6.3.10

HISTORIAS. Félix Cueto. El germen del surf en Galicia.


De entre todos los protagonistas de los inicios del surf en Galicia, un asturiano, Félix Cueto, tiene el honor de ser la primera persona, de la que se tiene constancia, que ha surfeado en nuestras aguas. Y ello, con una de las primeras tablas fabricadas en España, construida por él mismo. Su imaginación y jovialidad fueron fundamentales no sólo para la germinación del surf en nuestra comunidad, sino también en su consolidación, al arrastrar con su entusiasmo a otros en la práctica de este deporte.



En 1965, Félix Cueto viaja desde su Asturias natal a A Coruña con el objeto de iniciar la carrera de Náutica. Dos años más tarde se traía con él una tabla y, sin saberlo, un nuevo deporte a Galicia: el surf.

Durante esos años de estudios en A Coruña, se generó en torno a Félix una de las células más activas en los gérmenes del surf en nuestra comunidad. Todos ellos tenían en común su pasión por el mar, y cómo no, el estar estudiando Náutica. Allí estaban el también asturiano Amador Rodríguez, Miguel Camarero, Gonzalo Viana y otros muchos más.

La presente entrevista fue realizada por su hermano Gonzalo Cueto en el año 1999 y publicada en la revista Surfari en ese mismo año. La misma se completa con apuntes tomados de la entrevista a Amador Rodríguez publicada en la revista Surfer Rule en el año 2004 y comentarios de su hermano Gonzalo. Y para finalizar los videos que su familia y amigos editaron en su recuerdo, el segundo de los cuales recoge imágenes tomadas en la playa de Santa Cristina en los años 70.

Sin duda alguna Félix fue un adelantado a su tiempo, y para algunos el primer surfista de España. Sus amigos de aquella época recuerdan de Félix una facultad, y era su capacidad para adelantarse a las tendencias, a lo que estaba por llegar. “Félix lo veía todo venir. Por ejemplo se vestía a lo americano cuando todavía no estaba de moda por aquí”, recuerda Amador Rodríguez. “Estaba obsesionado con la posibilidad de coger las tablas, irnos hasta los Ancares, y tirarnos montaña abajo con ellas, una idea que años más tarde se desarrollaría con el snowboard, lo único que nosotros lo intentábamos con nuestros tablones de más de tres metros de longitud”, recuerda Miguel Camarero. “Félix estaba dotado de una gran imaginación”.


1963. Félix. La primera tabla ya acabada.

¿Cómo descubres el surf?

Ahora mismo no me acuerdo porque ya han pasado demasiados años, pero quizás fue a través de alguna foto que me dejó deslumbrado o algún reportaje. Lo cierto es que a partir de su descubrimiento ya no dormía pensando en el surf. Te estoy hablando de 1962 o 1963, que fue cuando me hice la primera tabla.

¿Cómo era aquella primera tabla?.

Como te decía debió de ser en el año 1962 cuando vi por primera vez una tabla de surf. Aquella tabla no tenía nada que ver con las que por aquel entonces ya existían en Australia o California, pero en aquellos tiempos la información que llegaba a España sobre surf era nula, por lo que no quedaba más remedio que sacarle el máximo partido a los pocos datos de los que disponíamos y recurrir al ingenio montándoselo en plan autodidacta. Tomando como base la imagen mental que me había quedado de aquella primera tabla que había visto, y la portada de un disco de los Beach Boys, me lancé ese mismo año a fabricar la que sería mi primera tabla de surf. Como no tenía ni idea de los materiales que debía utilizar creí que lo ideal sería usar madera de “balsa”, por lo ligera que es, pero en Oviedo, en aquella época, ninguna carpintería trabajaba con este tipo de madera, así que con mis ideas y las sugerencias de un carpintero, construimos un armazón de madera lo más ligero posible que cubrimos de contrachapado utilizando gran cantidad de pintura para impermeabilizar. Creo sin duda que fue la primera tabla que se fabricó en Asturias. Pesaba una barbaridad.

En Salinas, que era la playa que frecuentaba la familia, ya se cogían olas con colchones hinchables y la tabla fue la gran novedad, pues ir de pié en la espuma no se había visto nunca. Al principio surfeaba solo, y era una maravilla ser el único en el agua. Más tarde apareció Carlos, un escayolista de Avilés, con una enorme Barland Rott, y algo aún mejor: Carlos tenía una furgoneta con la que íbamos a Xago o Luanco a coger olas. Fueron mis primeros viajes.

Dos años más tarde conseguía fibra de vidrio y resina de poliester, pero como no encontraba poliuretano expandido utilizaba poliestileno (corcho blanco) que se deshacía en contacto con la resina. Finalmente conseguí hacerme con unos planos de la revista americana “Mecánica Popular” y empecé a usar resina “epoxi” que no quemaba el poliestileno. Así empezaron a salir las primeras tablas medianamente decentes, entre ellas la que me llevé a Galicia cuando empecé a estudiar Náutica.


1963. Félix probando su primera tabla en la piscina de su casa en Salinas

Coméntanos quiénes erais los que comenzasteis con el surf en A Coruña.

Ahora no existe, pero vivía en una pensión delante de la playa del Orzán en la que cuando había marejada temblaba todo el edificio al romper las olas. Allí vivíamos la “escoria” de Náutica. Pero ese año hago un descubrimiento aún mejor que el surf: ¡¡el caldo gallego!!

Durante mis primeros años en A Coruña me metía al agua con otro asturiano con el que compartía pensión: Amador Rodríguez, que más tarde abandonaría Náutica. Cuando me hice la siguiente tabla, ya mucho mejor y al estilo de las “Con Surboards” americanas, se me acercaron dos chavales: Miguel Camarero y Gonzalo Viana, los dos de A Coruña. Ambos se interesaron mucho por el surf. En poco tiempo hicimos una buena amistad. Con ellos surfeé en otoño de 1970 Bastiagueiro entre los restos del naufragio del “Erkowit”, que acabó con las mejilloneras de A Coruña por la polución provocada por los bidones de pesticida que transportaba el carguero. Pero a nosotros poco nos importaba la contaminación, pues estábamos como locos cogiendo olas.

Hice alguna tabla más para poder ir al agua juntos. Además compré una “Bilbo” en Biarritz que la guardaba en Malpica. Los fines de semana cuando iba allí tenía que hacer cola para usar mi propia tabla.

Con Miguel y Gonzalo cogía olas en el Orzán, Bastiagueiro y Santa Cristina, que por aquel entonces era una playa estupenda cuando había mucho mar, ya que dejaba una izquierda larguísima y muy divertida. Es una pena que se haya perdido, que haya desaparecido tal y como la conocimos y surfeamos nosotros.

Más tarde estuve de socorrista en la piscina del Hotel Finisterre y supe de Carlos Bremón. Creo que compartíamos tabla como quien comparte cama, sólo que uno de mañana y otro de tarde. Era una tabla muy grande. El dueño, que la había traído de América, tenía una fábrica de resinas o algo parecido en la carretera de Carballo. Con esa tabla lo pasé bárbaro en Santa Cristina.


1963. Playa de Salinas. El comienzo.

¿Por dónde has surfeado?

Estar estuve en muchos sitios famosos por sus olas. Para eso estudié Náutica. Pero lo que se dice surfear surfeaba en Asturias, que tiene unos lugares increíbles para correr olas: por ejemplo Salinas, que era donde habitualmente estaba, o Rodiles, que surfeé por primera vez junto con Amador Rodríguez en 1968. También en Santander, en el País Vasco, en Francia, en Canarias, en Marruecos, en Israel en una playa preciosa que se llamaba Ashdod y en donde hice buenos amigos, o en Alejandría. ¡Fíjate!, y con olas grandes. Siempre he tenido predilección por lugares en los que el agua estuviese medianamente templada, pues entonces no tenía traje de goma y luego no fui capaz de acostumbrarme a ellos.

Aquí en Galicia cogí muy buenas olas en Doniños. Pero tal vez tuve una asignatura pendiente. En mis viajes en FEVE hasta Oviedo pude descubrir la mariña lucense, viendo las olas romper a través de la ventanilla del vagón, sin embargo no tuve la oportunidad de catarlas.


1963. Playa de Salinas

¿Cómo ves el surf actual?

Pues desde las dunas o desde cualquier paseo. Me gusta mucho observar el mar desde tierra, pero meterme con el lío que hay para estar en el mejor punto de marea ya es otra historia. Francamente hay demasiada gente, salvo cuando hay un buen tamaño. De todas formas lo mío ya pasó y sólo cuando se recaliente la tierra quizás entre en el agua, si es que sigo por aquí ...

Por cierto, ¿puedo saludar? Pues desde aquí mando un recuerdo afectuosísimo a Juan Abeledo y a sus padres, Matilde y Juan, de los que siempre me acuerdo, de su caldo y de Crispín, el lagarto verde. Para mí Doniños eran ELLOS y después las olas.


Doniños 1978. De izquierda a derecha: Javier Cueto, Juan Abeledo Jr., Félix Cueto y Ángel.



4 comentarios:

  1. Preciosa entrada!!!
    Gran nivel para aquella época, sobretodo surfeando sobre el fondo de la piscina.

    Un saludo

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  2. El fondo de piscina como banco de pruebas, imagino que el concepto surf por entonces nada tiene que ver con hoy, que cualquiera puede tener un quiver supermirafiotico magic.Esta historia es interesante, creo que hay un comic gestandose Lonely Surfer que ha dibujado un hermano de Cueto. Yo le he visto en You Tube "Freak mummy con Lonely Surfer".

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  3. Muy buen y interesante Blog, uno de los mejores que he visto Enhorabuena. Un saludo

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    1. Muchas gracias Jorge, me alegro que guste y de recibir vuestros comentarios. Un saludo.

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