer, leer y leer, una de las conclusiones a las que he llegado es que la "historia oficial" que prácticamente todos tenemos asumida, está llena de vacíos, contradicciones y sombras. Bajo mi opinión, peca de una pronunciada visión anglocentrista (en su versión estadounidense), que mucha gente, en diferentes lugares del mundo, afortunadamente discute. También lo hacemos en el Museo, en el que hablamos sobre las otras formas de "surf" surgidas en el planeta de modo coetáneo a la aparecida en la Polinesia, o por ejemplo del valor del "surf" como fuerza de resistencia durante los años oscuros que siguieron a la llegada de los occidentales a las islas Hawaii.

Los contenidos del Museo se han organizado en 3 grandes bloques. El primero trata la historia del surf en el mundo, desde sus inicios hasta la actualidad. El segundo se centra en la historia del surf en Galicia, con pequeños apuntes a la historia del surf en España. Y por último, un tercer bloque dedicado al Pantín Classic. En paralelo se tocan otros temas vinculados con la oceanografía, el medioambiente y el arte. La historia del surf en otras comunidades autónomas apenas se ha desarrollado. Lo ideal sería que en un futuro surgiesen otros Museos como éste en otros lugares de nuestra costa, y que en ellos se pudiese contar la historia particular de ese lugar o comunidad, en una especie de red de Museos, cada uno con su identidad e historias propias.

A parte de los paneles, también habrá objetos físicos, muchos de los cuales han pasado por alguno de los personajes más importantes de la historia del surf. Por sólo citar algunos: Mark Richards, Mike Eaton, Dick Brewer, Mark Occhilupo, Joel Parkinson, Andy Irons, Kelly Slater, Tom Curren, ... . Nuestro héroes locales también estarán presentes con tablas que han pertenecido a Félix Cueto, Carlos Bremón, la familia Irisarri, los Barro, Tony Butt, Gony, ... La idea es que el Museo sea un contenedor vivo, por lo que es de esperar que en los próximos meses se incluyan nuevos contenidos. También será un lugar para exposiciones temporales (se comenzará con una que reune la colección de tablas de Enrique Artero), y actividades de todo tipo (conciertos, conferencias, proyecciones de cine, cursos, ...).

Soy de la opinión que la madurez, creatividad y fuerza de una comunidad de surfistas se mide por las actividades que impulsan las personas que la forman. Esperemos que el Museo sea el vehículo, y el contenedor, que permita potenciarlas en nuestra comarca.