24.4.10

HISTORIAS. Two Gallants.

Hay grupos que vivirían más tranquilos sin tener que actuar en directo. Para Two Gallants, en cambio, los discos son un mero trámite que cumplir para poder llegar al escenario, su hábitat natural. Emprenden con orgullo giras eternas, disfrutan de su imprevisible desarrollo. "Las grabaciones son algo que estamos obligados a hacer. A nosotros lo que nos gusta es tocar en vivo. Cuando los músicos hablan de las giras como algo agotador, no sabemos a qué diablos se refieren ... ¡Es la mayor diversión!"

Pero no siempre es así. El viernes 13 de octubre de 2006 el grupo tocaba en un pequeño club de Houston, el Walter's. Una queja por ruido de los vecinos acabó en una gran reyerta. La policía se subió al escenario durante la actuación del grupo y les invitó a dejar de tocar. Cuando se negaron, comenzó la debacle.

Adam Stephens (de Two Gallants), Andrew Kerwin (de los teloneros Trainwreck Riders), el jefe de gira y un chaval de 14 años acabaron sufriendo en sus carnes los efectos de una Taser, un arma paralizante de electrochoque. Pese a ello, el cantante y guitarrista de Two Gallants consiguió escapar del club, iniciándose una gran persecución. En una entrevista a la revista Rolling Stone, Stephens aseguró que en su fuga había visto un helicóptero sobrevolando la escena mientras él se escondía en la oscuridad. Una historia formidable que sólo puede mejorar la mística del grupo.


Texto extraído de la entrevista realizada por José Manuel Freire a Two Gallants, publicada en el nº256 (Noviembre de 2007) de la revista Rockdelux.

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